Mariana, alma de la nación

A propósito de conmemorarse los 200 años del natalicio de Mariana Grajales Cuello, los investigadores cubanos Adys Cupull Reyes y Froilán González García afirman que la excelsa mambisa es precursora de toda una serie de valores y virtudes que la convierte en símbolo máximo de patriotismo

Autores:

Yuliet Gutiérrez Delgado
Víctor Pérez Galdós

Este 12 de julio se conmemora el bicentenario de la madre más admirada y venerada por los cubanos. Madre de la Patria, Raíz del alma cubana, son algunos de los calificativos que han nacido del imaginario de un pueblo como reconocimiento y homenaje perenne a una mujer que encarnó y supo inculcar en sus retoños y en sucesivas generaciones los más nobles y heroicos valores.

Desde su hogar de virtud, Mariana Grajales Cuello, la madre de los Maceo y de la Patria, trascendió a la eternidad. Foto: Juventud Rebelde

A propósito de conmemorarse los 200 años del natalicio de Mariana Grajales Cuello y para profundizar en matices de la excelsa mambisa, conversamos con los investigadores cubanos Adys Cupull Reyes y Froilán González García, quienes tienen un libro biográfico titulado Mariana, Raíz del Alma cubana, y recientemente han realizado un documental acerca de esta gran patriota.

—¿Cómo surge la idea de profundizar en la vida de Mariana?

—Estábamos preparando una biografía de la madre del Che, Celia de la Serna Llosa, —explica Froilán— que nos había pedido Ana María Guevara, hermana menor del Guerrillero heroico. Después de hablarlo con Roberto, Juan Martín y con Celia, ellos estuvieron de acuerdo en suministrarnos toda la documentación que conservaban de la correspondencia entre el Che y su mamá. Trabajábamos en ese proyecto y Ana María se refirió a una carta que le envía la madre al Che cuando estaba detenido en México en la cual le pide moderación. Durante los preparativos del Granma, él cae preso y la prensa divulga los hechos, es cuando la madre le escribe esa carta en la que le pide moderación. En su epístola le dice que este no es su país, no es su pueblo, que recordara que ya estaba casado —con la peruana Hilda Gadea, su primera esposa—, y tenía a Hilda Beatriz, su primera hija; que era médico, hacia investigaciones y tenía interés por los estudios arqueológicos. Todo eso lo iba a echar por la borda, que saliera de esa aventura guerrerista, como lo denominó ella. Entonces él le responde en carta fechada el 15 de noviembre de 1956, en la que se despide y le pide comprensión ante su decisión de luchar por la libertad de Cuba. Al finalizar la carta el Che se refiere a Mariana Grajales y expresa:

«…La madre de los Maceo se lamentaba de no tener más hijos para ofrecer a Cuba, yo no te pido tanto, simplemente que mi precio o el precio de verme no sea algo que está contra tus convicciones o que te haga arrepentir algún día.» Le ponía a Mariana como ejemplo y le pedía que ofreciera un hijo, uno solo: él.

«Entonces nosotros empezamos a buscar una biografía de Mariana Grajales para hacer una pequeña nota para el lector internacional; decir quién era ella, pero no había biografía de Mariana Grajales.

«Existía un libro muy bueno de Nidia Sarabia, Historia de una familia mambisa, mas la importancia de los hijos de Mariana es tan grande que sepultaban un poco la historia de la madre. De manera que dijimos, de esta extraordinaria mujer hay que escribir una biografía, paramos la de la madre del Che, y comenzamos a investigar la historia de Mariana Grajales, que no la conocíamos bien.

«Comenzamos a seguir la pista de Mariana y lo primero que encontramos es que estaba mal la fecha de nacimiento, entre otros elementos. Dos investigadores santiagueros, Joel Mourlot y Olga Portuondo, habían encontrado su partida de bautismo donde se señala el día 12 de julio de 1815.

El libro se publicó por la Editora Política, incluso se creó una comisión de historiadores para investigar bien las fechas y otros aspectos hasta que por fin se decidió que era correcta la que habían encontrado los historiadores santiagueros y que nosotros habíamos tomado para el libro que se publicó en 1998. De esta forma nació la primera biografía de ella como figura y los hijos en torno a ella.

