El medio siglo, y las luces - Cuba

El medio siglo, y las luces

Convertirse en un ecosistema mediático, combinando los textos e imágenes en soporte impreso y digital, para que la gente pueda informarse, debatir, entretenerse e instruirse con contenidos que nunca mueren. Esa es la propuesta multimedial de la Editora 50 años después de su nacimiento, el 21 de octubre de 1965

Autores:

Yisell Rodríguez Milán
Lisandra Leyé Del Toro
Rouslyn Navia Jordán

Son las 2 y 30 de la tarde. A esta hora, cualquier día del año excepto los domingos, Juventud Rebelde despierta del corto descanso ganado desde que, por la madrugada, dejaran de sentirse los pasos agitados de sus editores, periodistas, diseñadores, correctores, fotógrafos, informáticos y choferes.

Suena a esa hora el teléfono de todas las redacciones llamando «al Consejo», espacio editorial donde se decide lo que Cuba leerá al otro día en las páginas impresas.

La agenda de temas es el plato fuerte del debate entre los jefes de los equipos creativos y la dirección del medio.

¿Cuál es la noticia? ¿Qué preocupa en la calle? ¿Qué se dice de Cuba en las redes sociales y otros espacios de Internet? ¿Qué tenemos nosotros para hoy?, pregunta invariablemente Marina Menéndez Quintero, su directora desde hace dos años.

Afloran entonces las insatisfacciones ciudadanas, las reticencias de algunas fuentes de información, los problemas de transporte y las propuestas del grupo de periodistas que han convertido el ejercicio del criterio en punta de lanza contra burocracias e ineficiencias.

«JR llega a los 50 años convertido en una plataforma multimedial, con un equipo de profesionales  competentes y una estrategia editorial en la que procura articular la agenda pública y la mediática», comenta Yailín Orta Rivera, joven subdirectora que defiende la cultura profesional predominante aquí, donde se afianza la idea de que en el periodismo son más importantes los líderes creativos que los jefes ordinarios si se quieren desarrollar ambientes de innovación y de trabajo en equipo.

Pero, alerta Ricardo Ronquillo Bello, ganador este año del Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, que «el periódico no siempre ha mantenido de manera lineal el espíritu y el sueño de un periodismo distintivo e irreverente. Por eso, cuando alguna gente nos dice que siente que no está como antes, nos duele y lacera mucho».

Por suerte, como tradición, la Editora apuesta por el desarrollo de proyectos que sitúan al público como centro y constructor de nuestra agenda y estimula entre los reporteros la realización de un periodismo de tesis e investigación, además del periodismo de opinión entre cuyas firmas han destacado las de Gabriel García Márquez, Enrique Núñez Rodríguez, Graziella Pogolotti, Armando Hart, por mencionar algunas de los más importantes colaboradores, considera el articulista.

Noches para no dormir

Hace 50 años, cuando JR era rojo, azul y negro, y su sede estaba en los talleres habaneros de Prado y Teniente Rey, la dinámica editorial —salvando las distancias tecnológicas— era parecida a esta de 2015.

Juan Ayús García, quien fuera jefe del equipo de diseño fundador y luego subdirector para atender el área de comunicación visual, comenta sobre el primer día del diario.

«¿Dónde estaba yo el 21 de octubre de 1965? En la calle Prado, en el antiguo Diario de la Marina, en el 4to piso, esperando que se revelara el misterio del nombre. Cuando lo supimos, empezamos a trabajar con lo concebido como la noticia fundamental», narra.

Tenía él 28 años cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro, durante el resumen de las actividades por el V Aniversario de la integración del Movimiento Juvenil Cubano y de la inauguración de los primeros Juegos Deportivos Nacionales, anunció el surgimiento del diario.

«(…) pronto va a comenzar a aparecer, en lugar del periódico La Tarde, un periódico destinado fundamentalmente a la juventud, con cosas que le interesan a la juventud, pero que debe tratar de ser un periódico de calidad y que las cosas que allí se escriban puedan interesar también a todos los demás (…)», dijo el entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario.

Y ahí mismo, en el estadio Pedro Marrero, se definió en conjunto el nombre del nuevo medio de comunicación.

Sobre su trascendencia, expresó Fidel: «Entonces, creo que a partir de mañana empezará a salir ya este periódico, que se llamará Juventud Rebelde, que significa un paso más hacia adelante, un paso más hacia adelante en el camino revolucionario, un paso más hacia adelante por el camino del socialismo, un paso más hacia adelante hacia el comunismo».

Así fue. La primera edición circuló el 22 de octubre con 16 páginas, tamaño tabloide, y se mantuvo así durante casi tres meses cuando cambió porque de 65 000 ejemplares la tirada y venta inicial había bajado a 45 000. Entonces pasó al tamaño sábana y un mes después la tirada aumentó a 80 000.

