Guantanameros despiden a creador del Zoológico de Piedra

Ángel Íñigo Blanco, fundador del sitio que atesora unas 426 figuras pétreas de animales y motivos campestres, fue sepultado la mañana de este lunes en el cementerio San Rafael, de Guantánamo

Autor:

Lisván Lescaille Durand

GUANTÁNAMO.- Una multitud de pobladores de esta ciudad, encabezados por familiares y vecinos de Boquerón de Yateras, además de diversos exponentes de la cultura local, tributaron este lunes el último adiós a Ángel Íñigo Blanco, creador en 1977 del zoológico de piedras que exhibe unas 426 figuras pétreas de animales y motivos campestres.

«Como un hombre extraordinario, de enorme humildad y grandeza», calificó Jorge Núñez Mote, presidente de la UNEAC en la provincia, al campesino, quien falleciera este domingo a la edad de 78 años, debido a una insuficiencia respiratoria.

El Zoológico de Piedra fue fundado el 21 de diciembre de 1977 y declarado Patrimonio de la Cultura Nacional el 26 de julio de 1985. Está reconocido como único con sus características en el mundo, y recibe la visita de miles de nacionales y extranjeros anualmente.

Con apenas una piqueta, un martillo y muchos sueños que sonaban utópicos en aquel entonces cuando tenía 42 años de edad, Iñigo Blanco empezó a cincelar piedras y representó al Rey de la Selva en el punto de partida de un recorrido de casi casi un kilómetro cuesta arriba en la finca San Lorenzo.

Antes de ceder el trabajo a su hijo Ángel Íñigo Pérez, el artista había esculpido más de 300 figuras pétreas, entre ellas su última obra, conocida como Maña y fuerza.

La vida de nuestros campesinos y, especialmente, su relación con los animales domésticos, es una arista que su seguidor está incorporando al Zoológico de Piedra, como lo refleja una gigantesca escultura realizada sobre una roca caliza, de aproximadamente tres metros de alto por cinco de ancho, que  estampa el paso de un arriero con sus mulos de carga en el instante en que son atacados por un perro.

La pieza coloca al hombre de campo en el centro de esa representación, de gran valor plástico, pero sin deslindarse de su interacción con los animales.

El sitio de impresionante belleza natural muestra animales de múltiples latitudes, tamaños y formas, además de figuraciones de la cultura aborigen, y la interacción de esclavos africanos que convirtieron los parajes de Yateras en la zona de mayor número de palenques en Cuba.

El museo de los animales de piedras, a unos 20 kilómetros de la capital provincial, fue remozado recientemente para conservar la riqueza artístico conceptual de esas obras, nacida del talento de los Íñigo, hombres de campo y  sin ninguna formación académica.

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