Un aporte para mejorar las políticas públicas

Durante la jornada de clausura del evento, el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, destacó la relevancia de los jovenes en el proceso de transformación de la sociedad cubana

Autores:

Susana Gómes Bugallo
Yuniel Labacena Romero

Los jóvenes cubanos son indiscutibles aportadores y beneficiarios del proceso de transformación de la sociedad cubana, aseguró este sábado el miembro del Buró Político del Partido, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante la jornada de clausura del II Congreso de Investigadores sobre Juventud.

En el Palacio de Convenciones de La Habana, Díaz-Canel señaló además que las garantías para el pleno disfrute de sus derechos y el desarrollo de sus potencialidades están consagradas en la Constitución de la República, el Código de la Niñez y la Juventud, así como en los códigos de Familia, Civil y Penal, respectivamente.

Al resaltar la importancia del II Congreso, apuntó que la participación en él de expertos de 16 países y de 255 delegados es expresión de la alta capacidad de convocatoria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), de la Revolución Cubana, y ratifica la convicción de compartir nuestras experiencias y aprender del aporte de todos los que en cualquier parte del mundo comparten ideas.

La diversidad de temas abordados, la calidad de las ponencias y el alto intercambio que caracterizaron a los debates expresan el compromiso, la preocupación y la ocupación de las investigadoras e investigadores del mundo por los problemas de los niños, adolescentes y jóvenes, y constituye un significativo aporte para la gestión de políticas públicas emancipadoras orientadas a ese universo, dijo.

Al ratificar que el evento reafirma la idea de que podemos hacer y aportar más por la juventud, el Primer Vicepresidente recordó que en Cuba, desde el triunfo revolucionario, se desarrolló como expresión de justicia social una vocación apoyada por la voluntad política para asegurar el pleno desarrollo integral de las nuevas generaciones, y agregó que son numerosas las garantías implementadas, ampliadas, actualizadas, sostenidas y compartidas con otros pueblos por convicciones solidarias.

Durante la jornada, María Josefa Luis Luis, presidenta del Comité Científico del Congreso, coincidió en que existe un cúmulo de información, desde la ciencia y las buenas prácticas empleadas en el trabajo con las juventudes, y que además se debe avanzar en la investigación de otros temas.

Mencionó entre los asuntos aquellos relacionados con el papel del empleo de los jóvenes en el sector no estatal, la utilización de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicación en lo académico y lo social, la necesidad de cambios de las políticas recreativas, así como en el consumo cultural de los más nuevos y la responsabilidad de la familia para con la niñez, la adolescencia y la juventud en un nuevo escenario.

Infinitivos que abren puertas

Poder, saber y querer. Esos son los tres infinitivos que definen la participación, resumió la Doctora Teresa Viera, directora del Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ) y coordinadora del panel Participación sociopolítica de adolescentes y jóvenes, que tuvo lugar también este sábado.

¿Estamos siendo efectivos en la construcción de ciudadanía?, fue uno de los cuestionamientos que movió al debate. Especialistas señalaron que el rol decisivo de maestros, adultos, familia o aquel encargado de guiar, debe desempeñarse sin centralismos ni autoritarismos, encaminado por diálogos y estructuras efectivas.

La participación está afectada porque hay jóvenes que no se ven reflejados en sus organizaciones, comentó Laura Domínguez, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana (UH), quien dijo que se trata de participar de un modo responsable y propositivo.

Nuestra sociedad tiene potencialidades de diálogos entre generaciones, apuntó María Isabel Domínguez, directora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, y destacó que no siempre se aprovechan los espacios de intercambio de experiencias para escuchar a las nuevas generaciones.

La juventud cubana participa, pero no siempre, en los espacios formales con este fin, pues estos son casi siempre muy estáticos, y los jóvenes no pueden estar sin moverse, comentó Teresa Muñoz, profesora de la UH, e incitó a ir hacia lo que interese a las nuevas generaciones, pues siempre que les guste un sitio, ese lugar es legítimo.

Adolescencia con lupa

El estudio Los adolescentes cubanos: un acercamiento a sus dinámicas cotidianas, desarrollado por Keyla Estévez, Yanayka Lafuente, Odette del Risco y María Josefa Luis, investigadoras del CESJ, fue presentado ante el auditorio con el propósito de dibujar el mundo educacional, familiar, personal y laboral de esta población en el país.

Una muestra encuestada de 2 051 individuos entre las edades de diez y 19 años, arrojó que alrededor del 89,5 por ciento solo estudia; un 5,7 trabaja; el 1,2 por ciento combina ambas actividades, y el otro 1,9 no se dedica a ninguna.

Llamó la atención, respecto a las dinámicas familiares, que madres y padres manifiestan dificultad para conciliar el tiempo entre la vida laboral y personal, por lo que las familias cada vez más priorizan la función económica y no la educacional y, cuando dialogan, se centran en la función regulativa e informativa.

Contrario a lo que ha dicho antes la ciencia, los adolescentes cubanos prefieren comunicarse primero con su familia que con las amistades y eligen a sus madres y padres como modelo de admiración, lo cual centra una vez más las miradas en el rol determinante de esta institución.

La iniciación sexual ocurre en edades tempranas, con baja percepción de riesgos de enfermedades transmisibles, aumento de uniones consensuales, cambios en la concepción del amor eterno y una intimidad sexual que se prefiere antes que la emocional.

Respecto a los espacios de consumo de sustancias nocivas, el estudio mostró que la casa es el principal sitio donde se fuma y se bebe, y los adolescentes lo hacen con el consentimiento de sus progenitores. Se destaca además que las muchachas beben un poco más que los varones, y que el 35,7 por ciento de los encuestados bebe alcohol y el 11,8 fuma.

Resulta interesante también que en la adolescencia temprana se prioriza la satisfacción espiritual, mientras que en la tardía se da más importancia a la económica.

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