El autobús «mágico»

El Puesto de Mando Móvil del Cuerpo de Bomberos de Cuba, equipado con sistemas y tecnología de punta, es un aliado indispensable para enfrentar incendios y derrumbes de gran magnitud en la capital

Autor:

Patricia Cáceres

A simple vista parece un ómnibus Yutong como otro cualquiera. Pero el Puesto de Mando Móvil del Sistema del Cuerpo de Bomberos de Cuba está más allá de ser un medio de transporte. Desde hace poco más de dos años y medio esta singular «guagua» de color rojo brillante —de 10,5 metros de largo por 2,5 de ancho— ha sido una aliada indispensable para enfrentar siniestros de gran magnitud en la capital.

¿Quién no la recuerda frente a las labores de rescate en el famoso incendio de la Manzana de Gómez o en el derrumbe de la calle Infanta a principios de año?

Y es que, debajo de su chasis metálico, reposan sistemas tecnológicos de avanzada que, cuando de salvar vidas se trata, simplifican y hacen mucho más certera la toma de decisiones.

La «guagua» por dentro

«El Puesto de Mando Móvil es un medio de segunda intervención», explicó a este diario el mayor Maurio Matheu Botta, jefe del Grupo de Diseño y Desarrollo de la sección de Tecnologías y Sistemas del Cuerpo de Bomberos de Cuba.

«O sea, no concurre al lugar del siniestro desde el primer momento, sino cuando se comprueba que es un hecho de gran magnitud, y que debe establecerse en el lugar un estado mayor operativo, desde donde se pueda dirigir la labor de las fuerzas y los medios», aseveró.

Al decir del especialista, este puesto de mando fue fabricado en China, según los requerimientos del Cuerpo de Bomberos de Cuba, y su tecnología está valorada en más de 350 000 dólares.

A diferencia de un ómnibus común, este se divide en tres partes fundamentales: la cabina del operador, en la que viajan el chofer y su ayudante; una sala de mando, donde los jefes dirigen las labores de salvamento y de enfrentamiento a los incendios; y una cabina técnica, donde el personal especializado manipula los sistemas tecnológicos e informáticos.

La sala de mando, ubicada en el espacio que habitualmente ocupan los asientos de pasajeros, destaca por su confort. Bancos laterales con capacidad para una decena de personas, mesas reclinables que facilitan el paso por el estrecho pasillo, acceso telefónico, fax, impresora, fotocopiadora y escáner, son algunas de sus bondades.

Sin embargo, lo novedoso es que el pequeño salón, además, dispone de monitores especializados donde los decisores pueden ver y escuchar en tiempo real todo lo que acontece dentro del incendio, con igual o mayor eficiencia que si se encontrasen en medio de las llamas.

«Tradicionalmente, cuando el Cuerpo de Bomberos acudía a un incendio, la jefatura daba las órdenes de mando a la tropa desde dentro del lugar del servicio», explicó el jefe del Grupo de Diseño y Desarrollo de la sección de Tecnologías y Sistemas del Cuerpo de Bomberos.

«Si bien esto da muestra del arrojo y la valentía que siempre ha caracterizado a nuestros hombres, con ello se tenía una visión muy parcial de lo que ocurría en el lugar. El jefe principal solo contaba con su propia visión y con las transmisiones radiales para evaluar la situación, en dependencia de donde estuviese ubicado», destacó.

De ahí la necesidad de crear un puesto de mando especializado que, mediante sistemas y tecnologías de punta, ofreciese datos más completos de los hechos, para así tomar decisiones más seguras, agregó.

Con la más alta tecnología

Según el directivo, el video es captado mediante microcámaras colocadas en cuatro cascos de bomberos portados por exploradores, que emiten la señal hacia el puesto de mando a una distancia de hasta tres kilómetros.

«Esto es muy importante porque en un incendio de gran magnitud se abren varios sectores de combate y, desde cada uno de esos puntos donde se está trabajando, los exploradores pueden transmitir la señal, y brindar una visión más completa de los hechos».

El ómnibus también cuenta con un mástil telescópico que se eleva hasta ocho metros de altura con potentes lámparas, que garantiza una visión panorámica de los exteriores del lugar en el que se está trabajando. La cámara, ubicada a esa altura, tiene un zoom de alto poder y posibilidad de giro de 360 grados para detectar todo lo que está ocurriendo en cualquier dirección.

«Al vehículo se le está incorporando la posibilidad de recibir  imágenes de un conjunto de medios autopropulsados como helicópteros, con microcámaras similares a las de los cascos, que permitirán trasmitir la señal desde el aire. Esto nos dará una visibilidad mucho más panorámica, sobre todo en incendios de grandes extensiones, como los de bosques o refinerías», comentó Botta.

Otra de las tecnologías fundamentales para el equipo de rescate del Puesto de Mando Móvil es una cámara térmica de fabricación inglesa, imprescindible para la rápida localización del foco del incendio.

«Cuando ocurre un siniestro hay concentraciones muy altas de humo. Anteriormente, el bombero tenía que llegar abriendo vías de escape del gas para visualizar el foco de las llamas y posteriormente aplicar la sustancia extintora. Con esta cámara térmica se puede acceder al lugar, con un equipamiento para la respiración, llegar hasta el origen del fuego, y rápidamente aplicar la sustancia extintora».

Además —dijo— facilita la localización de víctimas en lugares de poca iluminación, ya que trabaja mediante un lente infrarrojo que permite la visualización de la temperatura hasta 2 000 grados Celsius, independientemente de la oscuridad.

Otra de las fortalezas del puesto de mando móvil es un radar de fabricación japonesa con tecnología rusa, cuyo objetivo es la localización de víctimas en los derrumbes. El novedoso equipo trabaja mediante ondas electromagnéticas, que detectan el pulso del corazón y la respiración de una persona o animal, y es capaz de estimar la posible profundidad a la que se encuentra, con un alcance máximo de 12 metros.

En la parte superior del ómnibus, además, están instalados cuatro altoparlantes, utilizados para dar voces de mando a la tropa, o indicaciones de evacuación al personal del lugar en peligro, mediante un micrófono inalámbrico con un alcance de hasta 30 metros.

Como si no fuese suficiente, el vehículo tiene acceso inmediato a sistemas de georreferenciación como el Google y el Cubasí, y a otros como el SAICO y el Kosmo. Estos permiten saber dónde están ubicadas las sustancias extintoras, por dónde puede ser la vía de propagación del incendio, cuáles son los valores patrimoniales que existen en el lugar o dónde se localiza el pozo de agua más cercano, entre otros datos de incalculable valía, que permiten acortar el tiempo de reducción del siniestro.

«Con este puesto de mando las decisiones de la dirección son más acertadas. Estamos trabajando sobre la estructura de mando del Cuerpo de Bomberos para que se adapte a subir al ómnibus y dar las órdenes desde allí.

«Y no se trata de un capricho nuestro, sino que con él se tiene una visión más panorámica y un compendio más general de todo lo que está ocurriendo. Se organiza mejor el trabajo», subrayó el mayor Maurio.

Al decir del experto, en Cuba existen dos puestos de mando móviles. Se prevé que el segundo, que se recibió hace poco tiempo de China, preste servicios en siniestros de gran magnitud en el resto de país.

Estos vehículos —puntualizó— forman parte de un programa mucho más amplio del Ministerio del Interior que, de conjunto con el país asiático, ha hecho hincapié en la modernización del equipamiento para las labores de protección contra incendios y de rescate y salvamento en Cuba.

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