Grupo mexicano de rock Jaguares tocará en La Habana

La reconocida banda ofrecerá esta noche un concierto único en la Tribuna Antiimperialista, junto con el grupo cubano Wena Onda

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Saúl Hernández (izquierda) y Alfonso André fundaron Jaguares tras ser parte importante de la emblemática banda Caifanes. Foto: Pedro Luis García

Considerados por muchos entendidos como los dioses alternativos del rock azteca, los integrantes de la afamada banda Jaguares actuarán esta noche, a las 9:00 p.m., en la Tribuna Antiimperialista José Martí, para celebrar, como han hecho en otros escenarios del mundo, su décimo aniversario.

El mismo espacio donde agrupaciones y artistas renombrados como Audioslave, Air Supply y Manu Chao han protagonizado sonados conciertos, Jaguares hará su presentación única, acompañados del grupo Wena Onda.

Saúl Hernández, voz líder, guitarra y director; y Alfonso André, batería, constituyen la célula principal de esta agrupación a la cual se suman César «Vampiro» López y otros músicos, quienes, según el primero han venido a La Habana para hacer un recorrido por 20 años de buena música. Y es que tanto Hernández como André, antes de fundar Jaguares formaron parte de Caifanes, una banda que hizo furor en los 80 tanto dentro como fuera de la tierra de Benito Juárez.

«Queremos mostrar lo que hemos hecho en estas dos décadas de carrera, pero no traemos un programa preconcebido. Nos iremos guiando según como vayan sucediendo las cosas con el público. Tenemos un plan general, que se irá modificando en el camino», explicó Saúl a JR. Y, seguramente, quienes asistan al concierto serán testigos excepcionales de los solos de guitarra de este y el «Vampiro», uno de los dúos guitarrísticos más potentes del rock latinoamericano.

Con cinco discos a su haber (El equilibrio de los jaguares, Bajo el azul de tu misterio, Cuando la sangre galopa, El primer instinto y Crónicas de un laberinto), Jaguares, según una encuesta nacional de rock en español, publicada en 1999, resultó el mejor grupo de rock-pop-alternativo, mientras que Saúl y André fueron seleccionados como los mejores compositor y baterista, respectivamente.

A decir de Saúl, lo que define al trabajo de Jaguares es la promiscuidad de géneros. «No seguimos una línea única, nos gusta desmembrar todas las influencias para encontrarnos nosotros mismos. No nos interesa definirnos como un grupo tal, pues frenaría nuestra libertad de expresión y creativa, pero, al mismo tiempo, ese es el reto más difícil, porque, como no tenemos un parámetro que seguir, sino el nuestro, el trabajo es constante, para evitar caer en una involución. Y ha sido un camino arduo.

«En nuestro repertorio puedes encontrar canciones que prácticamente no se incluyen dentro del rock y otras que son extremadamente pesadas. Trabajamos lo eléctrico, pero lo acústico también nos seduce. Hacemos música que nace del presente, pero tiene sus raíces en el pasado. Nosotros empezamos a hacer música antes de que el rock en mi país se convirtiera en un negocio de las grandes compañías».

Sobre el cambio de nombre, André explica: «Se hizo por una cuestión ajena a nuestra voluntad: un integrante abandonó Caifanes, con la que hicimos cuatro discos: Caifanes, El diablito, El silencio y El nervio del volcán, y teníamos que dejar de llamarnos así o meternos en un pleito legal que no nos interesaba. Por ello decidimos seguir adelante como Jaguares, aunque, básicamente, no hay ninguna diferencia. Es la misma banda pero con nombres distintos.

«Claro, también son dos etapas distintas, en las que han participado varios músicos, que nos han dejado sus talentos, sus sonidos, sus maneras de tocar. Y eso ha representado un enriquecimiento. Somos como un taller musical, donde pueden entrar y salir músicos, donde nadie está por un contrato, sino que es una propuesta más libre».

«En todo este tiempo, agrega André, la banda no solo ha depurado su manera de hacer discos, sino que también ha aprendido a entregarse completamente en el escenario, que para nosotros es como un santuario».

Y, específicamente, sobre el nombre ya Saúl había explicado en otras entrevistas: «La imagen del Jaguar se me quedó estática ahí en el subconsciente, en el cerebro, no sé por qué. Sentía que en ese momento de transición en el que estábamos, la imagen del Jaguar era muy representativa para seguir y continuar la historia de nuestras vidas que musicalmente la plasmamos en cada disco».

La mayoría de las composiciones que interpreta Jaguares son de la autoría de Saúl, compositor principal de la agrupación, «pero también tenemos creaciones colectivas, acota André. De repente, empezamos a llamear (tocar), a palomear, como decimos en México, y en los ensayos, e incluso en el escenario, nos van saliendo ideas y melodías que se convierten en las semillas de lo que será una canción».

Asegura Saúl Hernández que es muy difícil escoger los momentos más importantes en estos diez años de Jaguares, pero de todas maneras comenta: «Hemos tenido experiencias muy buenas. Cada concierto ha sido como los días, cada uno tiene su propia magia, es distinto. En este tiempo ha sido muy provechoso haber trabajado con personas, que nos han aportado mucho, como el estadounidense Don Was, quien produjo nuestro primer disco (El equilibrio de los jaguares); o como Adrian Belew, guitarrista de King Crimson, quien participó en el último (Crónicas de un laberinto), y ya conocíamos desde nuestra etapa en Caifanes; o como la Sonora Santanera, una institución de la música tropical en nuestro país... Han sido muchas gentes, muchos músicos, muchos conciertos que nos han dejado una profunda huella, incluso en los años realmente difíciles».

