Las raras cuentas del puré

Récord productivo beneficia a la economía y a la familia en la Isla de la Juventud

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— No siempre un récord productivo en la agricultura y la industria del país beneficia a la vez la economía local y la familiar. Pero ello ha ocurrido: la empresa agroindustrial pinera logró su mayor cifra de producción de tomate en la actual campaña, al registrar este 13 de marzo unas 960 toneladas, 49 más que  las producidas en la zafra 2008-2009.

Tal rendimiento repercute hoy en la balanza de precios de ese producto en el mercado de la familia pinera, la cual tiene acceso a la lata de pasta de tomate concentrada al 20 por ciento a solo 70 pesos, un 50 por ciento menos que las que importaba el territorio desde la provincia de Ciego de Ávila.

Sandra Martínez Díaz, especialista del Departamento Comercial de la Empresa Agroindustrial Jesús Montané Oropesa, confirmó a este diario que además de las latas se vende el kilogramo de puré de tomate a 11 pesos y el de tomate consumo a dos pesos y 70 centavos en los puntos de venta y mercados, aunque todavía persisten los revendedores.

Aclaró que esos precios son el resultado de las altas producciones del cultivo en el territorio y de una política organizada por el Consejo de la Administración Municipal, la Agricultura y la dirección de Finanzas y Precios de este Municipio Especial.

«Detrás de ese resultado —explicó— subyace un sistema de trabajo integrador, dialógico y eficiente entre las bases productivas y la industria, a lo que se suma el compromiso de los trabajadores, quienes tuvieron que laborar dobles turnos, y en especial el de los innovadores por mantener equipos con más de 30 años de explotación, en funcionamiento durante toda la campaña».

Argumentó que el logro permite al territorio garantizar el abastecimiento de puré de tomate a granel y pasta de tomate enlatada, procesados según las Normas Cubanas de Calidad y aptos para el consumo de la población y su uso en la red de comercio minorista de manera estable.

«La industria es la principal aliada del productor, y el nuevo sistema de trabajo de la Agricultura con la ANAP ha incrementado el diálogo entre ambas partes, a fin de buscar soluciones a problemas comunes que puedan afectar los rendimientos y la economía local y familiar», precisó.

Tomás Betancourt López, director general de la Empresa Agroindustrial Jesús Montané Oropesa, declaró que ese resultado obedece al esfuerzo de los productores y su seriedad en el cumplimiento de los contratos —compromiso que no se lograba hacía cuatro años—, y agregó que pueden avanzar más, ya que todavía quedan reservas en los campos para sobrepasar esa meta.

Yudelaine Matos Andino, presidenta de la cooperativa de crédito y servicios Sabino Pupo, en la localidad de La Reforma, una de las que cumplió su plan y a la que todavía le queda tomate para seguir aportando a la industria, refirió que están muy motivados.

«Hacía rato que no se trabajaba tan seriamente con los contratos. Ahora el campesino cobra su trabajo rápidamente y eso lo compromete a cumplir su parte también. Fíjese que aunque el proceso se tensó en varias oportunidades por los envases, se trabajó para no dejar ni un tomate en el campo», comentó.

William Rosales Fuente, director de la industria, destacó la calidad del tomate —sin rechazo en las entregas— y la preparación y compromiso del personal encargado de procesar y velar por la calidad.

«Trabajamos sin descanso en dos turnos de 15 obreros con una tecnología muy vieja, en la que concentramos unas 20 toneladas de pasta de tomate en 12 horas, al tiempo que se aprovecha el vapor que genera ese proceso para otros dos surtidos: jugo simple y dulce de frutas en conserva», acotó.

Lo anterior no impide mirar con ojo crítico las proyecciones desde las propias limitaciones que padecieron durante la presente zafra. Roberto Viamontes Almenares, director técnico  y de desarrollo de la empresa isleña, reconoció entre los aspectos negativos la entrada tardía de parte de los plaguicidas para el ciclo productivo; no todos los productores cuentan con riego eficiente, envases limitados y carencia de fondos de giro (piezas de repuesto) para la industria.

Antonio Joaquín Pernas Pérez, delegado de la Agricultura en este Municipio Especial, reconoció que la unidad entre el sistema empresarial del sector y la ANAP fue el factor principal del despegue productivo en el territorio.

Ponderó la seriedad y laboriosidad de los  campesinos pineros, los cuales a pesar de las limitaciones materiales, y aunque varios no realizaron contratos con la agroindustria, lograron llevar todo el tomate a su destino estatal.

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