29 °C El regreso de miles de estudiantes preuniversitarios a los escenarios urbanos implicó una impronta inusitada para la enseñanza, las instituciones y las comunidades
Las cinco de la tarde. Una multitud aguarda el P11, ruta de transporte urbano, a la salida de la Villa Panamericana, en la capital. El ómnibus se acerca y se detiene unos metros antes de la parada. Hacia él corren muchas personas. Unas tienen suerte, otras no. Los más afortunados visten uniformes azules del preuniversitario José Martí, de La Habana del Este. El carro se aleja atestado.
Minutos más tarde de ese día de enero, en el primer punto del recorrido del P11, en el Vedado, un chofer admitió que a veces se ve obligado a no detenerse en la parada de la Villa Panamericana.
Melanie Álvarez, Yolanda Galiano, Katileidis Rodríguez y Ofelia D. Herrera, estudiantes del pre José Martí, no negaron que su llegada a la parada del ómnibus ocasiona inquietud al resto de la población.
«La gente se molesta —dijeron—; dicen que llega uno y montan 20. Protestan porque el que viene marca para los demás, y todo el mundo se salva. Pero el que está atrás dice: “No, no, porque ustedes son muchos…”. No nos dejan y forman tremendo lío. Y después los estudiantes del pre somos los maleducados. Pero qué vamos a hacer, tenemos que marcar para los otros».
Al margen de esta «solidaridad», lo cierto es que no es fácil para estas jóvenes trasladarse cada día. «Nosotras somos de Guanabo. Nos sirve la 400, si para. Si no, el P11 hasta Alamar. Allí, la 62 o la 400. Si no, vamos en sentido contrario, a La Habana, a ver si desde allá es más fácil».
Nuevos uniformes inundan las ciudades. Azul oscuro la saya o el pantalón, y la camisa en un tono más claro. Son adolescentes de décimo grado que a partir de este curso iniciaron sus clases en algún instituto preuniversitario urbano (IPU). Atrás quedó la secundaria, y nuevos retos y sueños ocupan ahora las mentes de estos muchachos que ven más cercano el momento de definir su futuro en la vida.
La capital, ya superpoblada, recibe ahora a los alumnos de 19 preuniversitarios, de estos cuatro vocacionales en Ciencias Pedagógicas. Sumados con los que cursan estudios en los politécnicos, son más de 380 000 jóvenes «en la calle». Un verdadero reto para los servicios: el transporte, la gastronomía, la recreación… que ahora deben multiplicarse. Y si bien estos muchachos dejan su huella de alegría y bullicio, algunos se sienten agredidos por el espacio «invadido».
Este diario buscó descubrir la impronta que impone, tanto a los espacios urbanos como a la enseñanza, el traslado paulatino de miles de estudiantes preuniversitarios del campo a la ciudad.
El viaje diario de los alumnos agrava la ya delicada situación del transporte. Esto causa problemas de impuntualidad, tal y como reconoció Carlos Expósito, director del pre Fulgencio Oroz, en el Cerro. «La mitad de los muchachos reside a más de un kilómetro, porque la escuela está en un extremo del municipio. Dependen de la 18, que es una guagua con muy mal servicio. A los que viven por la Calzada del Cerro les sirve el P14, pero los del Reparto Martí y el Casino Deportivo son los más afectados. Esos deben ir hasta Boyeros, que les queda muy lejos».
Según explicó Expósito, se orientó que al confeccionar el horario de clases se tuviera en cuenta el domicilio de los alumnos. De esa forma, los de los Consejos Populares más próximos a la escuela reciben la mayor carga de docencia por la tarde, y los que habitan más lejos tienen más clases en la mañana y terminan antes.
«Hay una experiencia en el municipio de Guanabacoa que me parece muy buena. El pre está en Berroa, bastante lejos, y el Gobierno les asignó una guagua del transporte público que da tres viajes por la mañana y tres por la tarde, en los horarios pico, solo para los estudiantes del pre.
«Esa posibilidad debía examinarse para otros territorios; por ejemplo el Cerro, que tiene una terminal. Aunque la situación del transporte es difícil, creo que se pudiera asignar una guagua que diera tres viajes desde el Consejo Popular de Armada hasta el Parque de la Normal, al menos por la mañana. Eso aliviaría la situación».
