Evocación al pequeño gran capitán

Jóvenes del Ministerio del Interior recordaron a Eliseo Reyes Rodríguez, el Capitán San Luis, en el aniversario 50 de su caída en combate

Autor:

Yuniel Labacena Romero

«Hemos perdido el mejor hombre de la guerrilla, y naturalmente, uno de sus pilares, compañero mío desde que, siendo casi un niño, fue mensajero de la columna 4, hasta la invasión y esta nueva aventura revolucionaria; de su muerte oscura sólo cabe decir, para un hipotético futuro que pudiera cristalizar: “Tu cadáver pequeño de capitán valiente ha extendido en lo inmenso su metálica forma”».

Así escribió Ernesto Che Guevara en su Diario de campaña al conocer la muerte de Eliseo Reyes Rodríguez, el Capitán San Luis, una noticia que lo llenó de consternación aquel 25 de abril de 1967. Cincuenta años después de ese «día negro», en tierras bolivianas, como también lo calificara el Guerrillero Heroico, su recuerdo y ejemplo es continuidad, vocación, entereza.

Allí, en el Instituto Superior del Ministerio del Interior (Minint), que se honra con su nombre, desde el arte, con flores y sentidas palabras, las nuevas generaciones renovaron su compromiso de hacer eternamente valedero el sacrificio del Rolando de la guerrilla del Che, del Capitán San Luis de los cubanos, un joven como los que estudian o se formaron en esa casa de altos estudios, dispuestos a cumplir cualquier encomienda y a defender las causas justas de nuestros pueblos, al decir del primer teniente Salam Reyes Mousa, su nieto y egresado del Centro.

Tras destacar la trayectoria de su abuelo, quien se sumó a la lucha revolucionaria siendo casi un adolescente y cumpliría 27 años de edad dos días después de su caída en combate, aseguró que con esta conmemoración se honraba al hombre nuevo que sonó el Che y al homagno de José Martí. «Cada estudiante será un combatiente, primer guerrillero como lo fue San Luis», sentenció.

Durante el acto —en el que participaron familiares del combatiente, jefe y oficiales del Minint y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, así como funcionarios del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas—, un grupo de jóvenes recibieron el carné que los acredita como militantes de esta organización, y el capitán Félix Ramón Lazbet Gómez, fue condecorado con la Distinción por el Servicio Distinguido en el Minint.

El capitán Félix Ramón Lazbet Gómez, fue condecorado con la Distinción por el Servicio Distinguido en el Minint

Especial momento fue la interpretación por un grupo de cadetes de la canción El dulce abismo, tema que compusiera Silvio Rodríguez en 1981, a partir de la carta que el Capitán San Luis dejara a su esposa antes de incorporarse a la guerrilla junto al Che.

El dulce abismo

Amada, supón que me voy lejos

tan lejos que olvidaré mi nombre.

Amada, quizás soy otro hombre

más alto y menos viejo

que espera por sí mismo,

allá lejos, allá, trepando

el dulce abismo.


Amada, supón que no hay remedio

—remedio es todo lo que intento—.

Amada, toma este pensamiento,

colócalo en el centro

de todo el egoísmo

y ve que no hay ausencia para

el dulce abismo.

Amada, supón que en el olvido

la noche me deja prisionero.

Amada, habrá un lucero nuevo

que no estará vencido

de luz y de optimismo.

Y habrá un sinfín latente bajo

el dulce abismo.


Amada, la claridad me cerca.

Yo parto, tu guardarás el huerto.

Amada, regresaré despierto

otra mañana terca

de música y lirismo.

Regresaré del sol que alumbra

el dulce abismo.

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