—¿Para una pareja de investigadores, qué satisfacciones o experiencias dejó un estudio de esta dimensión?

—Yo era maestra y periodista, comenta Adys, y vine a conocer a Mariana con esta investigación. Aunque sabíamos de la heroicidad en la manigua, nos empezaron a surgir otras inquietudes: cómo era esta mujer que entregó tantos hijos a la Patria, cómo fue de niña, cómo fue de muchacha. No había un texto así.

«Como decía Froilán, Nidia Sarabia había escrito una obra magnífica, que nos sirvió mucho para adentrarnos en la familia, pero en esta los hijos son las estrellas, y aunque ella sale como formadora, queríamos conocer más y nos fuimos a donde José Luciano Franco, un historiador anterior, así como a otros que ya habían estudiado a los Maceo en épocas bien próximas a inicios del siglo pasado.

«En los documentos empezamos a buscar lo que decían sus hijos, Antonio y José, sobre ella, y lo que decía José Martí en las cartas de sus hijos. Mariana emerge como la mujer de ideales, no era solamente la que fue a la manigua a impulsar a los hijos al heroísmo de la guerra épica. No, no, te la van delineando como una mujer de ideas. Hay que leer las cartas: "la madre que acabo de perder me honra con su memoria de virtuosa matrona y confirma y aumenta mi deber de combatir por el ideal que era el altar de su consagración…", le escribe Maceo a Martí. Y Martí expresa lo mismo: "el homenaje más grande que podíamos hacerle a Mariana es continuar las ideas de ella".

«Mariana fue una mujer que tenía una fuerte posición antirracista. Fue amiga no solamente de los patriotas cubanos, sino también de españoles honestos. Fue precursora de toda una serie de valores y virtudes que poseen otras heroicas mambisas, pero ella es relevante y así la vemos como símbolo máximo».

—¿Cómo fue el encuentro con los familiares de Mariana y de las huellas de la familia Maceo-Grajales?

—Localizamos algunos parientes aquí en nuestro país, explicó Froilán. Cerca de la casa nuestra vive una bisnieta de Mariana que tiene 95 años y está muy lúcida, se llama Francisca Ulloa Romero, es nieta de Dominga Maceo; aquí en Centro Habana vivió Dominga y viven todavía descendientes de ellos. Dominga está enterrada en Santiago de Cuba porque fue su deseo de ir al lado de su madre y de su hermana Baldomera. En el Vedado vivió y murió también José Antonio Maceo Fons, y en Santiago de Cuba y en Honduras también hay descendientes.

Francisca Ulloa Romero, es bisnieta de Mariana y nieta de Dominga Maceo. Autor: Internet

«El encuentro en Honduras fue de casualidad; sabíamos que en este país habían estado Antonio, Dominga, y Marcos, allí quedan varios descendientes. Antonio fue un alto militar en Puerto Cortés y Omoa. Encontramos en esa zona un barrio que se llama Camagüey y otro Baracoa, y fuimos a una finca nombrada Protesta de Baraguá. Es decir que los vínculos a través de la familia Maceo Grajales y otros patriotas cubanos con Honduras son muy estrechos».

Catarino Castro, bisnieto de Dominga Maceo, que reside en Honduras.Foto: Cortesía Marta Vecino Ulloa, tataranieta de Mariana Grajales.

Adys añadió: «Hay que agregar a Jamaica como un lugar donde los Maceo Grajales y Mariana, específicamente, dejaron huellas. En esa nación ella estuvo enterrada 30 años y vivió alrededor de 15. De modo que la estancia de Mariana en Jamaica une también a Cuba con esta isla caribeña. Los Maceo Grajales son una familia caribeña, porque no fue solamente en Honduras, Jamaica y Costa Rica donde vivieron y donde estuvo María Cabrales, la esposa de Antonio, ella permaneció en todas estas tierras con Antonio. Hay que incluir a Panamá, República Dominicana y Haití vinculados a la familia. Por tanto, esa visión del Caribe lo da la familia Maceo Grajales.