«Por la mañana temprano había siempre un consejo de dirección para definir lo que traería esa edición y mi sección debía entregarla a las 8:00 am. Trabajábamos contra el cierre, que era a las 12:00 o a la 1:00 pm.  A las 4:00 de la tarde, teóricamente, debía estar el periódico en la calle», cuenta sobre la dinámica de las primeras décadas el fundador Pedro Herrera, creador de la sección ¿Qué hay de nuevo?, la más antigua de las presentes aún en el rotativo.

Ahora se imprimen 200 000 ejemplares del periódico (de martes a sábado) y 250 000 del dominical. El ejercicio acentuado del periodismo de opinión y el columnismo, la dignificación de la crítica, así como la tradición de un estilo narrativo y literario que rompe con lo propagandístico, motivaron la preferencia de los cubanos por el número de los domingos y el diario en general.

En tiempos de Ñañá Seré y Desapolillando archivos, del periodista Guillermo Lagarde; 4, 3, 2, 1 ¡Fuego!, de Ángel Travieso; En 3 y 2, de Eddy Martin;  Por el ojo de la aguja, de Soledad Cruz, y la columna dominical de Enrique Núñez Rodríguez, fueron espacios que estuvieron en el hit parade de la preferencia popular.

De los más recientes, según el Estudio de Lectoría realizado este año por el Equipo de Investigaciones Sociales de JR, dos de los más seguidos son Acuse de Recibo y Sexo Sentido.

«A Acuse de Recibo la califico como una ventana de la democracia en Cuba. Es una ventana abierta, con dos hojas que nunca se podrán cerrar. El día que le pongan pestillo, si pasara, perderíamos todo lo ganado, que es bastante, porque se trata de una sección donde la gente manifiesta su sentir acerca de la vida del país. No es un frío buzón de cartas. Hay una persona detrás confiando en lo que los lectores dicen», argumenta el periodista José Alejandro Rodríguez, encargado de Acuse… desde 1997 y premio nacional de Periodismo José Martí.

Mileyda Menéndez Dávila, editora de Sexo Sentido desde su fundación en el 2000, explica que todos los años los jóvenes hacen alrededor de 600 o 700 consultas a esta sección que, a la vez, resulta «atractiva para los investigadores sociales porque son 15 años escuchando lo que no se le cuenta a nadie».

«Para hacer nuestros trabajos utilizamos una metodología antropológica, encuestas, sondeos, las redes sociales, o yo pongo una pregunta en el foro y las personas proponen soluciones. Montamos toda la página a partir de esa retroalimentación», resume.

De paso por las redacciones

El Combinado Poligráfico Granma es nuestra sede desde enero de 1987. Un local rodeado por cristales, cual excepcional mirador para observar la vida del periódico, funciona como redacción central.

Cultura es de los departamentos con más tradición. La defensa de la función de entretenimiento del medio y el ejercicio de la opinión, son elementos distintivos de su página, como la de otros espacios y secciones.

«Nos distingue la realización de artículos de profundidad para dar a conocer la obra de nuestros más importantes artistas e intelectuales. La crítica artístico-literaria también ha sido una constante, no solo por parte de nuestros periodistas, sino también de conocidos colaboradores como Rufo Caballero, Osvaldo Cano, Frank Padrón o Joel del Río. Y fuimos los primeros en usar las entrevistas on-line para el diálogo directo con los artistas», resume José Luis Estrada Betancourt, editor jefe.

Deportes, por otro lado, está entre las páginas con más fieles seguidores. «Tratamos de hacer un diseño que guste a lectores de todas las edades y apostamos por un lenguaje fresco y una titulación característica, atractiva, como es tradición», explica Raiko Martín, reportero aquí desde hace ocho años, y desde hace algún tiempo, al frente del equipo.

«Como estamos en Cuba, el tema más fuerte siempre ha sido el béisbol. Aunque ahora, con el incremento del gusto por el fútbol internacional, nos piden que contemos sobre las diferentes ligas. También hay muchos seguidores del voleibol, el ajedrez, el baloncesto…, a quienes tratamos de complacer», dice.

En uno de los pasillos de la Editora, apresurada por el cierre, conversamos con Juana Carrasco, periodista con 49 años de experiencia en el tratamiento de temas internacionales y premio nacional de Periodismo José Martí.

«Yo quisiera que la página de Internacionales se caracterizara por ser eminentemente de opinión o noticias comentadas. Que fuera más que la simple información de hechos y que ayudara al lector a entender la situación del mundo, que es compleja y caótica. Pero tenemos en contra el espacio.

«De todas formas lo hacemos siempre que podemos, aunque, al igual que en Granma, esta es una página comprometida con la política exterior de nuestro país, lo cual implica que en determinadas circunstancias no estemos dando la noticia que recorre el mundo como la más importante sino aquella que corresponde a los intereses de Cuba. Eso, si bien en nuestro caso se nota mucho, no quiere decir que no ocurra en otras partes del mundo. Ninguna prensa es apolítica», nos explica.