Gerardo Menéndez, licenciado en Economía, siente un gran alivio de que su hija Claudia esté en el pre urbano. Una experiencia anterior con Yasser, el mayor de sus vástagos, le permite hacer una comparación que deja un saldo favorable para el nuevo sistema educativo.
«Ella está en el Saúl Delgado, de Plaza, donde mismo estudiamos su madre y yo en los años 70. Es un centro con una historia, una tradición que viene incluso desde la lucha insurreccional contra Batista.
«Mi esposa y yo tenemos control diario sobre sus estudios, revisamos sus libretas y si tiene dificultad con alguna clase enseguida la ayudamos, nosotros o su hermano. En la beca había que esperar al fin de semana para resolverlo todo. Recuerdo que a veces Yasser llegaba y necesitaba un libro, pero la biblioteca el sábado por la tarde estaba cerrada. Había que correr, apelar a las amistades para que él resolviera cómo hacer su tarea.
«Claudia va a pie a la escuela, vivimos relativamente cerca, pues son unas 20 cuadras. Solo a veces coge el P2 para regresar. Para el almuerzo le doy 15 pesos, porque no quiere llevar nada de la casa, dice que la comida se enfría. Allá le venden panes y dulces, pero ella es majadera para comer.
«También podría venir a almorzar a la casa, pero como no hay nadie, tendría que preparárselo, y es vaga para eso. De todos modos a veces le sobra dinero y lo va acumulando. Entonces me dice: hoy no me des nada, que tengo todavía».
—Gastar 15 pesos diarios en el almuerzo no es poco para el ingreso promedio en el país.
—Es verdad, pero de todos modos es mucho más barato que un becado. A Yasser había que garantizarle el aseo: jabón, desodorante, champú; mientras que ella usa el mismo que nosotros en la casa.
«Aunque hay que darle dinero para el almuerzo, en la beca había que comprar cosas para “reforzar”: leche en polvo, chocolate, galletas, conservas, mayonesa… En fin, productos caros que son los que se mantienen sin refrigeración.
«Y para qué hablar de la distancia. Cada vez que había que ir al pre por alguna razón o irlo a buscar para un turno médico y después llevarlo, nos costaba bastante. Como no podía ir solo, era el pasaje de dos personas hasta Güira de Melena y un día de trabajo perdido.
«Creo que por todas partes hemos ganado. El Estado se quitó de arriba una responsabilidad económica y un exceso en la formación del joven, que no le corresponde. El maestro desempeña su rol, pero hasta un límite. Y el grupo es importante, pero también la sabia dirección de la familia, educando, observando, guiando en esa edad es fundamental».
Aunque muchos, sobre todo la familia, votaban a favor de los pre urbanos, no faltan las comparaciones. Para algunos territorios ha sido más cómodo que para otros poder mover grandes cantidades de estudiantes a las ciudades. La falta de locales y la logística en general es el talón de Aquiles, cuestión que no se ha resuelto en su totalidad.
Tampoco fue fácil para los alumnos antes becados romper la rutina de los pases y el régimen interno, con sus horarios de autoestudio y la organización del proceso docente durante el día y la noche.
El preuniversitario José Peña, de Las Tunas, solo contaba al inicio del curso con nueve locales, ocho para aulas y uno para alojar departamentos. Más tarde recibió un nuevo espacio donde se instalaron la dirección y los laboratorios.
«Nos repararon los ventanales y las puertas, y se mejoró la iluminación —explicó Fernando Pérez Suárez, vicedirector del Instituto—. Hoy disponemos de aulas grandes, con capacidad para casi 40 alumnos.
«Todo el mobiliario es nuevo. Nos cambiaron los reproductores de video y nos entregaron casetes y DVD. En materia de medios de enseñanza contamos con mapas para trabajar en Geografía e Historia. Disponemos de bibliografía nueva, incluyendo varios cientos de textos para la biblioteca escolar».
Pérez opina que entre las ventajas del nuevo régimen figuran que ya la escuela no tiene que preocuparse por tener un barbero u otros servicios, antes indispensables en centros internos; o por el cuidado de los uniformes, que al pagarlos la familia, se valoran más. Como antes debían devolverlo al final del curso, no les importaba tanto.
«El claustro de profesores se ha fortalecido. Tenemos muchos docentes de experiencia que antes no iban para el campo porque no estaban en condiciones de asumir los deberes y rigores de un centro interno».
