A golpe de corazón...

Un grupo de jóvenes cubanos realiza un proyecto cultural que desanda comunidades y lugares inhóspitos. Juventud Rebelde cuenta la historia a través de sus protagonistas

Autores:

Yahily Hernández Porto
Indira López Karell

«Jamás imaginé poder ser asistente de dirección, y mucho menos culminar mis estudios preuniversitarios. El grupo ha sido una escuela para mí, porque ya no soy un desocupado», rememora Michel Benedit López, el más joven de los integrantes de Golpe a Golpe, proyecto cultural camagüeyano perteneciente a la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en Camagüey.

—¿Cómo llegó el cambio?

—Unos amigos me hablaron del proyecto y de la posibilidad de ser un bailarín. Me presenté a las pruebas de selección y me aceptaron. Ya llevo un año como parte de esta gran familia y pienso continuar aquí, porque es mi razón de ser: dar alegría a la gente.

Lo contado por Michel es solo un ejemplo de lo que ha logrado este grupo juvenil, que desde hace más de cuatro años reúne a jóvenes de diferentes orígenes, cuyo principal propósito ha sido llevar el arte a zonas de difícil acceso.

Jamás imaginaron los iniciadores de esta idea que llegarían a cosechar risas, aplausos y hasta una creciente fama que ha situado a los «atrevidos» aficionados en la preferencia de un público diverso. Muy especialmente han conquistado a la familia rural camagüeyana, que «ya nos espera en cada comunidad que visitamos y nos pide, además, que regresemos», dice Eliecer Velazco Cabrera, rapero y fundador del proyecto.

Bien merecido tienen el nombre que llevan, porque bajo tempestad, sol y sereno han sabido crecerse. Incluso para ellos no importa si el poblado está electrificado, porque su equipo de audio tiene incorporadas unas baterías que les permiten actuar ante la falta total de fluido eléctrico.

Recuerdan todos cómo la lluvia, el fango del camino y la plaga de mosquitos no impidieron visitar comunidades cañeras del municipio de Vertientes, donde la venta de libros, el baile, la música y la risa espontánea provocada por los payasos amenizaron todo un fin de semana.

O como aquel viaje a Sierra de Cubitas, cuando al romperse la guagua que los trasladaba hacia el lugar, los muchachos tuvieron que amanecer en el camino. «Tremenda experiencia aquella de contar las estrellas, pero al compararla con la acogida que tuvimos al actuar, todo quedó como una anécdota más que nos reafirma que estamos en el camino correcto», asegura Liosbel Céspedes Cabrera, miembro del grupo y graduado de la Escuela de Instructores de Arte de la provincia.

Empezamos a crecer…

Cuentan quienes lo conocen que Yunielkis Naranjo Guerra, director de este proyecto, es un joven alegre, divertido, pero muy exigente. En medio del ajetreo de tantos muchachos ensayando, JR conversó con el gestor de Golpe a Golpe.

—¿Cómo surge el proyecto?

—Estábamos muy interesados en llevar el arte a las comunidades de difícil acceso. En el año 2006 conformamos el grupo y desde entonces no hemos dejado de actuar y de superarnos.

—¿Quiénes integran el proyecto Golpe a Golpe?

—Desde el inicio quisimos realizar algo diferente, pero con calidad, y que en el proyecto se uniera no solo el talento artístico, sino que se estableciera una confrontación sana entre espectador y artista, desde las diferentes manifestaciones.

«Por eso no es casual la diversidad de espectáculos que presentamos, con los cuales los cantantes, grupos de rap, los proyectos de danzas, humoristas, magos, actores, narradores orales y comunicadores, dejan un ambiente diferente, en el que el arte destierra la monotonía e inactividad cultural».

—¿Por qué Golpe a Golpe?

—El nombre del grupo se inspira en la canción de Joan Manuel Serrat: «caminante no hay camino, se hace camino al andar...», y esa es precisamente nuestra meta, desandar caminos contra cualquier obstáculo. Golpe a Golpe, como paso a paso.

—¿Prioridades...?

—La superación integral y profesional de los integrantes del grupo para mejorar la calidad de los espectáculos.

—Se escucha hablar de Golpe a Golpe en zonas rurales, ¿pero también en las fábricas, escuelas y barrios agramontinos?

—Estamos donde se nos necesite o nos pidan. Hemos actuado en centros de estudios, trabajo y penitenciarios, en las unidades militares, hogares de ancianos, hospitales y fábricas, pero nuestro quehacer prevalece en las comunidades rurales.

—¿Sueños...?

—Visitar todas las comunidades de la provincia, tener una sede propia y crecer en actividades.

—¿El que acaba de terminar fue un verano intenso?

—Lo comparo con el de los ciclones Ike y Paloma: mucho hemos trabajado y mucho nos falta por hacer. Solo en el mes de julio tuvimos más de 40 presentaciones en poblados lejanos. Agosto fue muy parecido. Y ya estamos promoviendo la venta de libros en las comunidades.

Aunque Golpe a Golpe tiene semejanzas con Pista Abierta, proyecto cultural que lo antecedió, su impacto es aún mayor, porque en él se aglutinan estudiantes universitarios, aficionados de la FEEM y jóvenes talentos del territorio en una misma dirección: hacer arte para todos.

Su originalidad y elevada capacidad de improvisación atraen la atención de los espectadores pero, sobre todo, sus ansias infinitas de tocar puertas durante las noches para convertirlas en inolvidables espectáculos.

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