Oficios de ángeles

Quehaceres olvidados en la ciudad de Santiago de Cuba no solo comienzan a resurgir, gracias a los profesores y estudiantes de la Escuela Taller Ugo Luisi, de la Oficina del Conservador, sino que ya devuelven su elegancia a sitios emblemáticos

Autor:

Eduardo Pinto Sánchez

SANTIAGO DE CUBA.— Salieron de su habitual templo de creación y aprendizaje en la calle Gallo, muy cerca de la bahía que baña a la villa de Santiago Apóstol, para rescatar un lugar de ensueño que añoran quinceañeras y habitantes de estas tierras.

Profesores y estudiantes de la Escuela Taller Ugo Luisi, perteneciente a la Oficina del Conservador de la Ciudad Heroína (OCC), trabajan en la restauración de los jardines del Hospital Materno Sur Mariana Grajales, más conocido por acá como Clínica Los Ángeles, obra que se inserta dentro del programa de intervención constructiva en el Área Monumental 26 de Julio.

Yuniel Jiménez Domínguez cursa el primer año de la especialidad de Jardinería de Restauración, y afirma que la rehabilitación de este sitio es la mayor obra en la que ha trabajado, incluso después de su participación, junto a sus compañeros, en la recuperación de centros turísticos después del paso del huracán Sandy.

Para María Caridad Veranes, otra de las alumnas involucradas en ese trabajo de conservación, ofrece la posibilidad de aplicar conocimientos vitales que ha adquirido en el centro de enseñanza.

Algunos, como la preparación, cuidado y conservación de los diferentes tipos de suelos y las plantas que se deben emplear en estos; la confección de viveros; las labores de siembra, diseño y construcción de jardines; la relación de las áreas verdes con el entorno; las características que deben tener los jardines en el exterior de un hospital... En el caso de Los Ángeles, detalló que debe predominar el uso de los bancos y variedades vegetales resistentes al sol.

Durante tres días a la semana, en el tiempo correspondiente a las clases prácticas, se puede ver a estos jóvenes levantando árboles caídos, removiendo la tierra donde sembrarán los nuevos especímenes, reparando los canteros, abriendo huecos para plantar algunas palmas y realizando podas topiarias*, detalles que identifican a este emblemático lugar.

La profesora Julia Elena Izquierdo comentó que este es el primer curso de Jardinería de la escuela, a partir de la necesidad de la OCC de contar con obreros calificados para devolver a este tipo de áreas sus valores originales, desde el dominio de conocimientos específicos de restauración patrimonial.

El reto de sus pupilos no es simple, pues en esta amplia zona confluyen elementos decorativos, sistema de iluminación, áreas de riego o detalladas fuentes junto a varias especies de plantas como ficus, palmeras e ixoras, que conviven en armonía con los colores y la arquitectura del hospital materno.

«Este es un terreno inclinado, en el que la jardinería está construida en terrazas, por lo que se presenta como el lugar ideal para que los estudiantes lleven a la práctica la teoría aprendida en las aulas, como parte del principio de la escuela de aprender haciendo.

«En la fase de investigación y diagnóstico consultamos al jardinero que trabajó aquí durante 34 años, desde la fundación de la clínica, y fotografías y documentos de la época con el fin de que este vuelva a ser un jardín de uso público, con espacios de sombra para la meditación, paseos, descanso o la espera de las consultas o partos», comentó Julia Elena.

Manos jóvenes

Mientras esto sucede a la vista de trabajadores, pacientes y familiares que asisten al hospital, otros estudiantes en los talleres de la institución crean las macetas, copas, capiteles y el resto de los elementos que decorarán los jardines. También enderezan a golpe de martillo las rejas que el tiempo y la desidia torcieron o preparan la materia orgánica que llevarán las áreas verdes.

El proyecto de rehabilitación del Hospital Materno Sur Mariana Grajales, en la céntrica avenida Victoriano Garzón, que se inserta dentro del Área Monumental 26 de Julio, incluye la sustitución de la carpintería, trabajos de albañilería y la pintura del edificio, además de la recuperación del jardín, asumido todo por los estudiantes y profesores de la Escuela Taller.

