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A cien años de un astro

Como parte de las celebraciones en Latinoamérica por el centenario del desaparecido actor Cantinflas, preparan en México una película biográfica que está dirigida por Alejandro Monteverde y será protagonizada por el español Óscar Jaenada

 

Autor:

Jaisy Izquierdo

Pocos reconocerían, bajo el nombre de Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, al genio cómico de pantalones caídos, apariencia desaliñada y maltrecho bigotillo, que ataba un pañuelo a su cuello y colgaba por sobre su hombro, un trapo que alguna vez fue gabardina.

Y es que Mario Moreno, el actor mexicano que naciera hace cien años, exactamente el 12 de agosto de 1911, cruzó las fronteras de la eternidad con el nombre de Cantinflas, ese personaje entrañable que estará siempre ligado a la cómplice carcajada del espectador.

Muchos son los festejos en Latinoamérica y en especial en México, donde se prepara una película biográfica que estará dirigida por el azteca Alejandro Monteverde y será protagonizada por el español Óscar Jaenada.

A las celebraciones también se une la distribución de nuevos capítulos de los didácticos dibujos animados nacidos en la década del 70, que llevaban no solo el nombre sino también la voz de Cantinflas. Y para aprovechar al máximo la graciosa estampa del gran comediante de México, se ha hablado de lanzar al mercado un nuevo videojuego, una marca de tequila, y hasta un gel antibacterial para niños…

Convencida de que el mejor homenaje lo han de rendir los aplausos en el cine, de quienes, a un siglo de distancia, siguen divirtiéndose con el pícaro de Cantinflas, la Cinemateca de Cuba ha preparado un ciclo que incluye 23 títulos y un documental dirigido por su compatriota Alberto Ávila, que bajo el título de Cantinflas, su excelencia el peladito aúna valiosos testimonios, incluido el de su único hijo, Mario Arturo Moreno Ivanova.

Inician la selección las tres primeras películas donde Mario Moreno apareció como protagonista en el cine, acompañado de su antigua pareja artística de los teatros ambulantes, el también comediante Manuel Medel.

En ¡Así es mi tierra!, Águila o sol, y El signo de la muerte se vislumbran muchas de las características del personaje que habría de catapultarlo a la fama con la aparición en 1940 de Ahí está el detalle (también incluida en la muestra), reconocida por la revista Somos como una de las diez más grandes producciones de México.

El rasgo que hizo trascender a Cantinflas, por encima incluso de su imagen del peladito mexicano, fue precisamente la exageración de su manera de hablar, plagándola de errores tan profusos como su brillante verborrea.

Un «detalle» que trasciende la divertidísima escena del juicio en la que los equívocos verbales acaban en boca de juez y doctores; para convertirse en la clave y salida de todos los problemas en las más ocurrentes historias, especialmente cuando se trata de pagar una deuda, cortejar señoritas o burlar a las autoridades, ingeniándoselas con tan enrevesada conversación para ridiculizarlas sin que ni cuenta se dieran.

Con sus innovaciones lingüísticas, hijas de la sencillez y la raíz social de su personaje, Mario Moreno aportó con el tiempo al Diccionario de la Real Academia nuevos términos como cantinflero, cantinflear, o acantinflado, para definir la absurda habilidad de hablar mucho pero no decir nada. Y nos dejó aún más: la posibilidad de la risa ante aquellos de lengua aparatosa, llámense letrados, políticos, o aristócratas.

A partir de su debut como protagonista en solitario en Ahí está el detalle, el actor batió récords de recaudación en las salas de exhibición hispanoamericanas durante tres décadas seguidas, con sus casi 50 filmes, en su mayoría de factura mexicana.

Excepcionalmente, participó en la superproducción estadounidense La vuelta al mundo en ochenta días (1957), que le proporcionó el Globo de Oro de ese año, al cual volvería a ser nominado por Pepe, de George Sidney, en 1960. Según señalara el propio Moreno, la barrera lingüística sería su principal impedimento para el desarrollo de su carrera en Hollywood.

El ciclo Homenaje a Cantinflas en su centenario trae además una muestra de la prolífica y exitosa asociación con el director Miguel M. Delgado a partir de 1941, con quien compartiría su primer largometraje rodado en color: El bolero de Raquel (1956) —presente en la selección—, y su última película, El barrendero (1981).

Entre las que se podrán ver durante este mes de agosto en la tanda de las 5:00 p.m., en el cine Chaplin, se encuentran El gendarme desconocido, en la que, por confusión, el vago Cantinflas es tomado por policía, papel que le vino como anillo al dedo a la retórica vacía de aquel, y que fue recordada por muchos como una de las mejores interpretaciones de Mario Moreno a lo largo de su carrera; tanto es así que en 1977 retomaría el mismo personaje en El Patrullero 777, también dirigido por Delgado.

Si de enredos se trata, en El mago lo confundirán con un príncipe árabe, mientras que es injustamente acusado de robar un banco en Soy un prófugo, y el malentendido en ¡A volar joven! lo llevará a pilotear un avión junto a otro tan novato como él.

Otras graciosas variaciones de su personaje se podrán apreciar bajo la máscara de diferentes oficios como El señor doctor, El bombero atómico, El señor fotógrafo, el ascensorista de Sube y baja, el funcionario público de El ministro y yo, y el mozo que ha de limpiar ventanas en Abajo el telón.

Con su disparatada cantaleta incursiona en el western con Por mis pistolas, hace mofa graciosa de los charros y sus machismos en El siete machos, pasa de ser El supersabio para luego interpretar El analfabeto, y hasta ha de conversar Un día con el diablo.

En la lista encontraremos además otra de las vertientes explotadas en las comedias de Cantinflas, las parodias, a las que se acercó por primera vez con el exitazo Ni sangre ni arena (1941); una película satírica que basaba su guión en la novela de Blasco Ibáñez, la cual había sido llevada ese mismo año al cine por Hollywood, con las actuaciones de Tyrone Power y Rita Hayworth.

Entre las parodias podremos reír con el «chato» de D’Artagnan readaptando ese clásico de la literatura que es Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas. Mientras, en El circo lo veremos homenajear al Charlot del cine mudo, del cual su propio personaje guarda tantas influencias (excepto, claro, lo del silencio); a la vez que recordaba sus días primeros de artista, cuando a escondidas de sus padres escapaba hacia la carpa, donde aprendió los oficios de payaso, acróbata, contorsionista, bailarín, cantante y actor cómico.

Este guiño al gran Charles Chaplin, quien le declarara ante la prensa «tú y yo somos los más grandes», se hace explícito en Su excelencia (1966), que se estrenará aquí en la Isla junto a Conserje en condominio (1973).

En la primera, Cantinflas termina hablando por las claras, casi como Mario Moreno, en un discurso de reproche y esperanza lanzado a la humanidad, que guarda muchos paralelismos con El gran dictador, en la que el hombre de El chicuelo saca de su mutismo habitual a su Charlot. En tanto, la segunda nos acerca a una de las últimas producciones del actor, en la que se convierte de conserje en investigador privado, con el fin de descubrir quién de los habitantes de su edificio secuestró a un importante personaje.

A un siglo de su nacimiento, los que quieran aprovechar el momento para soltar la carcajada, diríjanse al cine sin dudarlo, porque «hay momentos en la vida que son verdaderamente momentáneos, como dijo el gran poeta, que no dijo nada porque no le dieron tiempo». Por ahí estará el detalle.

Fragmento del discurso en el filme Su Excelencia

«Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan solo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos... amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”. He dicho...»

 

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