Un aire diferente para las elecciones

La campaña comunicativa del actual proceso eleccionario es un guiño a los jóvenes propuesto por creadores de su misma generación. Desde códigos reconocibles se estimula el diálogo con esos materiales y se hace reflexionar sobre la importancia del voto

Autor:

Susana Gómes Bugallo

Si por estos días usted percibe que los mensajes promocionales del proceso electoral le llegan con un estilo distinto, no se equivoca. La campaña de este 2015 tiene nuevos ojos, nuevas ideas y nuevos aires.

En ello han tenido que ver los estudiantes Randdy Fundora, Osmel Pons y Randy Pereira, de cuarto año de Comunicación Social en la Facultad de Comunicación (FCOM) de la Universidad de La Habana, y Raúl Alberto Izquierdo y Camila Suárez Aragón, de quinto año en la Facultad de Comunicación Visual del Instituto Superior de Diseño (ISDI), quienes han trabajado durante varios meses y sin descanso en la misma mesa.

Apoyados por la profesora y el decano de FCOM, Yamilé Ferrán y Raúl Garcés, respectivamente, junto al joven diseñador y también docente del ISDI, Carlos Mesa Vera, el novel equipo multidisciplinario unió sus saberes para ponerlos al servicio de una campaña de bien público.

Carlos Mesa Vera. Foto: Roberto Ruiz.

¿Quién mejor para hablarles a los jóvenes que los mismos jóvenes?, fue la pregunta que motivó a la Comisión Electoral Nacional (CEN) a solicitar a la Facultad de Comunicación una estrategia comunicativa para la campaña del actual proceso eleccionario.

Cuenta Randdy Fundora que de ahí nació Vote X Cuba, una campaña pensada y creada por muchas manos. Luego de definir los propósitos del producto, comenzaron a trabajar en el concepto creativo del proceso con una premisa: a la juventud había que darles concepciones renovadoras.

Randdy Fundora.

La idea fue generar una campaña con aspecto visual diferente, que retomara conceptos tradicionales y los codificara hacia un público joven, argumenta el profesor y diseñador Carlos Mesa. Entonces decidimos que para empezar debíamos cambiar los cánones comunicativos con los que por años se había trabajado el tema de las elecciones en Cuba, y lograr mayor conciencia de la importancia del voto, desde un nuevo posicionamiento en la mentalidad ciudadana, describe.

Para seguir creando

Con la intención de estar más cerca del pueblo, la campaña irrumpirá lo mismo en un cartel pegado en la pared de una guagua, que en una valla en medio de la avenida. Explica Randdy Fundora que lo que se persigue es atraer a personas de cualquier edad, mediante soportes inusuales para una campaña de comunicación en Cuba.

Parte de este «atrevimiento» va respaldado también por la comunicación de guerrilla, novedoso concepto alrededor del que los muchachos han trabajado y que pretende emplazar mensajes en lugares poco convencionales, donde no estamos acostumbrados a hallarlos, precisan.

«Tratamos de utilizar códigos reconocibles para los jóvenes como los grafitis, de emplear espacios dentro de la ciudad con los colores que siempre nos han representado (azul, blanco, rojo). Pretendemos que sea un discurso más participativo, pensado para que cualquier persona entre en contacto con los mensajes de modo horizontal», define Pereira.

Mientras, apunta el profesor del ISDI que la intención visual de estos primeros momentos fue aludir a las pequeñas acciones que cubanos y cubanas realizan cada día para empezar su jornada, pues las elecciones son como el comienzo de un día. De este modo, se lograba transmitir el ambiente electoral a través de un lenguaje más simbólico.

«La campaña posee un lenguaje gráfico asociado a la comunicación visual contemporánea de la juventud cubana; no pretende “iconografiar” la realidad a partir de símbolos ya reconocidos. Quisimos cambiar totalmente, llegar con un idioma asociado al uso de colores, planos y tipografías de gran impacto visual. Vote X Cuba no solo evoca el acto de votar, sino que refleja la confianza en la nación, que se vota por Cuba porque se confía en ella», precisa.

Y para el público al que le gusta ser persuadido por imágenes más retóricas a la hora de potenciar un mensaje textual, la campaña se apropia de un conjunto de líneas simbólicas dentro del lenguaje gráfico y refleja los conceptos de crecer, andar, crear y amar, expone Mesa.

