Poner de moda el conocimiento y la información cultural

Debaten sobre el impacto de la revolución tecnológica en los hábitos de producción y recepción de cultura

Autor:

Aracelys Bedevia

A analizar el fenómeno del videojuego como un proceso complejo y dialéctico exhortó este viernes Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al intervenir en el Foro Consumo Cultural en Cuba: Arte, Cultura, Educación y Tecnología, que durante dos días estará sesionando en el Salón Mayo, del Pabellón Cuba.

En un contexto marcado por el debate crítico e inteligente sobre el impacto que la revolución tecnológica tiene en nuestros hábitos de producción y recepción de cultura, el también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido mostró su preocupación por la connotación que han adquirido los videojuegos. «Algunos son inofensivos, pero otros son esencialmente violentos y se han convertido en una adicción».

No se puede exhortar a los muchachos a que desarrollen el instinto criminal, expresó Abel, quien convocó a los asistentes al Foro a darle seguimiento a este fenómeno y analizar lo que puede traer de desventajoso.

Abel se refirió igualmente a prácticas culturales emergentes como «el paquete» (algo que solo es entendible en la Cuba de hoy) y el nomadismo tecnológico a través de los nuevos dispositivos de almacenamiento. «Una de las trampas de estas nuevas formas de consumo cultural es que dan la idea de que la persona está escogiendo lo que quiere consumir, pero lo hace a partir de los paradigmas que se le imponen. La democracia y la diversidad están escondidas bajo una trampa de la agenda hegemónica del entretenimiento.

«Tenemos que fomentar paquetes más diversos e inclusivos. Tan nociva es la posición intelectual de rechazo irracional de las nuevas formas de consumo, como un relativismo que admite todo como bueno y nos lleva a desdibujar los objetivos de una política cultural».

A los jóvenes, resaltó, «les gustan más las series que las películas y eso hay que respetarlo. ¿Por qué no recomendar desde las instituciones series valiosas y hacérselas llegar a los muchachos?».

En su intervención convocó también a evaluar hasta dónde los espacios públicos deben tener algún tipo de regulación en cuanto a lo que se pone, y reiteró que en ningún momento el Estado va a ceder a los privados la decisión de la política cultural. Consideró además que «falta articulación e intencionalidad», y sobran iniciativas y posiciones «que nada tienen que ver con lo que estamos buscando nosotros».

Ante un auditorio integrado fundamentalmente por intelectuales y directivos involucrados en el análisis de esta problemática, Abel hizo un llamado, igualmente, a no satanizar los nuevos consumos culturales de una manera autoritaria. Recordó que «no podemos huirle a un análisis crítico de las nuevas tecnologías. El relativismo posmoderno donde todo está permitido y tiene un lugar bajo el sol, es tan peligroso como las posiciones irracionales de negar estas nuevas formas.

«Ojalá se pusieran de moda el conocimiento y la información cultural. Es muy importante que tratemos de hacer un análisis sin prejuicios sobre las nuevas formas de consumo cultural, pero de una manera crítica», manifestó.

En la mañana de hoy continuará el debate, convocado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), la Asociación Hermanos Saíz y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic).

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