¿Cómo estará Maisí?

A esta hora el paisaje del municipio cubano por el que primero sale el astro rey no es tan iluminado como el que nos sugieren estas fotos... A falta de aquellas que nos cuenten el drama triste de Matthew por este suelo insular, preferimos imaginar el pueblo pintoresco y alegre que es, y que volverá a erigirse como el mismo sol

Autor:

Haydee León Moya

De Baracoa se sabe: que ha quedado en ruinas su fondo habitacional, que no hay en pie ni un solo poste de la electricidad, que no para de llover, que los techos volaron, que la gente vive un drama cruel. Se sabe porque allí sigue el baracoense compartiendo sus vivencias por los medios de comunicación que quedaron a salvo.

Pero de Maisí existe un silencio que aterra. No se sabe nada hasta la tarde de este miércoles, desde que fue tocado y atacado con furia por Matthew, el huracán insomne, el lento y aplastante meteoro que hace vivir una tragedia especial a casi toda una Isla.

A cada instante alguien pregunta en el centro de dirección del Consejo Provincial de Defensa de Guantánamo: ¿ya se sabe algo de Maisí? Y la respuesta negativa siempre es acompañada con un gesto de angustia.

He leído un exiguo párrafo que refiere daños generales que aportó un radioaficionado quien, luego de informar, quedó también completamente incomunicado por el agotamiento de las baterías de su transceptor de ondas cortas.

Yo no quiero imaginarme la imagen que debe haber dejado ese «condenao» en un hospital recién construido y altamente equipado, en los cafetales teñidos de rojo, en la exclusiva vegetación de ese paraje de belleza natural excepcional, en el faro que alumbra no solo la punta oriental del caimán, en sus casas y, especialmente, en su gente.

Porque yo quiero seguir imaginándomelo pintoresco, alegre, y que no se me borre la última imagen que recuerdo de aquel parque de La Máquina, donde junto a un grupo de jóvenes que accedía a internet mediante la señal wifi, un hombre con sombrero y encima de su caballo intentaba lo mismo.

Me duele que esa sea solo una ilusión. Maisí debe haber quedado destrozado, porque allí Matthew se ensañó por varias horas con vientos superiores a los 200 kilómetros por hora. Allí penetró el mar y allí dejó, además de 527 milímetros de lluvia, mucho dolor y la incógnita de cómo estará el sitio por donde primero siempre sale el sol.

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