Las Tunas posee preuniversitarios urbanos (con los tres grados) en todos sus territorios, excepto en Majibacoa. Para el próximo curso, se espera abrir un segundo IPU en el municipio cabecera, el que mayor densidad de estudiantes presenta. Con ello, el 90 por ciento de la matrícula urbana de la provincia estará en régimen externo.
Una provincia donde la necesidad de locales ha marcado la decisión de traer los preuniversitarios a la ciudad es Sancti Spíritus. Allí abrieron cuatro nuevas instalaciones, pero en su mayoría lo hicieron en escuelas ya existentes, que anteriormente funcionaban con otros niveles de enseñanza, y sus matrículas fueron redistribuidas.
Belquis Marrero, subdirectora de Educación en la provincia a cargo de la enseñanza preuniversitaria, reveló que en algunos lugares, como Trinidad, tuvieron que realizar una fuerte labor de persuasión para que los padres entendieran la necesidad de trasladar a los niños desde sus primarias a otras escuelas, y así poder usar esos locales para los IPU.
«Para el próximo curso se prevé abrir este tipo de centro en todos los municipios, excepto en la capital provincial, donde todavía no se ha definido el espacio; mientras, los estudiantes de zonas rurales serán concentrados en instalaciones internas en el campo, las de mejores condiciones. Se establecerán complejos escolares para agrupar diferentes clases de enseñanza: secundarias, politécnicos y pre».
La subdirectora valora como positiva la urbanización de los preuniversitarios. La estrategia disminuye la deserción escolar, mejora la asistencia a clases y se gana también en la relación entre la escuela y los centros culturales de la comunidad. Ello se revierte en el proceso docente.
A pesar de la modesta experiencia espirituana en comparación con otros territorios, desde ahora se evidencia un ahorro en transporte, avituallamiento y salario.
«La motivación del escolar es mayor, pues en los centros internos no siempre existen las mejores condiciones desde el punto de vista de infraestructura», expresó Belquis.
Aunque muchos dan por sentado que el pre urbano es superior al IPUEC, otros son más cautelosos a la hora de hacer juicios.
El profesor de Matemática Néstor Castillo, del mismo plantel, pone en una balanza los pros y los contras de ambos métodos. «No puedo decir que es mejor que el campo. Estamos empezando. Cuando se gradúen los primeros, veremos. Sí creo que la cercanía al hogar, de los estudiantes y de nosotros, es favorable. El alumno se siente más seguro en su casa.
«También es beneficioso el vínculo con los padres. Hay algunos muy preocupados; otros no están a la altura del compromiso con sus hijos.
«Pero el estudio individual me parece que es una asignatura pendiente. En las becas, el autoestudio nocturno estaba más cerca, aquí depende de lo que hagan en sus casas».
Con Néstor Castillo coincide Belquis Marrero: «Debemos trabajar en el aprovechamiento del estudio y los factores de dispersión de las ciudades. La familia debe apoyar más en el estudio individual, algo garantizado en gran medida durante el régimen interno».
Sin embargo, Eduardo Domínguez, subdirector de Educación en Las Tunas a cargo de la enseñanza preuniversitaria, sostiene que uno de los logros de este sistema debía ser que los padres potenciaran el estudio individual. Cuando se le comunica que su hijo está saliendo mal, la familia asume enseguida y le exige resultados.
«Y en caso de que sea necesaria una atención diferenciada a algunos alumnos, las aulas pueden utilizarse en el horario nocturno, tal vez hasta acompañados por la propia familia y en coordinación con el profesor».
Armando Rodríguez, metodólogo de Matemática en Sancti Spíritus, admitió que hasta el momento los resultados de los estudiantes que han pasado al IPU, no están a la altura de lo que se esperaba, ni siquiera porque han mejorado las condiciones de estudio en el hogar.
«Así sucedió en el nuevo instituto preuniversitario vocacional de ciencias pedagógicas de la capital provincial. Tal vez la causa esté asociada a la falta de adaptación de los alumnos al régimen externo. La familia debe apoyar más y contribuir a contrarrestar las fuentes de distracción que afectan el estudio en las ciudades».
Jorge Pérez, profesor con más de 30 años de experiencia y más de 15 como administrador de un centro interno, asegura que en los pre urbanos, elementos valiosos como la atención a alumnos con deficiencias, la vida en colectivo y determinados valores, como el compañerismo, no se expresan de la misma manera.
