Personalidades de la cultura reciben Moneda Conmemorativa Lezama Lima

La ceremonia transcurrió durante el Coloquio Internacional consagrado al fundador de la revista Orígenes en el centenario de su nacimiento, uno de los poetas, narradores y ensayistas mayores en lengua hispana

Autor:

Juventud Rebelde

LA HABANA, noviembre 3.—Destacadas personalidades de la cultura, entre ellas los cubanos Fina García Marruz, Roberto Fernández Retamar y Reynaldo González, recibieron aquí la Moneda Copnmemorativa por el centenario del poeta y novelista José Lezama Lima, a cuya obra estuvieron vinculados, según PL.

También fueron distinguidos la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, los poetas Pablo Armando Fernández y César López, el fotógrafo Guillermo Fernández López (Chinolope), el académico francés Alain Sicard, de la Universidad de Poitiers, el ensayista peruano Julio Ortega y la narradora Margarita Junco.

La ceremonia transcurrió durante el Coloquio Internacional consagrado al fundador de la revista Orígenes en el centenario de su nacimiento, uno de los poetas, narradores y ensayistas mayores en lengua hispana, quien dejó tras sí un legado de vasta estela e influencia admitida por escritores como el fallecido Julio Cortázar y el portugués Lobo Antunes.

En el Coloquio, extendido hasta mañana desde el lunes último, participan unos 60 investigadores de España, Malta, Francia, México, Colombia, Estados Unidos y Cuba, entre otras naciones, quienes ahondan en su herencia literaria sostenida por la aventura incesante de la palabra y la sustancia reveladora de la poesía.

La poesía, afirmaba es el punto volante del poema. La distancia de ella al poema es intocable. «Su trayecto es como una espiral semejante al cielo estrellado de Vang Gogh».

Los estudiosos de su obra, de profunda y jugosa cubanía, la exploran y recorreren desde sus experiencias personales sin escatimarle glorificación y elogio.

También irán en peregrinación hasta su tumba, en el cementerio habanero Colón, para rendir tributo al eterno «viajero inmóvil» cuyo punto de anclaje fue la casa de Trocadero 162, hoy convertida en Museo.

Si se fuerza un poco la imaginación, aun se puede percibir en ella el fragor de su respiración de asmático, el perfume interminable de sus habanos, el roce de sus dedos en las páginas leídas, la palpitación de su escritura fluyendo.

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