32 °C Solo con un cambio de mirada hacia la profesión pedagógica, desde la familia y la sociedad en general, podrá superarse el déficit de profesores que enfrenta hoy el país
De un plan de 31 113 plazas para el ingreso a las universidades de ciencias pedagógicas (UCP), en el actual curso escolar, solo se cubrieron 6 128, lo que representa un 19,7 por ciento.
Es cierto que el volumen de carreras pedagógicas es grande, y el acceso a las mismas aumentó en 15 puntos porcentuales con respecto al curso anterior, pero no hay manera de conformarse, porque el plan de plazas está concebido a partir de las necesidades, y con una perspectiva de cinco años; de no cumplirse el ingreso, el camino se sigue complicando.
Otras cifras aportadas por el Ministerio de Educación pueden acercarnos aun más al problema. De las 18 961 carreras para el curso regular diurno, fueron cubiertas 4 775, para un 25 por ciento; mientras que de 12 152 ofertadas para el curso por encuentros, se cubrieron 1 353, para un 11,1 por ciento.
Un total de 28 000 jóvenes aprobaron los exámenes de ingreso a la Universidad, de acuerdo con los datos del Ministerio de Educación Superior. Otras especialidades como las carreras humanísticas, las médicas y algunas técnicas desbordan las peticiones, mientras las licenciaturas en educación siguen siendo «el patico feo».
Incluso algunos estudiantes que aprobaron los exámenes de ingreso prefirieron no acceder a la Universidad, con tal de no dedicarse luego a la tarea de enseñar.
Al inicio del actual curso escolar, la cobertura del personal docente presentaba una mejor situación que en años anteriores, con más de 175 000 maestros disponibles, con lo cual se satisface un 93,2 por ciento de las necesidades.
Pero, ¿cómo completar ese 6,8 por ciento restante, que implica estudiantes sin un maestro permanente frente al aula?
Nuevamente tuvieron que acudir a las escuelas 1 600 estudiantes de las UCP para cubrir ese déficit, aunque, para satisfacción de todos, no son, como antes, jóvenes de los primeros años de las carreras, sino de cuarto y quinto años, o sea, mejor preparados, aunque les falta experiencia.
Además, un grupo de egresados de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) imparte clases de Matemática y Física en el nivel preuniversitario.
Las provincias con mayores problemas de cobertura son La Habana, Matanzas y Artemisa, y las dos primeras recibieron también un contingente de jóvenes maestros procedentes de otras provincias.
En el caso de la Enseñanza Técnica Profesional (ETP) y la Educación de Adultos, fue necesario contratar a otros profesionales para que impartan clases.
Ese déficit de docentes trae consigo sobrecarga para quienes están frente al aula, y también para quienes tienen la responsabilidad de guiar el proceso docente-educativo. Dicha carencia repercute en el éxodo, que no se detiene.
Hasta el mes de junio, 3 714 maestros habían abandonado las aulas, 676 más que el curso anterior. Los territorios con mayor éxodo son La Habana, Ciego de Ávila, Matanzas y Artemisa. Es significativo que las regiones con mayores dificultades en la cobertura son aquellas que pierden más maestros.
También pesa el personal inactivo, por certificados médicos y licencias sin sueldo, que al término del curso anterior sumaban 13 882, mientras se jubilaron 2 081, y nuevamente La Habana va en la punta de las estadísticas.
Formar con calidad al profesor que luego impartirá clases en el nivel medio y medio superior es prioridad del sistema educacional, pues en su formación pedagógica y sus condiciones éticas, radica el éxito de su clase.
En la búsqueda de esta excelencia, desde el pasado curso escolar los profesores de Secundaria Básica imparten solo dos asignaturas: Español-Historia; Informática y Educación Laboral; Geografía-Química o Biología-Química; mientras que ya para este curso la Matemática y la Física son independientes. A menor cantidad de asignaturas, mejor preparación y mayor calidad en las clases; sin embargo, aumenta la cantidad de docentes necesarios. Cabría entonces preguntarse: ¿en qué situación se encuentra hoy la matrícula de las UCP?
En las aulas de esos centros se encuentran 28 706 futuros maestros. De ellos 14 263 en curso regular diurno y 14 443 en curso por encuentros.
Del total, 1 644 se forman en Licenciatura en Educación Preescolar; 3 693 en Primaria, 1 224 en Especial y 1 825 en Logopedia, por lo cual 20 320 están matriculados en el resto de las especialidades dirigidas fundamentalmente a las enseñanzas Secundaria Básica y Preuniversitario.
Al término del pasado curso escolar, la retención en esas universidades fue de 93,4 por ciento y se produjeron 626 bajas, la mayoría por falta de motivación.
En toda carrera universitaria ocurren fracasos y deserciones, pero en este caso cada baja complica la solución a largo plazo del problema del déficit de maestros.
Las 16 universidades de ciencias pedagógicas con que cuenta el país dan pasos firmes para formar con mayor calidad a los futuros docentes. Se ha elevado la cantidad de horas-clases y se ha logrado que los alumnos de hasta tercer año se mantengan sin asumir aulas.
