Valga los duendes que nos rodean... - Cultura

Valga los duendes que nos rodean...

Con una magnífica obra y dos premios Casa de las Américas, Nersys Felipe (Pinar del Río, 1935) no vacila en afrontar el reto de la novedad en espíritu y letra: Corazón de Libélula, un libro de cuentos publicado por Ediciones Unión, en 2006

Autor:

Juventud Rebelde

A la altura de una magnífica obra y dos premios Casa de las Américas, Nersys Felipe (Pinar del Río, 1935) no vacila en afrontar el reto de la novedad en espíritu y letra. El reto es Corazón de Libélula, un libro de cuentos publicado por Ediciones Unión, de la UNEAC, en 2006.

Diez narraciones dirigidas a niños y jóvenes, reúne este volumen en el cual los duendes (y por supuesto, las duendas), se convierten en protagonistas de instantes mágicos y oficiantes de milagros —entendidos como una alteración favorable, sublime, de la percepción espiritual y los sentimientos más nobles del ser humano; nunca como acto de encantamiento de convertir una calabaza en carroza ni una criada en princesa. No es esta la simplicidad mágica que nos propone la autora de Cuentos de Guane o Román Elé.

La aventura creativa emprendida aquí discurre entre la poesía y la narración: la poesía que emana del hecho narrativo, del propio argumento, de la condición mágico-maravillosa de los personajes, del lenguaje y de la atmósfera general que edifican los relatos. El encantamiento es todo el espacio y, por ende, la vida.

Para Nersys Felipe, la figura del duende, su imaginario secular, no es simple recurso fantasioso; indefectiblemente, sus duendes están formados por lo más valioso de las cualidades y los sentimientos humanos, sobre todo, cercanos a la inocencia, el amor y la felicidad infantiles. Duendes y duendas son seres que se subliman y corporizan en momentos límites (amenaza, enamoramiento, dolor, ausencia, amor, separación, etc.). Solo en tales circunstancias escapan raudos desde el sentimiento y con sus efectos de magia y sorpresa, interceden en los acontecimientos y les dan solución a la manera del amor y la niñez.

Una voz más sensitiva que en sus libros anteriores, más pausada en el ritmo, pero usando de la sintaxis entrecortada, las elipsis poderosas y las sugerencias poéticas, nos conduce a través de cada relato. Véase, por ejemplo, el que da título al libro, Corazón de Libélula, o Los duendes de Tía Tota, donde es más evidente el trabajo con la sintaxis y la poesía.

A tono con esa atmósfera maravillosa, la adjetivación es recurso eficaz, rozando a veces los tonos modernistas y hasta expresionistas, pero siempre con delicadeza maternal y esa enorme consideración por la niñez que caracteriza la obra de Nersys Felipe.

Es así que la utilidad de la poesía es para ella utilidad de la virtud (al decir de Martí): ¿quién cuestiona el genio transformador de la sensibilidad y los buenos sentimientos, su poder regenerativo, su fuerza proyectiva hacia lo espiritual y lo humano? Precisamente por eso, sus duendes existen y los echa a volar.

Sin embargo, no todo transcurre en espacios irreales o legendarios, en tierra de unicornios o el "bosque hermoso, de extenso claro". En varios relatos irrumpe la geografía cubana y nuestra historia patria, como elementos perfectamente coherentes con la fantasía y poblados de la misma magia que aquellos escenarios mitológicos. Cuba y su Historia, concreta y verídicamente, se articulan sin disonancias al imaginario de los duendes de Nersy Felipe. Aparecen y actúan como el más natural de los sucesos, por ejemplo, en ese episodio de la vida de Antonio Maceo en Mantua (La bufanda), donde una joven se enamora del héroe y teje para él una bufanda; o en la habitación donde José Martí contempla a su hijo dormido (Noche en Nueva York) y al punto escribirá para el pequeño los versos de Ismaelillo.

Con ambos episodios otorga un mérito más a Corazón de Libélula: hacer la historia a la medida de los sentimientos y la imaginación infantiles, poblar esas grandes figuras y sus instantes de sensibilidad, sencillez y pureza de alma.

Un corazón que se escapa del pecho como un relámpago de libélulas es —según nos muestra Nersys Felipe-, el nacimiento de un duende o una duenda. Como Silvio Rodríguez en su Cita con ángeles, se trata de un instante de lo cotidiano que se convierte en excepcional: los ángeles de Silvio atisban la Historia, los duendes que ha creado Nersys concurren al corazón. Valga para el mundo esos ejércitos de buenas intenciones.

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