De asesinos ilustrados, juegos y artificios - Cultura

De asesinos ilustrados, juegos y artificios

Ganador del premio literario Luis Rogelio Nogueras 2009 en novela corta, con Asesinos ilustrados, el narrador, ensayista y poeta capitalino Rafel Grillo advierte que hoy no existen lectores inocentes

Autor:

Julio Martínez Molina

El Jurado del Premio Literario Luis Rogelio Nogueras 2009 distinguió en novela corta a Asesinos ilustrados, al reconocer en su autor, Rafael Grillo, «la originalidad en el abordaje del tema, su sentido lúdico y su dominio del lenguaje que refleja conocimientos literarios profundos».

Son las justamente citadas, tres de las características fundamentales que definen la ejecutoria de este narrador, ensayista y poeta capitalino de 39 años, a cuya reconocible autoría pertenecen los volúmenes ya publicados, Ecos en el laberinto y Las armas y el oficio.

Rafael piensa que Asesinos... «es un libro muy peculiar, que de alguna manera hace síntesis de todo lo que soy y de cuanto hago», en donde cohabitan desde el falso periodismo, el psico-thriller y un desmadre de cruces genéricos, hasta la construcción de artificios, cajas chinas, referencias mil...».

Escrita en solo un mes, full time, esta novela, atípica al decir de su propio hacedor, tensa su cuerda narrativa a partir de la desaparición del redactor de una imaginaria revista cubana de literatura policial denominada Purasangre. La isla en negro.

«Son cuatro historias en que yo soy casi como un cuarto autor, porque los personajes son quienes las van escribiendo desde adentro. Hay un enigma, y tantos detectives como personas o lectores quieran sumarse a la aventura de encontrar la respuesta a este. Si el lector desea entrar en el juego, tratará de buscar qué sucedió realmente entre esos personajes».

Lúdica ya desde su título (juega con el del filme Asesinos natos, de Oliver Stone, y algunos de sus sentidos), la obra está configurada sobre la base de imágenes de pinturas famosas, fragmentaciones y digresiones diversas para entender cómo se armaron los textos, dice su creador.

Asesinos ilustrados es un libro para destinatarios curtidos en el arte de leer. Grillo parte de una premisa al refrendar su singular sello escritural: «Hoy no existen lectores inocentes; no hay ingenuidad, pues tenemos capas de cultura acumuladas. Cargamos como Sísifo, esos siglos de cultura, y lo mejor que podemos hacer con ello es gozarlo. Mi gusto por el manejo de la intertextualidad es el reflejo de una marca de época».

Luego agrega esta observación: «La modernidad significó la “angustia de las influencias”, la necesidad desesperada de quitarse de arriba las influencias de la escuela que te precedió, lo cual provocó las polémicas entre unas y otras vanguardias, aquella sarta de manifiestos nuevos, como para decir: estoy haciendo esto ahora.

«En cambio —abunda—, el espíritu de la posmodernidad es todo lo contrario; supone “el éxtasis de las influencias”. Pasa por solazarse con todo lo que se lee y con el guiño cómplice hacia lo que hace el otro».

Él trata de jugar con eso, y con otro concepto, el cual está siempre presente en todo cuanto escribe. Es la idea de la literatura como «artificio»: elaborar un dispositivo para adentrar al lector en algo que todo el tiempo le está diciendo que, a la larga, no hay nada cierto.

«Es el síndrome de la sospecha, pero llevado al terreno del juego, del disfrute... Porque, de todas maneras, tenemos un escepticismo tan brutal y radical hacia todo cuanto vemos, escuchamos, hablamos, cuando ya ni siquiera una imagen puede ser necesariamente cierta, ni un video, nada... En Internet revivieron a Michael Jackson... en fin...

«Entonces es como que la única manera de convivir con lo anterior  —acota— sería manteniendo despierta esa certeza de que cualquier cosa resulta falseable; pero gozando con ello; gozando con un sentido responsable».

El premio Luis Rogelio Nogueras entraña la publicación. De modo que Asesinos ilustrados saldrá al mercado casi paralelamente a su Historias del Abecedario, volumen de relatos, que se editará en fecha próxima.

La revancha de Sísifo, su tercera compilación de ensayos, llegará también al público en un momento no lejano. Rafael Grillo atraviesa un momento feliz, en una carrera auguradora de nuevos episodios de relieve.

Con esa, su visión un tanto transversal de la cultura, no entiende de compartimientos estancos y detesta encapsularse en esta o aquella área de la creación literaria. Lo que hace, del género que fuera, eso sí, lo arma con ganas de que llegue a la mayor cantidad de lectores.

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