Poetas cubanos le cantan a Fidel

El Pabellón Cuba, sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz, fue el sitio escogido para el impresionante recital de poesía «Con Fidel y por la paz», en el que participaron destacados escritores de la Isla

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Yo sé que la guerra es probable;/ sobre todo hoy/ porque ha nacido un geranio.

Por favor, no apuntéis al cielo/ con vuestras armas:/ se asustan los gorriones,/ llueve,/ y está el campo pensativo.

Por favor,/ derretiréis la luna que da sobre los/ pobres.

No tengo miedo,/ no soy cobarde,/ haría todo por mi patria;/ pero no habléis tanto de cohetes/ atómicos,/ que sucede una cosa terrible:/ hemos besado poco.

Cuando la tarde de este viernes en el Pabellón Cuba, sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz, la poetisa Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura 1997, terminaba de leer su Declaración de amor, antes de ponerle voz por segunda vez en su vida al Canto a Fidel, quienes no tenían conocimiento de que en el recinto ferial del Vedado se estaba produciendo en esos momentos, convocado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el impresionante recital de poesía Con Fidel y por la paz, tuvieron enseguida la certeza de que las grandes voces allí reunidas, con esa lectura simbólica, deseaban «contribuir a esa labor de persuasión imprescindible para evitar una catástrofe».

Así, el también Premio Nacional de Literatura y presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, lo explicaba a los presentes, entre quienes se encontraba el ministro de Cultura, Abel Prieto, después de expresar el motivo por

el cual otros que, como él, ostentan el reconocimiento mayor de las letras cubanas, estaban a su lado: Rober-to Fernández Retamar, Nancy Morejón, César López, Pablo Armando Fernández, además de destacadísimos líricos al estilo de Lina de Feria, Aitana Alberti, Alex Pausides y Alpidio Alonso.

«Ahora, cuando se cierne sobre el planeta la amenaza de una guerra nuclear, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro nos alerta una vez más sobre este flagelo que podría destruir a gran parte de la especie humana», exponía el autor de Biografía de un cimarrón, al explicar la razón del encuentro, porque con la poesía «aspiramos a salvaguardar los más puros valores éticos y morales, y la paz.

«No es que aspiremos al paraíso perdido ni al edén, sino a una dimensión donde el símbolo más precioso de la humanidad siga siendo la paloma de la paz. Una paz concebida como el más alto y noble proyecto de civilización frente al proyecto bárbaro de la guerra. La poesía es el vehículo más idóneo para conquistar este fin», concluía Barnet antes de dar paso a los poetas que, como escribiera César López, están de este lado.

Entre ellos, la mismísima Carilda, quien también viajó desde su Matanzas para recibir el Premio Maestro de Juventudes, la máxima distinción que entrega la AHS. Después de aceptar de manos del titular de Cultura el cuadro con el inconfundible Martí de Kamyl Bullaudy; y de Luis Morlote Rivas, presidente de la Asociación, el diploma que acredita el Premio, la Oliver admitía que en circunstancias como aquellas lo ideal hubiera sido no hablar, «porque la emoción es silenciosa y se produce bien adentro, en lo que la gente llama corazón o alma», sin embargo, no podía dejar de expresarse tras escuchar el halago que le hiciera, en nombre de los noveles creadores, el teatrólogo Jaime Gómez Triana, vicepresidente de dicha organización.

Por un instante, Gómez Triana se había hecho dueño de las palabras de Gabriela Mistral, quien al leer la rotunda poesía de Carilda la había calificado de «profunda como el metal y dura como altiplano». Recordaba que la chilena también había recomendado divulgarla con justicia.

Por suerte, decía Jaime, la Mistral había sido escuchada y «el magisterio de Carilda se extiende mucho más allá de nuestras fronteras. Su voz peculiarísima forma parte no solo de la lectura de muchas y muchos, sino de la vida misma de quienes han sabido leer sus versos como testimonio apasionado y sincero de la existencia y los han tomado para sí».

Por eso Carilda estaba tan feliz, porque recibió el reconocimiento de esos «jóvenes que siempre han sido dignos y que cada día van creciendo en el amor a la Revolución y Fidel, a la verdad, en el amor a la paz.

«¿Qué les puedo decir? Ustedes están llenos de sabiduría. Nosotros esperamos a mañana, porque mañana va estar llena de ustedes».

Se refería Carilda a aquellos que ayer no quisieron perderse la lectura de sus poemas y los de Retamar, Barnet, César, Pablo Armando, Lina, Aitana, Alex y Alpidio.

Los mismos que, con sus presencias, asimismo exigieron que no se viole la paz, al tiempo que celebraron con júbilo los 84 años de un Fidel, que al decir de Nancy Morejón, tiene fortuna, una sola fortuna: estar,/ entre nosotros,/ por un mundo mejor./ Qué fortuna mayor./ Fidel,/ sin odio y sin hiel,/ abre muros/ y ventanas./ Fidel/ Fidel tiene fortuna,/ una sola fortuna,/ la fortuna de ser/ Fidel.

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