Es así como futuros albañiles levantan los muros del paseo que conduce hasta la calle Trinidad, cerrado al público desde hace muchos años, mientras en otras áreas los bisoños eléctricos restauran viejas luminarias que alumbraron estos pasillos en sus días fundacionales, en la década de los 20 del pasado siglo, o alumnos de plomería laboran en un sistema de riego más eficiente y adaptado a las atípicas condiciones del relieve.

Por su belleza, el área verde de este sitio fue muy popular años atrás entre quinceañeras y parejas que contraían matrimonio, quienes frecuentemente lo empleaban como escenario de fotografías.

En la actualidad es sometido a un proceso de reordenamiento que incluye la construcción de garitas para los custodios y locales para reubicar las casetas de servicio, además de la recuperación de las jardineras, la puesta en funcionamiento de la fuente central y la rehabilitación del mobiliario urbano.

También se mejora el sistema eléctrico, se reparan las aceras y los viales interiores de la instalación y se recuperan elementos cerámicos y la herrería, que le dan al sitio una imagen característica y muy agradable.

Valores de mi ciudad

Fomentar la pasión por las bellezas de la ciudad de Santiago de Cuba es una premisa en la Escuela Taller Ugo Luisi, donde jóvenes de 18 a 29 años estudian durante dos años especialidades orientadas hacia la restauración y conservación de los sitios patrimoniales de la séptima villa.

Según Yanelkis Cotilla, responsable del departamento de Enseñanza Práctica, desde las diferentes especialidades que existen en el centro a los educandos se les muestran los valores patrimoniales de la ciudad, los conceptos básicos de la historia del arte y las tipologías constructivas de mayor representatividad.

Algunas como la carpintería, albañilería-decorado, herrería-hojalatería, pintura y jardinería permiten a los alumnos descubrir detalles técnicos y artísticos de una ciudad que cumplirá en 2015 su medio milenio de fundada.

Este tipo de escuelas, regidas y financiadas por las oficinas de los conservadores de las ciudades patrimoniales cubanas rescatan oficios no solo necesarios para los fines de la restauración.

«La especialidad de Jardinería, por ejemplo, desapareció de las escuelas en la década de los 80 y ahora parece renacer; este primer curso es muestra de ello. Hace unos meses, en un Taller Nacional de Plantas Ornamentales celebrado en el Jardín Botánico Nacional, conocimos que en un politécnico de la capital se iniciará su estudio y en las escuelas-taller de la OCC de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba», explicó la profesora Julia Elena.

«Es nuestro grano de arena para la formación de nuevos obreros, pues ni el programa curricular del técnico de nivel medio en Agronomía ni el de Ingeniería agrónoma contemplan el estudio de las plantas ornamentales. Tanto es así que mucha gente no sabe que los jardineros cubanos tenemos nuestro día, el cual celebramos el pasado 29 de marzo y prácticamente pasó inadvertido».

No pocas dificultades han encontrado profesores y estudiantes en el rescate del área exterior de la antigua clínica Los Ángeles. La falta de equipamiento y herramientas adecuadas para las complejas labores que acometen allí se presenta como la más apremiante.

Según comenta la subdirectora de Producción de la escuela, Elizabeth de la Lastra Nistal, esto dificulta la celeridad de los trabajos y compromete la fecha de entrega de la obra, antes de la celebración del 26 de Julio.

«Tenemos un solo vagón, que pusimos a disposición de los albañiles, lo que ha obligado a los jardineros a transportar la materia orgánica en latas. Para la labor de reparación del suelo se necesitan además picos, palas, tridentes o coas. En un pequeño vehículo estamos sacando cientos de metros cúbicos de escombro, por lo que no da abasto. No obstante, como puedes comprobar, no se ha dejado de trabajar», nos dice.

Así, entre el trabajo en la soledad de un taller o la belleza que reverdece en estos jardines, los muchachos de la Escuela Taller desempeñan una labor casi anónima, que de concretarse en toda su dimensión será una deuda impagable que los habitantes de esta ciudad contraerán con estos jóvenes.

*Podaduras con formas geométricas o caprichosas en forma de animales.

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