«En los centros internos —añadió— el joven se desenvuelve solo y aprende mucho».
A la hora de almorzar es fácil verlos por los alrededores de la escuela. Pozuelos en mano, sentados en un parque o en algún murito acogedor, o en la cola de alguna cafetería.
En el pre Manolito Aguiar, del capitalino municipio de Marianao, la cafetería oferta pan con perro, pasta, queso crema, tortilla, y a veces con jamón. Los precios oscilan entre uno y cinco pesos. También se expenden refrescos, a 20 centavos el vaso, y la lata a 10 pesos.
No obstante, muchos estudiantes optan por traer algo de la casa. Claudia de la Guardia, por ejemplo, y sus compañeras, las gemelas Mayale y Mayeli Cañizares, llevan almuerzo «fuerte». Yuliet Cala Musterlier, sin embargo, prefiere «reforzar» con más panes.
De 12:30 a 2:00 de la tarde, el área deportiva del Manolito se llena de grupos de jóvenes que disfrutan su receso mientras meriendan. Otros invaden la acera de enfrente, donde el parque de La Fuente es el lugar ideal para una especie de picnic que incluye almuerzo, conversaciones, romances y hasta dominó.
Al otro extremo de la ciudad, los alumnos del pre José Martí, en La Habana del Este, no están tan felices.
Melanie, Yolanda, Katileidis y Ofelia, lamentan que allí solo se ofertan dulces a peso y refrescos. Una paladar cercana, que solo expende pizzas a diez pesos, es la única tabla de salvación para estas muchachas, obligadas a traer almuerzo de sus casas.
En el Cerro, el pre Fulgencio Oroz muestra una variada y asequible propuesta. Así lo pudo constatar JR durante una visita, en el momento en que los muchachos hacían fila para adquirir salchipán, pan con croqueta, dulces —torticas, pasteles y empanaditas—, pelly y varios tipos de refresco.
No siempre fue así. La cafetería del Hospital Salvador Allende, que se surte de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), es la tercera entidad que se hace cargo de la merienda de este pre. Las dos anteriores empezaban bien, pero al poco tiempo el servicio declinaba.
Eulogio Marín, responsable de la cafetería del IPU, afirma que la merienda siempre tiene variedad. «Es fresca, se elabora en el hospital y la traemos para acá, salvo la croqueta, que la freímos aquí. Si se acaba, mandan más».
La irregularidad en la gastronomía también ha marcado el curso escolar en los IPU de Las Tunas. Fernando Pérez, vicedirector del pre José Peña, recuerda que al inicio la oferta era superior. «Había diversidad, y los precios módicos. Luego eran menos productos y más caros. Ha mejorado algo últimamente, pero falta variedad».
Eduardo Domínguez, subdirector de Educación a cargo de la enseñanza preuniversitaria en Las Tunas, confirma que esa realidad se extiende a todo el territorio. «No siempre Comercio y Gastronomía garantiza una oferta variada. Aun cuando la organización de la escuela da una hora y media para que el alumno vaya a su casa, almuerce y regrese, no todos pueden hacerlo, pues algunos viven en zonas distantes y el transporte no está a la orden.
«La gastronomía debe garantizar el refresco de ocho pesos, pero también el de a peso, para que todos, independientemente de su situación económica, puedan adquirir su alimento. A eso hay que buscarle solución. Tampoco todos los profesores pueden retornar a sus casas y estar de nuevo en la escuela una hora y media después. De ahí que esa merienda devenga muchas veces almuerzo».
La merienda de los pre urbanos es una cuestión que aún debe consolidarse en los territorios. Aunque existen lugares donde se han «amarrado bien las cosas», en otros, como Sancti Spíritus, este no es un problema, porque los alumnos aún son pocos y las unidades gastronómicas han podido cubrir la demanda.
Pero las medidas que se tomen deben mirar al futuro. Como advirtió la subdirectora Belquis Marrero, la realidad en próximos cursos pudiera ser diferente con el aumento de la matrícula.
Néstor Ruiz, director de la enseñanza preuniversitaria en el Ministerio de Educación, afirmó que la matrícula de los preuniversitarios urbanos continuará aumentando el próximo año en la medida que lo permitan los locales. Esa es la mayor limitación.
