El Derecho es una ética - Cuba

El Derecho es una ética

El Encuentro Regional de Estudiantes de Derecho de las provincias centrales del país examinó el funcionamiento del movimiento Julio Antonio Mella y la formación del jurista en Cuba

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

CIEGO DE ÁVILA.— Cualesquiera que sean los cambios en el funcionamiento de la FEU, hay una verdad entre otras muchas: si algo debe distinguir al estudiante de Derecho es una elevada preparación y una ética, además de su compromiso con la Patria, la Revolución y los principios de la justicia.

La idea fue recurrente en los debates sostenidos por futuros juristas de las provincias de Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y Villa Clara, reunidos en el Encuentro Regional de Estudiantes de Derecho, celebrado en la Universidad de Ciego de Ávila Mayor General Máximo Gómez Báez.

A todas luces, las preocupaciones del estudiantado son válidas en cuanto a la necesidad de elevar su preparación, contar con una base material de estudio actualizada y fortalecer su práctica profesional, más cuando la actualización del modelo económico cubano obliga a un mejor conocimiento de la legalidad y a superar vacíos que en materia de cultura jurídica tiene la población.

Un punto fuerte de los intercambios fue la pervivencia del movimiento Julio Antonio Mella, surgido años atrás en las universidades para enfrentar, entre otras, dificultades de carácter ético y la carencia de profesionales del Derecho en determinados organismos jurídicos, debido a condiciones de trabajo no idóneas y otras causas.

Y se dice que el intercambio resultó fuerte porque el criterio de los participantes en el encuentro es que el Julio Antonio Mella debe mantenerse y revitalizarse.

Una percepción diferente de este tema expresó la dirección nacional de la FEU, que evalúa que este y otros movimientos, en universidades de las áreas de Educación, Salud y Cultura Física, con el tiempo han conducido a la creación de estructuras paralelas, las que entorpecen el trabajo de la organización y en no pocos casos propician tendencias que poco ayudan a la formación del estudiante y estimulan cierta cultura del individualismo.

Otros participantes en la cita enfatizaron en que si bien determinados movimientos en la práctica devinieron espacios para obtener privilegios, el Julio Antonio Mella no entra en ese conflicto y reconocieron la necesidad de conformar un espacio de vanguardia dentro de sus centros de estudios.

Al defender el Movimiento, Jorge Ernesto Basso, estudiante del quinto año de Derecho de la Universidad avileña, ejemplificó cómo él y sus compañeros de estudios, acompañados por sus profesores, compartieron con niños de la Casa de Amparo Filial en una actividad organizada al amparo del Julio Antonio Mella. En ese momento Yosvany Montano Garrido, presidente del Secretariado Nacional de la FEU, preguntó: «Si mañana desaparece el Movimiento, ¿ustedes dejarán de hacer esas actividades?». Respuesta: «No, las seguiremos haciendo».

Yosvany explicó que el debate sobre los movimientos tiene su origen en los intercambios del último Congreso de la FEU, donde los estudiantes pidieron examinar esas estructuras. Añadió que todo lo que en ellas se hace, perfectamente cabe en el funcionamiento de la brigada, como estructura básica de la organización.

Y aseguró: «Uno de los problemas que hemos tenido es que a veces nos hemos preocupado más por cómo trabajan esos contingentes que por el funcionamiento real de la FEU. Y ese choque de actividades crea bastantes dificultades, además de todos los problemas señalados aquí». Se precisó, no obstante, que lo importante era escuchar el criterio de todos, debatir y lograr una posición común.

La joven profesora Liuva León García, de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu, recordó el origen del Movimiento —del que ella formó parte— y expresó la importancia de identificar necesidades en la formación del abogado. «Cualquiera que sea la decisión que se adopte —dijo—, no podemos olvidar que el profesional del Derecho es ante todo un humanista dedicado a la justicia, y que debe caracterizarse por una ética y un compromiso público que lo distinga ante la sociedad». Y concluyó: «Si eso no se tiene en cuenta, todo lo demás puede fallar».

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