Temas como No dejes que, La célula que explota, Ayer me dijo un ave, Déjate ver, Dime jaguar, Mátame porque me muero y La forma, se han convertido en himnos y son coreadas por miles de personas lo mismo en el Zócalo y el Palacio de los Deportes, de México, que en el anfiteatro Universal de Los Ángeles, Estados Unidos. Y la razón, asegura Hernández, está en que «son canciones que tienen que ver con la identidad. Quienes las cantan no son fans sino aliados, que han hecho que ellas tengan una dimensión muy poderosa, lo cual es un reflejo de cómo hemos ido llevando una carrera muy larga, con muchos obstáculos, y sin embargo, nuestros seguidores siempre han sabido que estamos ahí. Y eso la gente lo va asumiendo, lo va digiriendo.

«Jaime Sabines, un poeta mexicano, chapaneco, ha dicho: “tú no puedes escribir lo que no has vivido”. Y toda esa experiencia de vida está en nuestras canciones, a través de las cuales la gente hace catarsis».

MÚSICA Y COMPROMISO SOCIAL

Pero la legendaria banda de rock no solo se interesa por regalar melodías que trasciendan y queden en la memoria de sus fans, sino que se distingue por su constante preocupación por los problemas sociales de su país.

Recientemente, durante una presentación que tuvo lugar en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde cada semana desaparece como mínimo una mujer —desde 1993 más de 430 ha sido asesinadas y alrededor de 600 desaparecidas—, el vocalista de Jaguares exigió al Gobierno Estatal y Federal justicia por los feminicidios. «Necesitamos más hombres y menos machos», al tiempo que convocaba a la «raza», como él mismo denomina a sus compatriotas a ser más humanistas y luchar contra las desigualdades e injusticias sociales, mientras aseguraba: «el poder no está en la riqueza, ni en las posiciones sociales. Poder es amarnos unos a los otros».

Asimismo Hernández ha clasificado de acto fascista la construcción del muro de la frontera. «Los mexicanos no somos criminales y no necesitamos muros. Acuérdate, raza, que tú tienes alas y eres libre».

Esa ha sido siempre la filosofía que ha movido a los Jaguares; mensajes que han llevado a sus actuaciones más recientes, como parte de la gira por el décimo aniversario, iniciada en septiembre pasado —se extenderá hasta diciembre—, en gran parte del territorio mexicano así como en Estados Unidos, donde regresarán para presentarse en Nueva York y Chicago, tras la actuación de esta noche en la histórica plaza ubicada en el Malecón habanero, gracias al Ministerio de Cultura, al Instituto Cubano de la Música, a la UJC y a la sede diplomática de ese país en la Isla.

«Acabamos de estar en algunos países de Centroamérica, y con anterioridad estuvimos promocionando nuestro último disco Crónica de un laberinto, en un periplo que terminó en Honduras. La intención inicial era hacer un par de conciertos, pero se fue convirtiendo en un proyecto más grande», comentó Saúl, quien pidió disculpas a Cuba por los errores en la política exterior del presidente Vicente Fox. «El México nuestro es hermano de Cuba y nunca ha dejado de serlo», afirmó.

—Esta es la primera vez que actúan en la Isla. ¿Por qué esperaron tanto?

André: No lo sé. Es una pregunta que también me hago, pero finalmente estamos aquí, y con honestidad, es un sueño hecho realidad. No obstante, siempre ha habido un acercamiento, amén que la influencia de la música de la Isla en nosotros ha sido muy poderosa. Actuar por primera vez en Cuba es un compromiso muy fuerte. No se trata sencillamente de venir, tocar y pasártela bien. Se trata de venir con la actitud de compartir con nuestros hermanos, de plantar una semillita y regresar, regresar, regresar, hasta que la gente nos solicite. Esas son las relaciones que queremos empezar a desarrollar. Solo quisiéramos que quien venga a la Tribuna Antiimperialista lo haga con los oídos bien abiertos y la intención de acompañarnos, de compartir. Lo demás lo ponemos nosotros.

Los anfitriones

El bajista, voz y director de la banda Wena Onda, Humberto Fernández, anticipó a JR que a su agrupación corresponderá la primera parte del concierto de este sábado. «Hemos preparado más o menos media hora, y nuestra propuesta estará a tono con lo que va a presentar Jaguares.

«Interpretaremos temas ya conocidos por el público al tiempo que mostraremos parte de lo último que hemos estado haciendo y probando en nuestras presentaciones por el centro y el oriente del país, como una versión de la pieza popularizada por el Benny Moré, Santa Isabel de las Lajas, y está funcionando muy bien. Eso nos sirve de termómetro a la hora de conformar nuestro próximo disco con Latin Soul».

Los intérpretes de Ay, Juana están deseosos de tener la posibilidad de compartir al final el escenario con la banda mexicana. «Para Wena Onda sería un honor tremendo. Anteriormente habíamos estado en los mismos festivales, pero no habíamos tenido contacto directo. Nuestro mayor deseo es que haya buena vibración en el público y que ambos conciertos se acogieran como un solo canto de amistad».

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