«Ya hay provincias que pudieron traer del campo a todos sus alumnos. La idea es que en el próximo curso se queden en los IPU los que comenzaron ahora décimo, que estarán en onceno, así como la nueva matrícula de primer año.
«Debo aclarar que los planes de estudio de los nuevos centros externos son los mismos de los internos. Iguales contenidos, horas de clase y sistema de evaluación».
—¿La situación económica del país es la principal motivación para la implementación de los pre urbanos?
—Justamente. Desde el punto de vista económico, la familia tiene ahora la responsabilidad de la alimentación y el transporte, gastos que antes asumía el Estado. Son millones de pesos que se ahorran al país.
—Pero esta situación con el almuerzo y el transporte constituye una preocupación para las familias…
—Todos los preuniversitarios tienen una cafetería, pero eso no depende de Educación, sino del interés que tenga la gastronomía en cada territorio. Se estableció que los precios sean diferenciados, pero es cierto que la oferta no es igual en todas partes.
«En cuanto al transporte, la situación debe mejorar al abrirse más centros; pero como dije antes, eso depende de los locales con que podamos contar».
Una duda en cuanto a lo referido por Nestor Ruiz, a los alumnos en los IPUEC les informaron que en septiembre venian para la Habana. Es verdad que los planes de estudio son los mismos, pero tambien es verdad que no existe la cantidad de profesores sufiecientes en los IPUEC para garntizar que se cumpla con eficacia
se sabia que el pre en el campo tenia que ser opcional ,no la unica via ,el problem de la comida de esos jovenes se resolvera el dia que liberen el pequeño comercio ,el transporte ,que el que tiene coche arme una base con automiles para el que puede se pueda mover acorde a sus posibilidades,es decir taxis ,como ocurre en todo el mundo ,lastima que se demoran mucho en darse cuenta de las cosas ,al final va hacer como les digo aqui en mexico nadie sufre por esos problemas ,es chico mas humilde trae su lonchy el que puede compra acorde a su bolsillo ,es cuba es igual no todas la familia tienen las mismas posibilidades ,los hay que compran en chopin la merienda ,y otros no ,liberar trabas viejas ,que han sido las culpables de tantos y tantos problemas y al final ,no he descubierto el agua tivia ,por favor no esperen mas ,felicidades por las escuelas urbanas ,yo trabaje 22 años en pre en el campo ,IVA A LA LAGUNA DEL COROJAL A CORTAR LEÑA PARA QUE SE PUDIERA COCINAR ,PARECE INCREIBLE PERO CIERTO
Bueno,que yo sepa antes siempre existio los pre en el campo y los pre en la ciudad y no hubo ningun problema.El que que necesitaba becarse por cualquier motivo lo hacia y el que no, pues se mantenia estudiando en la ciudad.Todo era un problema opcional o de necesidad.Y asi funciono mucho tiempo al parecer sin ningun tipo de problema.Nunca jamas pude entender esa idea de mover a todo el mundo para el campo.Sinceramente,esta idea jamas la vi con buenos ojos.Pues incluso los pre de la ciudad iban a colaborar a los campos en una etapa del curso, antes tambien.Me parecio que de esa manera la cosa fumciono mucho mejor que moviendo a toda la gente para becas en el campo.Jamas le vi sentido a mudar todos los chicos para becas en el campo.Muchos que deseaban estudiar en el pree,a veces por no alejarse de su casa por cualquier motivo personal tenian que desistir de su sueno y conformarse con algun tecnico medio.No se hasta que punto esta idea pudo ser efectiva en nuestra juventud.A mi me parece que efectiva nunca fue,y esta es mi opinion personal.Me parece que el sistema antiguo de Preuniversitarios en los dos lugares no estaba mal.
Sobre el tema de estos estudiantes IPUEC es verdad sobre lo que se comenta en el parrafo de Maria Elena pero preocupa la situacion de su traslado y el trasporte pues en ocasiones se ven casi en la puerta del omnibus para poder llegar temprano a sus respctivas escuelas,sin contar que algunos no es general dicen alguna que otra palabra obsenas que debian eliminarse pues se ve muy desagradable oir estas palabras en lugares donde se encuentra tanto publico,ojala se pudiera mejorar un poco el trslado de todos estos muchachos.