Fuera de los límites de la redacción está el departamento de Fotografía, donde Juan Moreno, fotógrafo orgulloso de ser el trabajador con más años en JR en activo, repite una y otra vez recuerdos de la prensa de otra época a las nuevas generaciones, como para dejarlo todo bien anclado.

Está además el dedeté, plataforma humorística que promueve y defiende un humor de vanguardia. Adán Iglesias Toledo, líder del proyecto, comenta: «ddt ha tenido entre sus integrantes a lo mejor de los artistas gráficos del país. Actualmente somos cuatro en el equipo y la publicación está, creo, en un lugar privilegiado porque el hecho de que un medio como JR nos mantenga y defienda es un reconocimiento al humor cubano».

La sede de Opciones, semanario financiero, comercial y turístico publicado por JR desde el 30 de enero de 1994, es otro de los departamentos imprescindibles, en tanto financia con sus ingresos algunos gastos de la Editora y su propia tirada.

«Nos dedicamos a promocionar la inversión extranjera, los nuevos negocios, el turismo, las finanzas. Y nos caracterizamos por algo que no había tenido un periódico informativo: la inclusión de la publicidad, que es la que nos reporta los ingresos. Luego hicimos suplementos especiales para empresas mixtas o nacionales, ferias agropecuarias, los gobiernos provinciales, y después surgió la página web. Toda esa inversión, en 20 años, son más de medio millón de CUC que se han reinvertido en JR», sintetiza Chabela Fernández Garrido, una de sus fundadoras y actual editora de esa publicación.

Y más allá de este edificio y la vida cosmopolita de La Habana, también hay reporteros del Juventud...

Yunet López, de 24 años, es corresponsal en Mayabeque y la «adquisición» más reciente de este equipo que tuvo su punto cumbre cuando, en mayo de 1969, se echó a andar la Escuela Nacional de Corresponsales Julián Grimau.

«El trabajo desde provincias tiene sus encantos en tanto permite conocer a fondo el territorio y mostrar las preocupaciones y cotidianidad de sus jóvenes», comenta por Facebook.

Pero nada se publica en JR sin pasar por las manos de un grupo de profesionales cuyos nombres, aunque no se publican, todos aquí conocen. Se trata de los equipos de Redacción, Diseño y Corrección, quienes hasta altas horas de la noche dan visualidad a las páginas y chequean con cuidado un dato tras otro. También los departamentos administrativos y de servicios, sin los cuales sería imposible la existencia de esta multiplataforma.

El ecosistema digital

JR siempre fue una gran casa editora. Bajo su signo, vieron la luz suplementos humorísticos como El Sable y La Chicharra, o culturales como El Caimán Barbudo. También se publicaron tabloides especiales y revistas como Somos Jóvenes.

Pero la opinión de Yurisander Guevara Zaila, uno de los subdirectores más jóvenes, es que aún se debe avanzar sobre todo en el terreno de la comunicación en Internet, área en la que se especializó como editor jefe de la página web del diario.

La misma salió on-line por primera vez en julio de 1997. Desde entonces, cada vez con más agilidad, su equipo realiza coberturas instantáneas de los grandes hechos noticiosos que marcan al país y usan redes sociales como Facebook, Twitter, y Youtube como canales de información con un alto número de seguidores.

«El periodismo digital está evolucionando en Cuba de manera general, pero no lo suficientemente rápido. En JR, por suerte, tenemos periodistas y otros especialistas detrás de las publicaciones, además de un grupo de desarrollo web para realizar productos multimediales», comenta.

Otro avance fue la activación, en enero de 2004, de una intranet, que ahora se moderniza con el talento de jóvenes salidos de las universidades, que permite el acceso de casi todo el personal a información vital para el flujo productivo.

«No es solo informar, sino convertir los medios en ecosistemas digitales donde la gente pueda informarse, entretenerse e instruirse con contenidos que nunca mueren», explica en tanto especifica las otras tres plataformas que componen, junto a la web del diario, el universo web de la Editora.

Se trata de la versión digital del semanario Opciones, el suplemento humorístico ddt y el sitio Soy Cuba, enfocado hacia usuarios muy jóvenes a quienes se les facilita un servicio  de blogs, mensajería privada, convocatorias y mucha interacción.

Hoy, aquí, casi todo tiene la marca de la digitalización. El teletrabajo, las coberturas on-line, la apertura de blogs personales y la participación en ciberdebates con quienes consumen sus textos, se han convertido en prácticas nacidas de la modernidad.

Aunque hay tradiciones inamovibles. En JR se cree en el periodismo como contrapeso y equilibrio de la sociedad, en el desarrollo de formas de planificación estratégicas que tengan en su centro el interés público, y en la posibilidad de continuar como una escuela de buen periodismo, donde lo importante es hacer crecer tanto a los trabajadores como a quienes nos leen.

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