El año audiovisual: intento de resumen

Un recorrido por algunas de las mejores obras y sus protagonistas en el cine cubano del año que se fue

 

Autor:

Joel del Río

Antes de adentrarnos en el pase de revista, advierto que se trata de un sumario de acontecimientos guiado por mi personal opinión, y de ningún modo intento ser exhaustivo sino simplemente recordar, subrayar la experiencia positiva y poner en perspectiva algunas de las mejores obras, sus protagonistas y las principales tendencias a tener en cuenta. Me concentro en el cine porque sigue siendo el terreno cuyas dinámicas conozco mejor, de modo que el mundo televisivo aparece de manera ocasional, porque además, un medio tan poderoso y popular puede y debe elaborar sus propios compendios y acentuaciones.

El éxito cinematográfico del año que recién terminó, elogiado por la prensa y por el público, ha sido la película de aventuras, protagonizadas por dos niños de diferente estatus económico, Habanastation, ópera prima de Ian Padrón, joven cineasta que consiguió despertar el interés de centenares de miles de espectadores en las salas de cine de todo el país. Fuera de Cuba, la película demostró también su capacidad de impacto, sobre todo por el premio, a finales de julio, en el Festival norteamericano de Traverse City (Michigan, Estados Unidos) que dirige el cineasta estadounidense Michael Moore, y por la repercusión del estreno en Miami, el 30 de agosto. Posteriormente fue elegida por el ICAIC para representar a la Isla en la competencia por una candidatura al Oscar 2012 a mejor filme hablado en una lengua diferente al inglés.

Si hablamos de cine realizado por gente joven, es obligatorio recordar los principales premios de la Muestra Joven del ICAIC, que este año arribó a su décima edición, y se consagró, como siempre, a la revelación y la novedad, con los galardones para Memorias del desarrollo, de Miguel Coyula (premiado como mejor ficción, mejor música original), y Cisne cuello negro, cuello blanco de Marcel Beltrán (mejor documental). En el segmento de animación fue elegida La segunda muerte del hombre útil, de Adrián Replanski, que ganó en banda sonora y mejor dirección. En otros segmentos de la Muestra Joven, menos vinculados a los avatares del concurso y de los premios oficiales o colaterales, se exhibió, por primera vez, en la noche inaugural, una copia de trabajo del nuevo largometraje de ficción de Lester Hamlet, titulado Fábula, que estaba por entonces en pleno proceso de terminación, y que sería concluido a punto para el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, donde obtuvo uno de los pocos premios reservados al audiovisual cubano: el tercer premio Coral del concurso de ficción.

El Festival de Cine de Sundance, vitrina mundial de la cinematografía independiente desde 1981 hasta ahora, aplaudió la exhibición de Boleto al paraíso, y unos meses después, en la clausura del Festival de La Habana en Nueva York se dio a conocer que ese mismo filme recibía el Havana Star Prize como mejor filme de ficción. Paralelamente ocurrieron también los aplausos y premios, en los festivales de La Habana, Huelva y Lima, de José Martí, el ojo del canario, la más reciente película de Fernando Pérez, nominada más tarde, en la categoría de mejor película iberoamericana, a los premios Ariel que otorga anualmente la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Siete historias diferentes, cada una nombrada con un día de la semana, filmaron en la capital cubana, hasta el 6 de mayo, los directores argentinos Pablo Trapero y Gaspar Noé, el español Julio Médem, el francés Laurent Cantet, el palestino Elia Suleiman, el cubano Juan Carlos Tabío y el actor boricua Benicio del Toro. La coordinación general de los guiones está a cargo del escritor cubano Leonardo Padura, y se filmó en locaciones comunes y emblemáticas como el Hotel Nacional o el Malecón. Las historias, de 15 minutos cada una, tienen argumentos y géneros independientes pero mantienen una línea temática que las conecta. Siete días en La Habana cuenta con un elenco de lujo en el que aparecen el norteamericano Josh Hutcherson, protagonista del corto El yuma, que dirigió Del Toro y en el que también actúan los cubanos Vladimir Cruz, Daisy Granados y Luis Alberto García. Con música de los cubanos Kelvis Ochoa y Descemer Bueno, la película fue estrenada, en función especial, dentro del Festival de diciembre.

Pocas producciones cubanas han generado tanta atención mediática, dentro y fuera de la Isla, como Juan de los Muertos, segundo largometraje de Alejandro Brugués y el primer intento por ambientar en Cuba a los llamados muertos vivientes. Rodada a finales de 2010, la película se puso a punto varios meses después, en septiembre se estrenó en el Festival de Toronto, y unos meses después fue acontecimiento en los festivales de Sitges y La Habana, donde alcanzó, por supuesto, el premio de la popularidad. En un tono de comedia satírica el filme metaforiza la costumbre cubana de huir de los problemas o montar un negocio para tratar de resolverlos. Brugués declaró en numerosas entrevistas que se proponía jugar con los códigos de las películas de zombis, burlarlos, y también exponer mediante la exageración las cubanísimas maneras de afrontar la crisis.