«María Cabrales fundó en Jamaica el primer club de apoyo a la Revolución del 95 a la lucha de Martí, y en el primer encuentro con el Apóstol le dice que quiere ayudar, pero quien impulsa a María Cabrales es Mariana, pues ella se forma al lado de esta gran mambisa.

«Mariana desempeña además un papel importante dentro de la Revolución del 68: En su casa antes del grito de Independencia de la Demajagua dado por Carlos Manuel de Céspedes reunía a los revolucionarios de la época con motivo del levantamiento. Por eso cuando llegan a su casa a pedir apoyo, ellos no solamente dan dinero, sino vituallas y lo que hiciera falta para la manigua.

«Es histórico el momento en que sus hijos se incorporan a la lucha, cuando ella les dice "De rodillas todos, según lo cuenta María Cabrales, delante de Cristo que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar la Patria o morir por ella". Y esta actitud de Mariana de referirse al hombre liberal, que lo fue, constituye una visión política que muestra su convencimiento de lo que está diciendo, esta actitud de Mariana hay que estudiarla profundamente».

—¿A su juicio qué queda de Mariana en sus descendientes?

—Algo llamativo para nosotros, responde Froilán, fue precisamente cómo en el seno de estos hogares recordaban a Mariana y sus valores. Por ejemplo, es una familia de personas distinguidas, de buen trato, amable, culta, con una gran autoestima por lo que ellos son, no se escuchan en el seno de la familia groserías, vulgaridades y malas palabras. Todos mantienen ese sello de distinción como una gran herencia, que la dio Mariana. Las mujeres finas, educadas, elegantes y cultas.

Adys añade: «Los hombres orgullosos de la estirpe de sus antepasados, caballerosos, trabajadores, honrados, nada de vulgaridades, educados y distinguidos. En general ese es el sello distintivo de esta familia, que ojalá todas las familias cubanas nos comportáramos de esa manera, con estos valores de elegancia y distinción».

El investigador cubano Froilán González García presenta su documental Mariana Grajales en la UNEAC. Foto: Abel Rojas Barallobre

Adys y Froilán son dos investigadores con numerosas obras publicadas y también una armoniosa pareja creativa. Ellos sostienen «hay que seguir investigando la historia porque siempre se pueden encontrar elementos nuevos». Con esta premisa han logrado implicar a sus hijos Leandro y Liván González Cupull, y así lo demuestra el reciente documental dedicado a Mariana Grajales que presentó la familia el pasado junio. Este audiovisual aporta elementos sobre la importancia del hospital creado en la manigua dirigido por Mariana Grajales durante la guerra de los diez años.

El historiador Felipe Pérez Cruz destaca que los diez años de Mariana dirigiendo la unidad sanitaria del Ejército Mambí le dieron un prestigio propio, y fue reconocida por el singular hecho de que nunca su campamento pudo ser tomado por las fuerzas enemigas. Le protegían no solamente sus hijos, sino numerosos jefes mambises. Era muy significativa la comunicación que tenía Mariana con Máximo Gómez.

Es decir, que hay alrededor de la vida de Mariana una lucha contra la muerte en las condiciones de campaña. Y eso también es otro aporte suyo: la batalla por la vida.

Adys y su esposo Froilán han formado un binomio creativo que ha tenido la dicha, desde el inicio de la Revolución, de trabajar unidos en el estudio de múltiples hechos históricos y personalidades.

Interrogada sobre el secreto de tan singular confabulación, la también profesora sostuvo: «es el amor, amar mucho a la familia, a la obra, creer en lo que hacemos y ser consecuentes con lo que iniciamos».

Quizás estas sean algunas de las pautas que le permitieron a Mariana forjar una «tribu» tan heroica, trascender en el tiempo, y ocupar un lugar especial en el alma de la nación.

Marta Vecino Ulloa, tataranieta de Mariana Grajales, recibe el documental Mariana Grajales realizado por los investigadores Adys Cupull y Froilán González.Foto: Abel Rojas Barallobre 

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