Sin ser el mandamás, el Partido está en todo

Todavía quedan muchas reservas por explotar si se quiere un crecimiento sostenido en las filas del Partido, y no solo hay que velar por las cifras, sino también por la calidad de la militancia, se enfatizó en la Comisión 4, que analizó la vida orgánica y el trabajo político de la organización

Autor:

Yoelvis Lázaro Moreno Fernández

Es lamentable que haya núcleos del Partido que no perciban la importancia estratégica de trabajar con los jóvenes, que no tengan influencia alguna en ese universo, que no les den tareas ni busquen fórmulas atractivas para acercarse a los que militan en la organización que constituye la principal cantera de ingreso al Partido, enunció con fuerza la delegada santiaguera Yudelkis Ortiz Barceló, quien, en nombre de los más nuevos, ponderó el valor de una atención sistemática que conquiste y comprometa, y no que vicie y desmovilice.

No hubo medias tintas ni miradas complacientes, aun cuando se habló de alentadoras experiencias que hoy cobran vida a lo largo y ancho de toda Cuba. Los 241 delegados y 60 invitados de la Comisión 4, que examinó el cumplimiento de los Objetivos de la Primera Conferencia del Partido, el funcionamiento interno y el trabajo político-ideológico que hoy se desarrolla, pusieron alto rigor y exhaustividad en radiografiar con sentido crítico la vida de una organización a la que nada le puede ser ajeno en la sociedad, como bien se dijo.

Al analizar en un primer momento los documentos presentados, que son resultado de una amplia y cuidadosa consulta, como se destacó al inicio del debate, hubo consenso en que todavía queda mucho por hacer y aún estamos muy distantes de las potencialidades con que se cuenta, si se quiere un crecimiento sostenido en las filas del Partido.

Pero no solo hay que velar por las cifras, sino también por la calidad de la militancia, se enfatizó en esta Comisión, presidida por Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político, quien condujo el debate; Abelardo Álvarez Gil y Olga Lidia Tapia Iglesias, miembros del Secretariado; Roberto Montesino Pérez, jefe de Departamento del Comité Central; los vicejefes del departamento de Organización y Política de Cuadros, Miguel Mario Cabrera Castellanos y Orlando Sardiñas González, y Julio César García Rodríguez, funcionario de la oficina del Segundo Secretario.

Crecer y llegar más lejos

Si la organización creció en el último año en Pinar del Río, se debe a que se cuidó con mayor celo el proceso de captación desde los núcleos e, igualmente, se le dio una atención particular a los casos de desactivación, significó la delegada vueltabajera Gladys Martínez Verdecia.

No se había dado antes el tratamiento requerido, no se había profundizado lo suficiente, enunció sin mucha complacencia, pues considera que aún falta llegar a espacios en los que el Partido está ausente. Queda mucho por avanzar en el sector no estatal, por ejemplo, precisó.

Al respecto, Abelardo Álvarez Gil compartió que no solo existen lugares vírgenes que la organización no toca, sino que se han desintegrado comités del Partido. Hay que discutir, hay que hablar con la gente. Y eso es trabajo político-ideológico, destacó.

Hoy se hace evidente cierto acomodamiento en algunas estructuras de base en las que persiste la idea de que el crecimiento constituye una carga, dijo el delegado capitalino Humberto Camilo Hernández Suárez. No se trata de un camino tranquilo y fácil. Crecer tiene que verse como un ejercicio continuo, y no un momento determinado, expresó.

Pablo Alberto Gómez Cáceres, también de La Habana, habló de la experiencia del otorgamiento de aval a los colaboradores de las misiones médicas, lo que resulta un estímulo en función del crecimiento, tanto al Partido como a la UJC.

En los núcleos mixtos es vital darles tareas a los jóvenes, compartió Rafael Marcos Pimentel Pérez, delegado de Camagüey. Pero para eso la organización tiene que estar en el centro de los problemas, añadió.

Yuniasky Crespo Baquero, delegada por Las Tunas, destacó el alto compromiso que tiene hoy la UJC en el cuidado del estado de la militancia. El haber detenido el decrecimiento en la organización juvenil del Partido es fruto de ese empeño, en lo que hoy se trabaja con fuerza, significó.

No podemos hablar de un proceso de crecimiento partidista si la UJC no aporta lo que se requiere, algo que se discutió en el X Congreso de esta organización, en julio del pasado año, en virtud de analizar en ese espacio de debate también el cumplimiento de los Objetivos de la Conferencia, explicó Crespo Baquero.

Ponerles acento a las prioridades

Un paso importante en el trabajo del Partido fue la modificación de algunos métodos y estilo de trabajo. El delegado espirituano José Ramón Monteagudo Ruiz destacó el buen resultado de los cambios que se han realizado al eliminarse la figura del instructor.