Y si hablamos de exotismos, y de presencias infrecuentes en nuestras pantallas, hay que mencionar al protagonista de una de las más recientes producciones del ICAIC, rodada en este año y estrenada en diciembre. Vinci se titula la película escrita y dirigida por Eduardo del Llano, y cuenta el breve encarcelamiento que padeció Leonardo da Vinci a los 24 años en Florencia por supuesto delito de sodomía. «Es un drama centrado en la gran pregunta de para qué sirve la belleza y su importancia para el ser humano» , declaró el director, consagrado guionista de Alicia en el pueblo de Maravillas, La vida es silbar y Perfecto amor equivocado, entre otras.

Como una muestra de la compatibilidad entre los diversos medios, el Cubadisco y los premios Lucas eligieron ganadores a varios realizadores conocidos por su desempeño en el cine. En la XV Feria Internacional Cubadisco destacó la presencia de Lester Hamlet, quien dirigió los conciertos audiovisuales y respectivos DVD para Leoni Torres (Bajo la piel) e Ivette Cepeda (Estaciones), Ian Padrón hizo lo propio para Hernán López-Nussa, mientras que Ángel Alderete se encargó de Bardo, para Amaury Pérez, y Edesio Alejandro de Los 100 sones de Cuba. En cuanto a los premios Lucas, Carnaval (Raúl Paz y Joseph Cahill) quedó en la cima como la más destacada obra de su tipo en el año, mientras que el público y el jurado —en este caso en el apartado de Música Popular Bailable—, prefirieron a David Calzado y Charanga Habanera con La suerte, de Alfredo Ureta, uno de nuestros creadores más activos y reconocibles en tanto no solo estrenó el largometraje de ficción La guarida del topo, sino que también acaparó con sus videos los premios Lucas correspondientes a Música Infantil (Mambo Congrí, Rita del Prado y Karma), y Música Tradicional y Folclórica (La Choza de Chacho y Chicha, Tony Ávila).

Un cine sencillo, apegado a la historia de los personajes propuso Marina, el más reciente filme del realizador cubano Enrique Álvarez (La ola, Miradas) estrenado en el mes de octubre en salas cubanas. Interpretada por la joven actriz Claudia Muñiz, quien también fungió como coguionista, la película cuenta «una pequeña y común historia de amor». En conferencia de prensa, el director explicó el modo en que se enriqueció la película a partir del intercambio con habitantes de Gibara, pues el rodaje tuvo lugar íntegramente en esa pequeña ciudad de la provincia de Holguín mientras acontecía el Festival Internacional de Cine Pobre. Marina se concluyó también gracias a la colaboración de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, que este año celebró su aniversario XXV. «Estamos preparando los próximos 50 años», aseguró el actual director, el guatemalteco Rafael Rosal en rueda de prensa donde también se informó que se han graduado 736 profesionales del audiovisual, en las principales especialidades del cine, y que estos egresados constituyen una red de colaboración e influencia de carácter multicultural y transnacional. Muchos de ellos regresan a la Escuela como profesores a compartir con los nuevos sus experiencias y oficio.

Para cerrar el año 2011, se dieron a conocer los nominados de la octava edición del Premio Adolfo Llauradó, dominado por jóvenes actores y actrices. En cuanto al cine aspiran al galardón Claudia Alvariño (Habanastation), Alicia Echevarría (Fábula), Laura Ramos (Chamaco), Fidel Betancourt y Caleb Casas (Chamaco), y Carlos Luis González (Fábula). Fueron seleccionadas en televisión, Miriel Cejas (teleplay Extravío), Dailenis Fuentes (Casa de cristal) y Beatriz Viñas (Soledad), como mismo sucedió con Rolando Chiong (Añorado encuentro) y Héctor Medina (Adrenalina 360).

La edición número 33 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, nuestro mayor evento audiovisual, contó con la concurrencia de 562 obras procedentes de 46 países, entre los cuales la mayor representación correspondió a Brasil (250), Argentina (232) y Cuba (145). No estuvieron en la competencia, por una u otra razón, el muy notable documental cubano Los bolos en Cuba, de Enrique Colina, el alegato contra la homofobia que es Verde Verde, de Enrique Pineda Barnet, y el filme experimental La piscina, de Carlos M. Quintela, tres producciones reflexivas, singulares, ambiciosas y que esperemos puedan encontrar al público a lo largo de 2012, un año que seguramente estará marcado por el estreno en salas de estos y otros proyectos. Solo resta el brindis, para desear que este año sea hasta mejor, si es que se puede.

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