Por otro lado, señala el profesor que trabajaron con una línea más directa, asociada con la realidad económica, política y social del país, que defiende las conquistas de Cuba en los últimos tiempos y muestra la Zona Especial de Desarrollo Mariel, la reparación de las ciudades a partir de la gestión de gobierno y la Cumbre de la Celac como momento de integración para seguir creciendo.

Para el momento actual, ya entrado en las asambleas de nominación, argumenta Randdy Fundora que la campaña va con aires de barrio. Por eso se muestra al delegado como alguien que puede guiar y participar junto a sus electores para resolver los problemas que le atañen a cualquiera.

Insiste Carlos Mesa en que la intención es potenciar el paso de nominar como lo fundamental para elegir, porque la primera decisión del pueblo se ejerce en ese momento.

Por eso queríamos valorizarlo, expresó, para que las personas comprendan mejor su relevancia. «Entonces promovemos que se visualice como el primer paso para generar algún cambio en la realidad cotidiana».

Comentan los creadores que ya para los días más cercanos a las elecciones del 19 de abril, los materiales comunicativos se encargarán de transmitir aspectos más informativos y didácticos en torno al proceso, con el propósito de que se ejerza el voto, conscientemente de que la persona elegida representará a todos en cualquier lugar. «No hay un acto más grande de fe que ejercer el voto porque depositas todo lo que eres en una persona», apunta Fundora.

Esta campaña valida una gestión de país de más 50 años y el momento que se vive actualmente, de transformaciones para perfeccionarnos. «También cambia de alguna forma la comunicación política en Cuba; da nuevos bríos, aires y una visualidad más acorde a estos tiempos y a su público meta», resume Randdy.

Un guiño para los jóvenes

En nombre del resto de su equipo, el estudiante de la Facultad de Comunicación resume que la experiencia de realizar una campaña comunicativa de alcance nacional ha resultado mejor que muchas de las clases que han recibido en la carrera, pues les ha permitido poner en práctica la teoría aprendida.

«Es una experiencia espectacular y un reto, porque aún somos estudiantes y por mucho que lo veamos en las clases, es increíble enfrentarse a una campaña con la importancia de esta para un país como el nuestro, aunque estábamos tutorados por profesores reconocidos y experimentados en la creación», confiesa.

El joven docente de la Facultad de Comunicación Visual del ISDI, Carlos Mesa, cree que este ha sido un modesto y sincero intento por parte de la juventud profesional de estas ramas del conocimiento hacia un problema real de la sociedad.

«Me parece que es una excelente muestra de cómo se pueden integrar las universidades a la realidad social y sus necesidades. Espero que la campaña tenga el atractivo de ser algo nuevo y que se genere debate a partir de la novedad de las propuestas. También deseo que sea un inicio de estrecha colaboración entre las acciones de gobierno y los procesos sociales y las universidades como campo de desarrollo del saber», manifiesta Mesa.

Nos están tomando más en cuenta a la hora de retomar la comunicación política masiva. Desde el ISDI se generan anualmente, como ejercicios docentes, grandes campañas que pueden tener impacto en la población, y casi nunca llegan a la implementación. Sin embargo, en los últimos tiempos hay una relación más directa entre universidades y sociedad, describe el profesor.

El resto de los buenos deseos los resume Randdy con ese espíritu del creador que no puede dejar de pensar en el fin de su producto.

«Tenemos muchas expectativas, pero está claro que una campaña no resuelve los problemas de participación que pueden existir en la juventud. Como suele decirnos una profesora: la comunicación no construye casas, sino que articula actores que puedan concentrarse en construir casas.

«El hecho de hacer comunicación para jóvenes desde los propios jóvenes es uno de los aspectos buenos; que estemos hablando de tú a tú, que te diga que entiendo lo que te pasa y lo que te gusta, pero además te muestre el resto de lo que ocurre a tu alrededor.

«Nuestro propósito es que se entre en diálogo con los materiales y que de alguna forma estos hagan reflexionar y decir: Tengo que ir a votar y lo voy a hacer porque quiero, o porque siento que de verdad vale la pena.

«Utilizamos verdades irrevocables en los mensajes de la campaña, pero no quisimos que fuera un discurso impositivo, sino un guiño a los jóvenes que les dijera lo que está pasando con códigos reconocibles, y los hiciera pensar y decir lo que creen», concluye.

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