En los pedagógicos se han instalado laboratorios de idiomas para las carreras de lenguas extranjeras, los cuales son de gran utilidad didáctica, y se enfatiza en el uso y aprendizaje de la lengua materna, como medio para elevar la expresión oral de los docentes.
Otras medidas han sido el fortalecimiento de los claustros con másteres o doctores, y aplicar una evaluación docente rigurosa, con pruebas sistemáticas, parciales y finales.
Otras experiencias se ponen en práctica y con buenos resultados para la formación de maestros. Por ejemplo, que estudiantes de preuniversitario realicen el duodécimo grado en las UCP para que luego estudien carreras pedagógicas.
También existe un curso de dos años, que los habilita como docentes, para aquellos que no aprobaron los exámenes de ingreso a la Universidad.
Esta experiencia comenzó el pasado curso escolar, por tanto, al término del actual período docente culminarán sus estudios y pueden insertarse como maestros. La idea es que mientras trabajan y devengan su salario, se preparen para los exámenes de ingreso y opten por una carrera pedagógica.
La posibilidad de formarse como maestro en cuatro años y a partir del noveno grado, es una opción que fue recibida con agrado por los jóvenes que culminan la Secundaria Básica.
Las escuelas formadoras de maestros se retomaron en el curso escolar 2010-2011. Hoy suman 21 y existen en todas las provincias, algunas incluso, como la capital, cuentan con dos.
El plan de ingreso para esos centros, en el actual curso escolar, fue de 7 883 plazas, y se otorgaron 7 082, para un 89,8 por ciento de cobertura.
En las escuelas pedagógicas se forman como educadoras de círculos infantiles 3 713 jóvenes; como maestros primarios, 16 419, y como maestros para la Educación Especial, 819. En el 2014 ocurrirá la primera graduación, lo cual constituirá una importante inyección de maestros en esos niveles de enseñanza para todos los territorios.
Estos bien preparados maestros tendrán a su cargo un momento importante del proceso de aprendizaje, pues la escuela primaria es la base de toda la enseñanza. Luego, desde su puesto laboral, podrán hacerse licenciados en esas enseñanzas y graduarse en las universidades de ciencias pedagógicas, con lo cual completarán su formación y serán aún más idóneos para ese trabajo.
Al realizar una valoración de cómo se comporta el acceso de los graduados de duodécimo grado a las carreras pedagógicas, Margarita Mc Pherson, viceministra de Educación, expresó que en el actual curso escolar se duplicó la cantidad de estudiantes que continuaron estudios en esas licenciaturas.
«En muchas universidades donde el curso anterior no tuvimos apertura de carrera, este año la tuvimos; o en las que el pasado año abrieron una o dos especialidades, ahora aumentaron a cinco».
Para la Viceministra, solamente el trabajo vocacional, realizado con eficacia desde los primeros niveles de enseñanza, logrará devolver a nuestros jóvenes el gusto por enseñar. «Y para lograrlo, es fundamental el trabajo que realiza el maestro en el aula, destacó. En la medida en que la clase tenga calidad, el aprendizaje sea más sólido y el ejemplo del profesor sea positivo ante sus alumnos, la mirada hacia la profesión será diferente».
Sin dudas, la falta de docentes no es solo un problema de la escuela, es también de la familia y la sociedad, que aspiran a tener un buen maestro para sus hijos, y es de ellas de donde tienen que nacer esos futuros profesores.
Se que esto no es un problema sencillo, pero por que no se va en el caso de las universidades a los centros de produccion y se solicita la intervencion de los que hacen cada dia la produccion del pais, esas personas sabemos no tienen formacion pedagogica pero a muchos nos gusta hacerlo, y por supuesto que hay mas ezperiencia en los que llevamos unos años trabajando que los que inician, pienso que las universidades deben nutrirse de esos excelentes profesionales que han hecho el pais en todos estos años, claro habar que revisar y poner de acuerdo a los directivos de las empresas en cuanto a los horarios y demas, pero pienso que esta podia ser una ayuda muy practica.
Los padres lamentamos que la enseñanza de nuestros hijos ande con tantos escollos y tropiezos, principalmente en la primaria que es la base de las demás. Las cifras lo dicen y pienso que con la estrategía montada no será más que un paleativo ocasional. Siempre se ha hablado de la formación vocacional y la información profesional, dos pilares para formar o atraer los jóvenes que se inclinan por estas especialidades, estas no se realizan sistemáticamente, no se auxilian de incentivos y la ejempalridad de muchos docentes deja detractores. No quiero culpar los padres, estos estimulan a sus hijos por otros intereses y hasta los docentes hablan con desprecio de esta hermosa profesión. Las maestras y mestros más aptos y queridos por los alumnos y padres deben trabajar con los futuros estudiantes de las carreras pedagógicas, es el primer paso,especialmente en la Enseñanza Primaria, luego en Secundaria Básica no perder los alumnos de los Círculos Pedagógicos y hacer atractiva su continuidad. Estimulémoslos y mostrémosle la necesidad de enseñar después de haber aprendido, como lo pidió el Maestro. Primaria
Es cierto que existe una desmotivación por las carreras pedagógicas, es también cierto que nadie es capaz de inculcar una vocación hacia esa necesaria profesión formadora de futuro, creo que nuestra sociedad está necesitada de muchos cambios, no es un secreto para nadie, que un maestro o cualquier persona que tenga un trabajo de esta índole, por la cual percibe un salario, este no es suficiente para satisfacer sus necesidades mínimas y quien dice él dice su familia, a mi modo de ver creo que tendrán que surgir en futuro no lejano alguna política que estimule el trabajo intelectual, que la persona que esta de docente vea sus necesidades cubiertas y bueno le dé ganas de continuar enseñando. Esta profesión es como el incremento de la natalidad, un duro escollo de la sociedad cubana, que está muy relacionado con la situación económica que vivimos.
