El termo de Raulito

En 2014 Fidel envió a Raúl Enrique Álvarez, estudiante de Secundaria, un térmo refrigerado para la inseminación artificial de alto valor genético, tras conocer de su gran interés por el ganado ovino

Autor:

Glenda Boza Ibarra

LAJAS, Cienfuegos.— Hace dos años, y apenas en sus inicios en la Secundaria, Raúl Enrique Álvarez Torres fue noticia, al recibir, como obsequio de Fidel, un termo refrigerado de inseminación artificial con 60 dosis de esperma caprina de alto valor genético.

El semen era de sementales de cabra alpina, raza de mediano porte, rústica y de gran adaptabilidad al pastoreo, la estabulación o incluso a la vida en montaña, pero sobre todo sobresaliente por su gran potencial lechero.

Tras conocer de su interés por los ovinos, y cómo el niño de 13 años se hacía cargo de un buen número de animales, el líder histórico de la Revolución le envió tal presente para mejorar su rebaño.

«Ya tengo 30 nacimientos de ese semen y sigo cruzando para obtener mejores producciones y razas, y estudio bastante porque quiero ser médico veterinario», comenta.

No muy dado a la palabra, pero sí a las labores en el campo, Raulito está a cargo de alrededor de un centenar de cabras, de las que atiende una buena parte en las mañanas.

«Todo los días me levanto por la madrugada, ordeño las cabras para entregar la leche al punto de venta de la Empresa de Ganado Menor, y me voy luego a la escuela hasta las cuatro de la tarde. Cuando vuelvo: a atender a los animales», cuenta.

Y para un niño de 14 años pudiera parecer demasiado tanto esfuerzo, pero hay que ver cuánto disfruta Raulito de estas rutinas. Incluso sus propios compañeros le preguntan si no está cansado por tener tanta responsabilidad y su respuesta es obvia: «No».

Inspirado en su padre —quien confiesa le inculcó ese amor y dedicación por los animales, y hasta le compró sus primeros ejemplares— el jovencito asegura que no defraudará al Comandante en Jefe.

«Siento un orgullo inmenso y una alegría por ese regalo, y no puedo quedar mal con Fidel».

Para él constituye, además, una satisfacción contar con el apoyo de Regino Rodríguez, campesino cienfueguero con los más altos volúmenes de producción de leche de cabra en Cuba, y quien le entregara personalmente aquel obsequio junto a uno de sus mejores ovinos.

«Son varios los criadores que me han ayudado, y Regino siempre me dice que continúe criando, que para eso hay que tener valentía y dedicación».

Al referirse al pequeño, el experimentado ganadero confesó a la prensa: «Raulito mantiene el estudio y el esfuerzo. Cuando se haga un buen técnico de nivel medio o profesional, sus resultados en la finca se van a ver reflejados, porque quien no aplique la ciencia y la técnica no saldrá nunca adelante».

Raulito lo sabe y aunque a diferencia de otros niños sus días comienzan en la madrugada y los juegos no son su prioridad, es feliz entre el berrinche de las cabras, sobre todo de esas más nuevas, nacidas, orgullosamente, gracias a un regalo de Fidel.

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