«Un doble» sin alcohol

El nivel actual de consumo de bebidas alcohólicas en edades tempranas no tiene precedentes, afirman especialistas. Un proyecto multisectorial realizado por jóvenes ayuda a ponderar sus riesgos

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

¿Cuánto puede dañarse nuestra salud si ingerimos bebidas alcohólicas antes de los 18 años? Puede parecer, como la clasificó una entrevistada de 16 años, «una de esas típicas preguntas que inician el sermón de lo dañino que es tomar alcohol». Sin embargo, los más de 15 adolescentes y jóvenes con quienes conversó esta reportera, no supieron mencionar al menos tres de esos perjuicios.

¿Acaso no se habla de este tema en los medios de comunicación? ¿Será que no se les presta atención? En la familia, núcleo fundamental de toda sociedad, no pocos especialistas señalan que se estimula el consumo de bebidas alcohólicas en edades tempranas y, tal vez por ello, las nuevas generaciones no lo identifican como un peligro para su salud. ¿Cuán tolerantes somos en nuestros espacios laborales, comunitarios, escolares y sociales en general con este fenómeno?

El proceso de maduración cerebral no concluye hasta los 21 años, por lo que ingerir alcohol antes incide en el desarrollo cortical, advierten especialistas. Podemos mencionar también trastornos cognitivos, déficit de memoria, y sobre todo comportamientos violentos y estados de irritabilidad con la familia, los amigos, la escuela...

En esa euforia derivada del consumo de alcohol no son pocos los adolescentes que tienen relaciones sexuales sin protección, arriesgándose a contraer infecciones de transmisión sexual y a concebir embarazos no deseados. No olvidemos que en no pocas ocasiones la ocurrencia de accidentes de tránsito tiene su causa en la pérdida de concentración y otras habilidades debido a la ingestión de bebidas alcohólicas...

Con el objetivo de compartir esta información, dialogar sobre las causas del consumo irresponsable de bebidas alcohólicas antes de los 18 años y reflexionar en torno a sus implicaciones negativas, entre otras propuestas, surgió en 2012 el proyecto Tú decides, dirigido por el Centro para el Desarrollo Académico sobre Drogodependencia (Cedro), de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, en colaboración con la empresa mixta Havana Club International S.A..

Tu salud está en tus manos

Según informes recientes de la Organización de Naciones Unidas, el alcohol mata cada año alrededor de 3,3 millones de personas, una cifra superior a las muertes por VIH/sida, tuberculosis y violencia juntas.

El nivel actual de consumo de bebidas alcohólicas en edades tempranas no tiene precedentes, afirma el licenciado en Enfermería Serguei Iglesias, coordinador del proyecto. «Resultados de estudios arrojan que en nuestro país la edad promedio de inicio del consumo de alcohol es de 15 años, y en este período el organismo no está preparado para procesar este tipo de sustancia», añadió.

El psicólogo Justo Fabelo Rochy, profesor en la Universidad de Ciencias Médicas de la capital y también coordinador de Tú decides, destacó que las experiencias adquiridas en el trabajo en consultas confirman que quienes desarrollan una adicción al alcohol tuvieron sus inicios de consumo en estas edades, razón suficiente para estimular la prevención.

Iglesias precisa que la iniciativa comenzó con un grupo de 20 jóvenes y ha logrado involucrar a más de 500 adolescentes y jóvenes de los municipios capitalinos.

«A través de debates y conversatorios abordamos los efectos nocivos del consumo de alcohol en edades tempranas y hacemos partícipes con sus vivencias a estos muchachos, procedentes de 12 facultades de la Universidad de Ciencias Médicas de la capital y de los institutos preuniversitarios Cepero Bonilla, Saúl Delgado, Rosalía Abreu y el Colegio Español de La Habana».

La imitación de la «gente grande», la evasión de problemas en la escuela o en la casa, el embullo, la presión del grupo de amigos y las, para ellos insuficientes opciones recreativas, entre otras, son algunas de las causas que motivan el consumo de alcohol en estas edades, según señalan los mismos muchachos en las sesiones, subraya Iglesias.

Debemos potenciar el trabajo intersectorial, añadió Fabelo Rochy. «¿Cuántas familias organizan cumpleaños infantiles y compran cajas de cerveza y botellas de ron para que los adultos celebren después, muchas veces con los niños presentes? No son pocos los padres que incitan a sus hijos a tomar siendo estos todavía muy pequeños…».

La tolerancia social en torno a este fenómeno ha incidido en su aumento, insiste, pues no sucede igual cuando se trata del consumo de sustancias ilegales como la marihuana y la cocaína. «Se despliegan más vías de acceso al alcohol, como con los Plancha’o, las canecas y los Cañangazos, formas más reducidas para el envase de la bebida y por consiguiente más baratas, las que están más a la mano de nuestra juventud».

Las entidades comercializadoras tienen cuotas de responsabilidad, agregó Fabelo Rochy, y existen leyes que rigen el horario de venta y los límites de edad, las que no siempre se cumplen como es debido.

En coordinación con la Asociación de Cantineros de Cuba, el proyecto Tú decides contempla talleres de coctelería analcohólica, comentó Ivet Martínez, de la empresa Havana Club Internacional S.A., quien aseguró que es una de las iniciativas que más motiva a los muchachos.

—¿No resulta contradictorio que la empresa lidere este proyecto?

—La responsabilidad social corporativa es uno de los pilares esenciales de la labor de la empresa y con el proyecto Tú decides desarrollamos un trabajo creativo a favor del consumo responsable de alcohol. Nos interesa el índice de ventas de nuestro producto, pero no necesitamos garantizarlo o elevarlo con menores de 18 años.

El cierre de esta primera etapa de trabajo en 2014 de Tú decides lo marcó el otorgamiento de los premios a quienes participaron en el concurso Por una adolescencia responsable y sin alcohol, en las manifestaciones de pintura, literatura y fotografía. «El próximo septiembre reanudamos las actividades del proyecto en los centros escolares referidos y en otros en los que deseamos trabajar también», acotó Fabelo Rochy.

Experimentaremos como asesores o facilitadores del proyecto, apuntó Iglesias, pues uno de nuestros objetivos es cederles el protagonismo a estos muchachos y que sean ellos los multiplicadores de nuestra labor. «La educación de pares, es decir, entre iguales, puede resultar más certera».

Nos interesa promocionar en los centros de Recreatur, por ejemplo, una mayor presencia de bebidas analcohólicas, agregó, y sobre todo queremos lograr que en la conciencia de nuestros adolescentes y jóvenes quede la idea de que en esa etapa de su vida es mejor aprovechar opciones de disfrute que no comprometan su salud; se puede lograr «un doble» sin alcohol.

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