Esta es la cosecha de años de politicas incorrectas; ahora lo que hay es que revertir las causas y condiciones pero de forma acelerada, sino, seguiremos en las mismas.
Es una lastima que en Cuba hagan falta docentes mientras en países como Nicaragua hay muchos que no están ejerciendo su profesión y debería tomar como medida la opción de realizar un acuerdo con el Gobierno de países amigos y llevar docentes de estos países a Cuba para que se ayuden hermanamente y devolviesen un poco de la ayuda que se les brinda, como un reciproco aprecio.
Los maestros que nos faltan lo podemos buscar en los hoteles,resturantes trabajadores por cuentra propia al igual que muchos profesionales de otras ramas.
Solo con un cambio de mirada hacia la profesión pedagógica,(...), podrá superarse el déficit de profesores que enfrenta hoy el país Así o mandando a cumplir el servicio social como maestros a todos los graduados universitario.. como hicieron con los graduados de la UCI!!!
Hace alrededor de 40 años se fundó el Contingente Pedagógico Manuel Ascunse Domenech, FELICIDADES para los que entendieron e interpretaron el momento histórico. Pero bueno, los hechos se repiten y aunque la familia seguirá siendo el pilar fundamental, a la conciencia hay que ayudarla con algo de estímulo material que no es herejía hablarlo hoy al amparo de los Lineamientos Económicos. AH!! y existía por esos años una figura docente que eran los "brigadistas pedagógicos" y salvaban....
Seguimos con los ojos cerrados,primero enviamos a jovenes sin ninguna preparacion a dar clases y luego nos damos cuenta de que la situacion es caotica.Da pena ver a esos chicos en las clases.Lo siento mucho por los buenos profesores ,bien capacitados y con un salario bajo.Hay que subir el prestigio de los maestros y profesores,sin politica,con deseos de hacerlo.Hay que mirar al futuro,mirar al sol.Cada debe recibir un salario segun sus años de trabajo y sus conocimientos pedagogicos.Saludos.
Alta exigencia, bajos salarios, nada de estímulos materiales, y nada que "luchar". No hay que escribir tanto, las causas están más que claras. Acaben de enfrentar la realidad y busquen soluciones con los pies sobre la tierra.
Realmente es un problema cíclico, yo soy de las maestras que nos formamos saliendo del 6o grado, luego entraban egresados de 9o, ya hace mucho es nivel licenciatura...pero realmente se valora la profesión docente???? Sin maestros la sociedad no tiene a nadie, la profesión de educador es invaluable y desafortunadamente no se le atiende todo lo que debe. Creo que es algo a reconsiderar, si no perderíamos todo lo que la Revolución ha logrado. Saludos
saludos .una pregunta un profesor o maestro retirado puede regresar a la docencia .si no tiene la respuesta .digame donde busco la informacion.
Compañeros es una lastima que Cuba ejemplo de educacion para el mundo, tenga esa falta de maestros, un gran exodo hacia otras carreras, solo hay una causa EL SALARIO, el problema que mas nos afecta a todos los cubanos no hay que romperse la cabeza, esa es la unica causa la mas grande porque no hay motivacion para una una profecion tan bella y tan necesaria. Saludos. Misael
Precisamente por compulsar a gente que no tiene VOCACIÓN pedagógica a estudiar magisterio es que hay tantos malos profesores (no digo ya maestros, que es palabra mayor). Señor, si a mí NO ME GUSTA la medicina y usted me obliga --moralmente, como frecuentemente se hace-- a ser médico, yo seré un pésimo médico. ¿Quién discute eso?
Lo mas importante es que terminen de darse cuenta que agotan la paciencia de maestros con tanta burocracia y con lo que ganan no les da para cubrir 15 dias en comida nada más
el articulo da una vision general del problema actual, pero para nada toca ni por los pelo las posibles causas de un problema tan grave y generalizado. El unico posible problema que aqui se dice es que existe falta de motivacion en los estudiantes que estudian las carreras pedagogicas. Vaya eso es como coger al toro por el rabo
Para devolver a nuestros jóvenes el gusto por enseñar, es fundamental la labor que realice el maestro en el aula. Foto: Roberto Suárez