Banco de semen en Cuba: un camino para tratar la infertilidad masculina

Diversas causas de la infertilidad masculina impiden que un gran número de parejas cumpla su sueño de tener descendencia. Muchas de estas se beneficiarían a partir de la donación de semen de forma altruista y voluntaria

 

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Tener hijos es, para muchas parejas, el mayor anhelo de una relación que merece trascender en el tiempo y que anhela, sobre todo, ver el fruto de su amor en un nuevo ser. Sin embargo, algunas personas demoran más que otras en conseguir su sueño porque su fertilidad está afectada por diferentes factores que deben ser estudiados en una consulta especializada.

Los expertos en el tema consideran la fertilidad como un problema clínico en el que están implicados tanto el hombre como la mujer, debido a diversos trastornos que afectan a cualquiera de los dos por separado o a ambos a la vez.

En Cuba, donde se cuenta desde 2007 con un Programa Nacional para la Atención a la Pareja Infértil, alrededor del 30 por ciento de las parejas que no pueden tener hijos se debe a causas asociadas a la infertilidad masculina, es decir, a defectos en el número y calidad de los espermatozoides.

El especialista en Urología Anthony Aponte Trimiño, miembro de la Comisión Nacional de Atención a la Pareja Infértil, explica que, desde su especialidad, las causas de la infertilidad masculina se clasifican en pretesticulares, testiculares y postesticulares.

«Bajo las primeras se agrupan trastornos genéticos e inmunológicos, derivados de algunas enfermedades del sistema endocrino, como el síndrome de Kallman, el hipotiroidismo y el síndrome de Klinefelter.

«Entre las causas testiculares más frecuentes se reporta el no descenso de los testículos o criptorquidia, que debe corregirse antes de los dos años de edad, así como las alteraciones vasculares producidas por el varicocele, que viene acompañado del reflujo venoso espermático, causa de infertilidad masculina entre el 40 y el 60 por ciento de los pacientes que atendemos. Tipificamos además las provocadas cuando hay tumoraciones prostáticas, inflamaciones e infecciones.

«En el tercer grupo incluimos los trastornos asociados a la ingestión de ciertos medicamentos, como los fármacos utilizados en la quimioterapia de leucemia, por ejemplo».

Insiste el también profesor-instructor del hospital universitario clínico-quirúrgico Manuel Fajardo que otros factores como la obesidad, el consumo de alcohol y tabaco y la exposición a altas temperaturas de modo permanente y a sustancias químicas tóxicas, como las que se emplean en la maduración de algunas frutas, inciden en la fertilidad masculina.

«Diversos estudios en Cuba y en otros países han confirmado que el sobrepeso afecta la producción eficiente de espermatozoides. A esta condición se asocia el aumento de la tensión arterial, el depósito del colesterol en los cuerpos cavernosos del pene y, por consiguiente, una disfunción eréctil que impide la eyaculación normal. El sedentarismo, vinculado con la obesidad, también afecta el deseo sexual.

«En nuestra consulta se atiende a pacientes de entre 20 y 30 años y entre 40 y 50 años. Algunos ya cumplen tratamientos asociados a otras patologías, como la hipertensión arterial y la diabetes (cuya influencia en la reducción de la fertilidad masculina ha sido comprobada en numerosas investigaciones), y debemos estudiar la incidencia que tiene en su   fertilidad».

—La prueba más contundente a la que se somete el hombre en estas consultas es la del espermograma…

—Sí. Realizamos el análisis físico del pene, el escroto y la próstata y prescribimos análisis de sangre para verificar si hay infecciones o problemas hormonales, pero, como bien dices, la prueba más importante de todas las que se le indican al hombre es el análisis del semen o espermograma.

«Con este examen indagamos en marcadores específicos de la fertilidad, como la cantidad total o volumen de semen, el recuento espermático, la morfología y movilidad de los espermatozoides, el PH, la viscosidad y presencia de bacterias, entre otros factores.

«Si alguno de estos parámetros arroja un resultado menor de lo considerado normal, es menester que el paciente acuda a la consulta de Urología para detectar posibles causas asociadas, incluso desde el punto de vista testicular».

Subraya Aponte Trimiño que si se encuentra un problema de origen obstructivo, existen métodos quirúrgicos para corregirlo, pero si se trata de un problema secretor, es decir, vinculado con la deficiente o nula producción de espermatozoides, es mucho más difícil su tratamiento.

