Festival de Cine propone filmes para todos los gustos

El 31 Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano ofrece a los amantes del séptimo arte una cita con lo mejor de las producciones del continente y del mundo

 

Autor:

Jaisy Izquierdo

Por estos días todos los caminos conducen al cine: con la llegada del Festival la compulsión de desandar entre La Rampa y el Acapulco, o entre las diferentes salas del territorio nacional, cazando horarios e historias, se vuelve sencillamente inevitable.

No son pocos los que para comenzar su periplo van al seguro en busca de las películas premiadas en prestigiosos certámenes. Tal es el caso de La teta asustada, cinta peruana que ganó el Oso de Oro en la última edición de la Berlinale. El título escogido por su creadora, Claudia Llosa, alude al nombre popular de una extraña enfermedad que padece Fausta, la protagonista, la cual se transmite por la leche materna de las mujeres que fueron violadas durante la época de la guerra del terrorismo en Perú.

Mientras La teta asustada es, «un viaje del miedo a la libertad, la búsqueda de un florecer», como lo expresa su cartel promocional; la chilena Navidad se adentra, desde la perspectiva de tres adolescentes, en las ataduras y frustraciones que pueden significar para ellos la estructura familiar.  Un diálogo que Sebastián Lelio, su director, inició con su ópera prima La sagrada familia.

El periplo por la cinematografía latinoamericana puede convertirse en un descubrimiento de Los viajes del viento, y con ello en la visualización de una Colombia diferente, expresada a partir de la sonoridad de la música tradicional y los duelos musicales de sus juglares. La película de Ciro Guerra, seleccionada  para la muestra oficial del Festival de Cannes 2009 y ganadora del premio Ciudad de Roma Arco Iris Latino en dicho certamen, se centra en tres personajes principales: Ignacio Carrillo, un viejo músico; Fermín, su joven discípulo, y la música; específicamente el vallenato original de la época en la que se ambienta la película.

La idea de una travesía que se emprende ha llegado a convertirse en una estructura narrativa que adquiere un carácter simbólico, pues para muchas personas la vida misma no es más que un viaje por este mundo. Sobre esta cuerda del llamado «cine de carretera» se montan también los realizadores brasileños de Viajo porque preciso, volto porque te amo (Marcelo Gómes y Karim Aïnouz), un filme para cuya realización ellos mismos necesitaron recorrer un largo trecho de diez años. De igual manera su compatriota Suzana Amaral, en Hotel Atlántico, lanza a su personaje principal a una trayectoria que será la oportunidad para conocer a inusitados personajes y sus historias a cuestas.

El retorno al pasado se hace latente en El secreto de sus ojos, del director argentino Juan José Campanella (filme que abriera el Festival), con un reparto de lujo que integran Ricardo Darín, Soledad Villamil y el estelar Guillermo Francella. Darín interpreta a Benjamín Espósito, un empleado de un Juzgado Penal que, al jubilarse, decide escribir una novela cuyo argumento revive un antiguo caso de asesinato, perpetrado a una mujer en el convulso año de 1974. Campanella, quien ha dirigido en los últimos tiempos capítulos de series tan seguidas como House o La ley y el orden, hila junto con el thriller y el policíaco una historia de amor que también se nutre de aquel pasado en el que se vio implicado Espósito; un género en el que se mueve con presteza el director de El hijo de la novia, por la que Campanella fuera nominado al Oscar en 2001.

Con los pies puestos en el presente y también dispuesto a no olvidar podemos encontrarnos en el camino con Carlos Carrera, tan bien conocido por ser el director de El crimen del Padre Amaro. En esta ocasión Carrera nos conmina a mirar las zonas oscuras que siempre se tratan de ocultar en The backyard: el traspatio. Rodada en la misma Ciudad Juárez, donde actualmente siguen ocurriendo los hechos que inspiraron esta historia de ficción, la cinta se acerca a los feminicidios conocidos como «las muertas de Juárez» que en el 2009 ha cobrado la vida de más de 300 mujeres.

En contraposición a los atroces asesinatos el itinerario fílmico puede tornarse hasta onírico si nos tropezamos con El niño pez, de la argentina Lucía Puenzo, quien también es la autora del libro homónimo que le sirvió de base para el guión. Lala y la mucama que trabaja en su casa se aman y juntas planean irse al Paraguay, para vivir a orillas de un lago. Allí, según cuenta una leyenda guaraní, habita el niño pez, que acompaña a quienes se ahogan en sus aguas hasta el fondo del lago. Con esta historia la ganadora de un Goya por su ópera prima XXY, ha salido igualmente laureada: ganó el festival de Málaga, fue incluida en la sección Panorama del festival de Berlín, en el festival de Tribeca en Nueva York y en el BAFICI, que es el más importante de su país.

La realizadora Julia Solomonoff parece seguirle los pasos temáticamente a XXY con El último verano de la boyita, donde la niña Jorgelina descubre junto con los cambios que produce la adolescencia en su hermana, las transformaciones semejantes que sufre su nuevo amigo Mario, a quien también le acontecen raras hemorragias.

Con la lente puesta igualmente en la mirada de una pequeña, el director uruguayo Israel Adrián Caetano prefiere encarar en Francia el dilema de Mariana. Ella no acaba de integrarse en el colegio pues sufre las consecuencias emocionales de la ruptura de sus progenitores, y aún más, el hecho de que estos tengan que vivir juntos por motivos económicos.

A un paseo a lo grande nos convida el novel director Adrián Biniez con Gigante, donde apuesta por el buen humor ligado a una historia romántica. Ganadora del Oso de Plata y de dos lauros más en la última Berlinale, la película cuenta la historia de Jara, un guardia de seguridad que supervisa un supermercado a través de las cámaras de vigilancia, las cuales serán útiles aliadas cuando Jara se enamora de Julia, la chica que limpia el local.

A los que gustan de ver en la pantalla grande la obra literaria de algún autor que les apasiona, pueden buscar entre las Mentiras piadosas, ópera prima del argentino Diego Sabanés, donde no solo se atisba la libre adaptación del cuento de Julio Cortázar La salud de los enfermos, sino que además se pueden percibir ciertos aspectos que remiten al espectador a otros textos del autor como Casa tomada.

En fin, ¡a ver películas!, que para gustos, los colores del Festival de La Habana; una cita actualizada con lo mejor de las producciones del continente y del mundo, donde los amantes del séptimo arte encontrarán numerosas historias que contar después de apagada la pantalla.

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