Ahora es posible una mayor integralidad, un mayor desarrollo de los cuadros y de las organizaciones de base. Se establecen con más acierto las prioridades teniendo en cuenta la vida económica y social de cada territorio. Lo que se ha hecho está adecuado, porque ha permitido solucionar problemas importantes. No obstante, debe seguir perfeccionándose, acotó.

Pero si bien es positivo ocuparnos de las prioridades, lo que ha dado buen resultado, todavía tenemos deficiencias en las organizaciones de base. No siempre la exigencia del núcleo del Partido hacia la administración es eficiente, ni se hace con la profundidad que se debiera. Eso condiciona la ejemplaridad ante el colectivo de trabajadores, refirió José Felipe Interián Rodríguez, de La Habana. A veces vamos de Activo en Activo discutiendo el mismo problema sin solución. Hay lentitud en la búsqueda de alternativas en los análisis, agregó.

El miembro del Buró Político Salvador Valdés Mesa dijo que no se pueden perder los valores que se han creado en las personas, tengan o no vínculo laboral. Se ha desarrollado un proceso de reordenamiento laboral grande en el país, destacó. Y todas las que ahora están en el sector no estatal son personas formadas por el sistema educacional cubano.

Valdés Mesa comentó que el abordaje que demos a cada problema en los nuevos escenarios tiene mucho que ver con el cambio de mentalidad, que sigue siendo una de nuestras grandes barreras. Para avanzar en tal sentido, se requiere preparación.

El Partido necesita prepararse, saber priorizar y planificar el trabajo, tener identificados los centros y las comunidades más complejas, y darle seguimiento a los temas hasta que tengan solución, ponderó.

Al hilar de modo integrado varias intervenciones, Roberto Montesino Pérez, jefe de Departamento del Comité Central, expuso que resultan inseparables el trabajo político del Partido de su funcionamiento. Se impone que veamos el crecimiento y la desactivación no como simples procesos orgánicos, sino como algo que va más allá, a la luz de las complejidades actuales.

Coincidiendo con el delegado vueltabajero Félix Témerez Martínez, aludió a la necesidad de promover, a través del conocimiento, formas para una mejor apreciación crítica con énfasis en valores estéticos y artísticos, pues muchas veces no se cuenta con la facultad de discernir lo auténtico de lo banal, ante la avalancha de contenidos a los que se puede acceder mediante las tecnologías de la información y la comunicación.

Acudir al gran acervo de Fidel

Al igual que la delegada Yolanda Ferrer, Montesino puso énfasis en nutrirnos del gran acervo, no solo para Cuba, que contiene el pensamiento de Fidel, por lo que representa para la defensa de nuestra historia.

Justamente, la enseñanza de la Historia no puede ser igual en todos los niveles, expresó Diana Estévez, de Sancti Spíritus. Hay que adaptarla, junto a la cultura política, a las condiciones actuales.

Sobre la necesidad de repensar y acompañar la labor del delegado, habló la invitada Miriam Brito. Lo importante no es solo estar presente, sino también la participación activa y la transformación en cada uno de los escenarios en los que podemos trabajar.

Aludiendo a las complejidades de una sociedad en cambio, como la nuestra hoy, hay que ver quiénes no respaldan en la actualidad las nuevas medidas y por qué las rechazan, se preguntó en alta voz el delegado granmense Yunel Hernández Batista. Y encontró respuestas al inquirir por las veces en que hemos ido hasta esa familia disfuncional, por ejemplo, qué se ha hecho en el barrio, en cuántas ocasiones se le ha tocado la puerta a la casa que tiene problemas, por qué nos hacemos los de los oídos sordos con aquellos que emiten criterios que no queremos escuchar.

Somos militantes dondequiera

Es necesidad responder a las inquietudes del pueblo por quien corresponde. Hay que lograr mayor consonancia entre las agendas públicas y mediáticas y evitar interpretaciones erróneas. Urge forjar una cultura comunicacional en función de dar a conocer y preservar la obra de la Revolución, dijo el delegado espirituano Adrián Fonseca.

Pero de nada valen las campañas de bien público si no apelamos a la decencia y a la ética en la actividad cotidiana, junto a la familia, expresó Fátima Patterson Patterson, de Santiago de Cuba.

Y es que en la comunidad, donde actúa la célula fundamental de la sociedad, se gana o se pierde la Revolución, por lo que tiene que haber ejemplaridad desde la casa, afirmó la delegada habanera Dania Rodríguez García. El problema no es lo que se dice, es lo que no se dice y es después lo que se hace, agregó en consonancia con el delegado tunero Edelio Rondón Alarcón.

Somos militantes dondequiera, a eso no podemos renunciar, dijo al respecto Valdés Mesa. Todos los factores tienen que jugar su papel, pero tampoco el Partido puede ser el mandamás de todo, reflexionó Abelardo Álvarez Gil. Cada cual ha de asumir su rol, sin suplantaciones.

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