Si le dan a los muchachos del pre bicicletas nuevas y le garantizan repuestos el transporte publico se alivia con una minima inversion, a esa edad yo pedaleaba por divertirme, treinta kilometros loma arriba y treinta loma abajo. Si hubiera mas dinero en el pais le podian vender bicicletas con motor electrico que se carga en la casa y requieren menor esfuerzo fisico del alumno.
Me parece una medida muy buena para que el Estado pueda liberarse de uno de los tantos problemas que hoy asume y le cuesta unos cuantos millones anualmente. Respecto al transporte, ciertamente es necesario que se garantice principalmente en los horarios de la mañana para la entrada y la la tarde para la salida, porque lo que casi siempre sucede, es que cuando más se necesita este, más se demora en pasar las guaguas unas de otras y se acumula mucho personal en las paradas. Lo que sí no puede pasar es que el nivel de preparación de estos estucdiantes baje, los profesores deben ser exigentes en cuanto al estudio, para que se gradúen con niveles que les permita incorporarse a la enseñanza universitaria.
Con respecto a los estudiantes del pre que permanecian becados y que ahora ya no lo estan veo una gran ventaja en casi todos los sentidos, puesto que para algunos les favorece no tener que pasar una semana durante largos meses en un lugar muy apartado de la ciudad y del calor de la casa y sobre todo de los padres o familia, donde las condiciones no eran las mejores y la economia de muchos padres les era insuficiente para abastecer cada semana a sus hijos sobre todo con la comida y con el aseo personal. Esa es una gran ventaja de ya no existir las escuelas de becados. Pero con esto han venido ocurriendo, en el transcurso del curso escolar, problemas con el transporte, que para poder llegar a las escuelas, estos estudiantes dependen de la calidad y eficiencia que le pertenece a un buen servicio que deberia brindar el transporte urbano, pero hablando sobre este punto, todos sabemos que no es una nueva noticia, es cierto que el pais ha invertido mucho sobre todo en los nuevos carros que desde hace un tiempo recorren la ciudad, pero por esa misma razon, aun hay muchas personas que no se explican el mal servicio del mismo, quizas no en todas las rutas, pero si en casi todas e incluso en las rutas donde existe mayor demanda, ahora con la permanencia de estos estudiante y de los estudiantes de tecnologicos y politecnicos en la calle que tambien, la mayoria, dependen del transporte urbano se ha hecho dificil poder transportarse, no solo para los estudiantes, sino para los trabajadores que tambien nesecitan de este servicio. Es cierto que no son los mejores tiempos y que la economia esta en mal estado, y que nos afecta a todos en todos los sentidos, pero internamente se pudieran resolver algunos problemas entre nosotros mismos como tener una mejor disciplina y una buena organizacion en el transporte, pero no solo de los que necesitamos de del mismo.
EN LA LOCALIDAD DE GUANABO, ESPECÍFICAMENTE EN PEÑAS ALTAS ESTÁ LA TERMINAL DE ÓMNIBUS Y A NADIE DEL CONSEJO POPULAR NI A LOS COMPAÑEROS QUE DIRIGEN ESTE LUGAR LES PREOCUPA LA SITUACIÓN DE LOS MUCHACHOS QUE ESTUDIAN EN EL IPU O EN EL TÉCNICO Y DIGO ESTO PUES A ESTAS ALTURAS DEL CURSO NO HAN DADO RESPUESTA A LA TERRIBLE SITUACIÓN DE LOS MUCHACHOS. SIEMPRE DICEN QUE LA GUAGUA QUE PUEDEN PONER NO TIENE GOMAS, HABRÁ PONER VELAS A SAN GOMAS PARA VER SI NOS AYUDA CON ESTO. CUANDO COMENZÓ EL CURSO SE RESOLVÍA CON UN CAMIÓN PARTICULAR QUE YA NO FUNCIONA PUES SEGÚN EL DUEÑO ESTÁ REPARÁNDOLO. EL PROBLEMA DEL TRANSPORTE ES SOLO UNA DE LAS PUNTIAGIDAS ARISTAS QUE TIENE EL IPU, HAY MUCHA TELA PARA CORTAR EN ESTE LUGAR. LOS BAÑOS EN EL IPU DE COJÍMAR SON UNISEX Y NO HAY AGUA NI PARA TOMAR, ADEMÁS LA SITUACIÓN DEL CLAUSTRO QUE ES BASTANTE INESTABLE, MUESTRA DE ESTO SON LOS 500 ALUMNOS DESAPROBADOS DE UNA MATRÍCULA DE 979. EL PRE URBANO ME PARECE EXCELENTE, SOLO QUE DEBEN TRATAR DE RESOLVER LOS PROBLEMAS QUE IMPIDEN EL BUEN LOGRO DE ESTE.
