Reunión de ¿adultos? en pequeño formato

Este diario pudo pasar de incógnito en una de las miles de asambleas pioneriles realizadas este viernes en el país

Autor:

Juan Morales Agüero

LAS TUNAS.— Quizá me equivoque, pero apuesto a que los estudiantes del aula de sexto grado del seminternado República de Chile, de esta ciudad, no sospecharon la «infiltración» de un periodista entre los asistentes a su última asamblea pioneril del actual curso escolar.

Sin embargo, desarrollaron su debate con tanta madurez y calidad como si hubieran estado sobreaviso. Parecía una reunión de adultos en pequeño formato. Incluso hasta con su comisión de actas —integrada por Claudia y Annet—, que debió agenciarse primero el beneplácito de los presentes para asumir después la escribanía.

Luego Adriana, jefa del destacamento, leyó el orden del día y pasó al chequeo de acuerdos. Pero no a la referencia mecánica que hacemos a veces los mayores, sino al examen dialéctico de los niños.

«Fueron tres —dijo—. Realizar actividades por el 14 de junio, asistir a las casas de estudio y participar en el Ejercicio Meteoro 2008. ¿Alguien quiere hablar?». Y Radamés: «Hicimos matutinos especiales, recogimos materia prima y trabajamos voluntario». Y Arlene: «En las casas de estudio estuvimos al 99 por ciento, porque hubo un enfermo». Y Reynaldo: «El Meteoro fue un éxito, aunque debemos mejorar».

Y ahí tomó la palabra Adriana, con verbo fértil a pesar de sus 12 años de edad. Y habló de motivar a los pioneros para que no solo participen en las actividades, sino para que también las desarrollen bien.

La jefa recordó el deber de estar preparados en todos los terrenos para defender la Patria. Y, con una revista Zunzún frente a los ojos, se refirió al Che, a su ejemplo y sus consejos a los niños...

La asamblea devino entonces suerte de círculo de estudio sobre el Guerrillero Heroico. «El Che nos pidió ser exigentes porque él lo fue siempre. ¡Nunca pidió algo que no fuera capaz de hacer!», dijo uno. «Y nos convocó a estudiar y esa es hoy nuestra principal tarea», dijo otro. «Nos enseñó a ser solidarios como él, que dejó todos sus cargos para irse a defender otros pueblos», dijo un tercero... Nunca había visto sacarle tanto partido a una publicación.

Todavía aguardaba por mí una sorpresa: la emulación pioneril. Resultó una lección de cómo debe asumirse la autocrítica y en qué dosis deben prodigarse los elogios. Nada de amiguismo y muchos argumentos. Como en el caso de Acaena, «buena compañera, pero tuvo problemas con una asignatura...». Entonces, cumplidora, pero sin la Distinción 14 de Junio. O de Marcos, «buen estudiante, pero con problemas de disciplina...». Entonces no cumplidor y tampoco distinción. Los dos estuvieron de acuerdo.

La asamblea pioneril en un aula de sexto grado del seminternado República de Chile me mostró las potencialidades de los niños cubanos y cuánto debemos de aprender de su actuación todos los días.

No hizo falta avisarles la visita de un periodista para que mostraran su magisterio. Ellos son esperanza y certidumbre. En sus ojos destella el fulgor de un porvenir mejor.

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