«Aun cuando podamos actuar en beneficio de la fertilidad masculina, la recuperación espermática no es rápida, pues puede demorar entre seis meses y hasta dos años, en algunos casos. Es muy difícil asumirlo porque a veces la mujer está lista para ser fecundada y es menester esperar, y sabemos que las parejas pueden angustiarse y desesperarse».

El especialista comenta que en el país se realiza la técnica de inyección intracitoplasmática de semen, convencional o mediante biopsia o mapeo testicular junto a la inseminación artificial, la cual es una opción si el conteo de espermatozoides del hombre es bajo, porque el esperma se recoge a través de múltiples eyaculaciones.

El doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del Departamento Materno-Infantil del Ministerio de Salud Pública (Minsap), precisa que lo ideal es prevenir los factores de riesgo que conducen a la infertilidad masculina. Acota que se promueve la fertilización in vitro utilizando el semen donado como opción de altas probabilidades para su tratamiento.

Álvarez Fumero destaca que la donación de semen, a partir de una eyaculación voluntaria de donantes altruistas, permite criopreservar el esperma que luego de los análisis pertinentes será descongelado y usado para fertilizar en laboratorio los ovocitos de la mujer.

«El proceso no genera riesgos para la salud del donante, quien debe ser joven y sano. Además, le permite conocer su capacidad reproductiva y, sin duda, le generará una sensación positiva de haber ayudado a otras personas a cumplir un sueño».

—¿Cómo es el procedimiento?

—El donante debe asistir a una consulta inicial para un interrogatorio y examen físico de aptitud, en la que se le realizará un primer espermograma, para lo cual no debe haber tenido relaciones sexuales en los tres días previos. Los interesados pueden acudir por el momento los martes a la consulta de Reproducción Asistida del hospital capitalino Hermanos Ameijeiras.

«En una segunda cita se le indicarán exámenes de sangre para descartar enfermedades que le imposibilitarían ser donante. De ser aprobado, en un tercer momento realizará el acto de eyaculación y donación, para el cual tampoco podrá haber tenido relaciones sexuales en los tres días anteriores.

«Luego de seis meses, el donante acudirá nuevamente a la consulta para repetir exámenes de laboratorio que permitan descartar el período de ventana para enfermedades infecciosas y garantizar el uso seguro del semen donado».

Enfatiza el especialista en que el proceso se efectúa con la mayor confidencialidad, al punto de que la mujer receptora no conoce el origen del semen y solo tendrá disponible información relacionada con las condiciones de compatibilidad fenotípicas.

El donante también desconocerá cuál pareja ha sido beneficiada con el semen donado, y no existe posibilidad en el marco legal de reclamación sobre paternidad. Subraya que los profesionales que laboran en los centros están comprometidos desde el punto de vista ético con la seriedad que implica este proceso.

«Un banco de semen es muy necesario para el desarrollo del Programa de Atención a la Pareja Infértil. Actualmente están disponibles en los hospitales Hermanos Ameijeiras y Ramón González Coro, en la capital, que cuentan con el equipamiento, los materiales gastables, los medios de cultivo y los recursos humanos preparados para ello. Está prevista la extensión de este servicio a los restantes centros de Reproducción Asistida del país en el año próximo».

El especialista confía en que se contará con las personas lo suficientemente sensibles para colaborar con la concepción de nuevas vidas desde su posición de donantes.

Según la Resolución 17/2017 del Minsap, el candidato a donante de semen debe ser ciudadano cubano residente legal en el país o extranjero con residencia permanente; ser mayor de edad y no estar incapacitado legalmente para realizar actos con eficacia jurídica.

Además es necesario cumplir con los requisitos médicos establecidos, tales como tener entre 18 y 40 años de edad, aportar una favorable evaluación sicológica y social que garantice su estado de salud mental y sus antecedentes de salud, así como contar con resultados normales en la realización de un espermograma, con un mínimo de 15 días previos a la donación y con un período máximo de seis meses posteriores a la criopreservación.

La evaluación genética del donante incluye los antecedentes genéticos personales o patologías familiares, así como los antecedentes de enfermedades familiares con componente genético importante, como el cáncer de mama y colon. 

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