soy madre de una hija que estudia en el ipu jose marti de habana del este, y considero que la direccion municipal del gobierno de habana del este, conjuntamente con la direccion de educacion y de transporte, debian trabajar en colaboracion para buscar una solucion inmediata al tema del transporte,desde y hacia alamar-ipu, pues es bastante engorrosa la transportacion de los mismos diariamente,y bien se pudiera poner en practica la solucion que dio guanabacoa a sus estudiantes de pre en el municipio,pq tenemos paradero de guaguas tanto en alamar como en guanabo,solo faltaria el deseo de colaborar y buscar mejores alternativas.y desgraciadamente muchas cosas se quedan en promesas y nunca llegan a realizarse,y esa fue una de las cuestiones que se trataron en las primeras reuniones en la escuela con la direccion de la misma y jamas nos han dado respuesta al respecto.en cuanto a la alimentacion de los muchachos considero que debe tomarse en serio el tema con gastronomia pues las ofertas son bien escasas en el jose marti, y no todos los dias podemos darle 15 o 20 pesos a nuestros hijos para su alimentacion,pues serian alrededor de 360 pesos mensuales solo por concepto de alimentacion, y los que hemos optado por el pozuelito de comida de la casa,recordamos q cuando llegue el caliente verano,nuestros hijos corren el riesgo de ingerir alimentos en mal estado,cosa que puede traer despues trastornos de salud.
pienso que la idea de la vuelta de los IPU debia haber sido mucho antes ya que los IPUEC surgen con el objetivo de estudiar y trabajar y los estudiantes se forjaran en mabas cosas haciendo un gran aporte a la sociedad, el hecho de que en muchos lugares como en Jaguey Grande las escuelas dejaran de cumplir su objetivo por las razones que fueran, no tenia ningun sentido la beca que solo traia muchisimos problemas ya sea transportacion de estudiantes a grandes distancia la busqueda incansables de profesores bien o mal preparados que cubrieran el hueco y asi sucesivamente, ahora con la apetura de los IPU la familia juega u rol muy importante que estimula al joven a estudiar y a prepararse, valores que ya casi se habian perdido es muchos lugares. Tambien el tema de los profesores en estos momentos con las opciones de empleo y bondades que da educacion hay muchos compañeros de la producción que son muy capaces de enseñar y que pueden se muy bien aprovechados. Si espero que el Ministerio de Educación con los demas factores de cada municipio hagan un esfuerzo por mejorar la situación educacional y que a la larga lo que se esta haciendo es garantizar el futuro de nuestro pais.
Tuve la dicha de estudiar en la Lenin y luego en la Salvador Allende. Recuerdo que en 9no grado no me perecía agradable la idea de internarme en un lejano preuniversitario de Güira de Melena. No por miedo al campo sino porlas difultades con la preparación,la disciplina y el claustro. Desde esa época mi mente adolescente cuestionaba las "ventajas de los IPUEC" si al final ya nada aportaban con su labor en la agricultura. En Marianao teníamos el Manolito Aguiar, en Playa el Villena, ambos que una tradición docente y revolucionaria de décadas y en un momento fueron cerrados para utilizarlos en otros menesteres. Hoy tengo 24 años y envidio a los muchachos que realizan sus estudios preparatorios en la ciudad. Enhorabuena
La página está muy buena pero debería referirse a más provincias como ejemplos. Con respecto a la merienda creo que se pudieran hacer algunos cambios con respecto a la prioridad,porque yo mismo me he topado en estos merenderos panes con perros calientes de 5$ y hasta de 10$ y sin embargo preguntamos por los panes más baratos como con pasta,picadillo,entre otros y la respuesta es que para estos productos no hay pan. También estoy de acuerdo con el profesor Jorge Pérez con esto de que los jóvenes aprenden a desenvolverse solos y se vuelven más capaces en un centro interno que en los IPU.