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Alter Ego: virtuosismo y autenticidad

La agrupación santaclareña disfruta por estos días de la emoción de haber estado entre los nominados a la más reciente edición del Cubadisco en la categoría de música de cámara

Autor:

Yoelvis Lázaro Moreno Fernández

SANTA CLARA, Villa Clara.— De la mano y el talento de tres virtuosos villaclareños emerge desde hace casi un lustro una armonía que sorprende por esa alianza poco usual entre laúd, guitarra y tres, con la que parecen descomponerse por momentos las fronteras entre lo culto y lo popular.

Sin otro apodo ni mote artístico que el de una reminiscencia en latín, Alter Ego es el denominativo de una agrupación santaclareña que por estos días disfruta la emoción de haber estado entre los nominados a la más reciente edición del Cubadisco en la categoría de música de cámara.

De rigurosa e imaginativa describió la labor de esta tríada de jóvenes el distinguido crítico cubano Juan Piñera, quien tuvo a su cargo la nota de la única producción discográfica del grupo, Sones y Flores, realizada por la EGREM, con la que fueron nominados al principal evento del disco en Cuba.

Dos hombres, el laudista Diego Santiago Pérez y el tresero Abdel Almeida Castellón, junto a la guitarrista Esther Martínez, reverencian con su atrevido afán de innovar a canciones imponderables del pentagrama nacional que van desde sones, guarachas, guajiras, baladas y chachachás, hasta no pocas suites concertantes.

Controversial y complejo hasta para la misma crítica especializada resulta el hecho de catalogar lo que hacen estos muchachos, cuya sonoridad es resultado de una fusión inteligente del estilo de concierto con la tradición popular cubana.

Pero Diego Santiago, su director, es de los que prefiere no adentrarse en tan discutibles exámenes, para entender lo que vienen haciendo desde octubre de 2005, cuando se reestructuró el conjunto y asumieron el formato de trío, como un quehacer melódico tendiente a enriquecer y aportar a la creación musical de la Isla.

«Desde un principio la idea del grupo siempre ha sido innovar a partir de los acordes de los tres instrumentos. Muchas personas tienden a encasillar el laúd con la música campesina y al tres lo casan únicamente con los géneros tradicionales.

«Buscamos entonces romper todas esas etiquetas y poco a poco hemos intentado demostrar que se puede incursionar con pericia en la música popular respetando el formato propio de concierto, algo que confiere elegancia, distinción y rigor a la hora de actuar».

Así concretó Diego Santiago la propuesta sonora de Alter Ego, en cuyo repertorio se prueban por sí mismos la hibridez y el sentido de la combinación con que estos músicos han concebido melodías desprovistas de percusión y contrabajo como instrumentos que fungen no pocas veces como bases.

Obras como la guaracha El menú, de Perín Vázquez; la danza-chachachá No quiero juego con tu marido, de Alejandro García Caturla; la guajira Canción al abuelo, de Norberto González; Fresa, de la autoría de Esther y Diego; la rumba Hasta Alicia baila, y Sones y Flores, estas dos últimas creadas por el músico cubano Eduardo Martín —a quien el trío confiesa deberle mucho—, son muestras del cosmos interpretativo del conjunto.

«Lo que hacemos es versionar —comenta el director. Cuando uno se adentra en la música y va componiendo los arreglos de los temas es que se percibe lo atrayente de adaptar canciones de diversos compositores y géneros a las posibilidades del laúd, la guitarra y el tres, los cuales al mezclarse resultan un bálsamo sonoro.

«Con sumo cuidado velamos porque ningún instrumento pondere ni opaque a los demás, aunque en algunas interpretaciones eso pueda ocurrir. Más bien tratamos de lograr complicidad, entendimiento, enlace entre unos acordes y otros. Es ese interés por estar los tres siempre en consonancia y compartiendo igual protagonismo, lo que ha hecho que Alter Ego constituya un suceso poco común en el espectáculo.

«Se debe a la comunicación, a la interacción en escena, al diálogo entre nosotros. Nada más que con mirarnos o tan solo con escuchar la cadencia del otro, sabemos qué hacer, si hay que esperar para caer todos juntos en un momento en que, de acuerdo con las reacciones anteriores del público, pudiera conseguirse una mayor emotividad».

En sus inicios Alter Ego anduvo de la mano amiga de algunos trovadores de la ciudad, con los que el grupo siempre ha mantenido una comunión interesante y logró vincularse a las producciones discográficas de dos de ellos: Leonardo García y Rolando Berrío.

Más allá de las presentaciones en escenarios villaclareños y capitalinos, dos eventos de renombre internacional sobresalen en la página de actuaciones de este trío de virtuosos, a quienes los distinguen la modestia y el aliento de seguir pese a los obstáculos por los que han atravesado desde lo provinciano y aun cuando se consideran cultores de un tipo de música muy singular, que concierne solo a una minoría.

«En 2008 —explica Diego— participamos en el festival Guitarras del Mundo, celebrado en Argentina y dirigido por el maestro Juan Falú. Y el pasado año fuimos también invitados al festival Guitarras de América, con sede en Chile y organizado por Sergio Saivalle.

«Es cierto que hoy son pocos los jóvenes que se inquietan por lo que concebimos, pues se trata de una labor de consagrados en la que siempre se invierte más tiempo que el que uno piensa, difícil de crear y que a su vez es la menos difundida. Pero nada de eso nos asusta; más bien nos alienta, y mucho más cuando uno sabe que trabajando le hace bien al patrimonio musical cubano».

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