El Oscar se une al Coral

El presidente de la Academia de Hollywood, Hawk Koch, y el productor norteamericano Mark Johnson, ofrecieron una conferencia magistral en La Habana acerca de los derroteros inmediatos de la afamada institución norteamericana

Autor:

Jaisy Izquierdo

En medio del 34 Festival de Cine Latinoamericano, el presidente de la Academia de Hollywood, Hawk Koch, y el productor norteamericano Mark Johnson, reconocida gente del mundo del cine que han participado en trascendentales filmes, ofrecieron una conferencia magistral en la cual comentaron los derroteros inmediatos de la afamada institución norteamericana.

Johnson se refirió a su labor como asistente de dirección en los inicios de su carrera, lo cual le permitió un contacto directo con todas las especialidades que intervienen en una película, como el vestuario, la escenografía y la fotografía. Esto le ayudó a entender el complejo entramado que rige una producción, y que le sería vital para los 12 filmes que realizara junto a Barry Levinson como productor, entre los cuales resaltan Rain man, El joven Sherlock Holmes, Good Morning Vietnam y Bugsy.

El productor de otras películas como Crónicas de Narnia y El diario de Noah es también quien atiende la sección de Mejor Película Extranjera del Premio Oscar, que esta vez rompe récord con el número de 71 obras postuladas de diferentes países. En este sentido resaltó el gran compromiso del Comité de Selección por escoger la ganadora en este apartado, para lo cual se ve precisado a visionar en la pantalla grande las cintas, en una especie de minifestival, y de elegir los nueve que finalmente se reducen a cinco nominados.

Comentó que le sorprende la manera en que los directores ven a la Academia. «No fueron pocos los que se asombraron cuando hace unos años fueron nominadas dos películas de América Latina: La teta asustada y El secreto de sus ojos. Algunos piensan que simplemente abrimos un mapa al azar, pero no, escogemos cinco buenas películas extranjeras, vengan de donde vengan, y punto», señaló.

Además manifestó que la categoría de Mejor Película Extranjera se ve afectada en su relación con el público norteamericano pues este no tiene paciencia para leer películas subtituladas, lo cual consideró una pena, pues en los Estados Unidos no se deben perder la manera de hacer arte de las películas foráneas. Respecto al cine cubano reconoció que en su país solo se conocen grandes clásicos como Memorias del subdesarrollo y Lucía, pero que las cintas contemporáneas no han corrido similar suerte.

De frente a la 85 edición de los Premios Oscar, Koch señaló que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos «tiene 364 días de mucho trabajo, además de la jornada de premiación. Damos clases magistrales, ofrecemos ayudas a escuelas de cine y a otros festivales, y también tenemos un proyecto de extensión internacional, gracias al cual hemos llegado a La Habana y también a Vietnam y África». Sus principales derroteros al frente de la Academia —asegura— son precisamente acercarse a toda la comunidad cinematográfica sin importar de dónde provenga, y la construcción del museo cinematográfico de la Academia, un proyecto que calificó no tener precedentes en el mundo y que espera esté listo para el 2016.

El también productor de cintas como Daño colateral, se refirió a los drásticos cambios en la manera en que hoy se consume el cine. «Los hábitos de ver películas de la gente han cambiado. Aunque yo adoro verlas en una pantalla grande y con un excelente sonido, gran parte de una generación más joven están igual de felices de apreciar una cinta en la televisión o en una pantalla pequeña que tengan en sus casas. No obstante, me mantengo optimista de que las personas todavía disfruten de compartir una película en un espacio socializado, aunque nuestras cabezas no están pegadas al piso respecto a la realidad».

Su trabajo junto a Roman Polanski en Chinatown, no pudo ser eludido. Contó que el guión se pulió durante tres meses antes de comenzarse a filmar. Mientras tanto él, como productor, se encargaba de buscar las locaciones perfectas en Los Ángeles de 1975, que parecieran similares a las de 1935, en las que transcurría la historia. Agregó que siente un particular interés por aquellos personajes que viajan en el tiempo, lo cual lo ha llevado a colaborar en largometrajes al estilo de como Peggy Sue se casó, de Francis Ford Coppola, y Código fuente, que se podrá ver en la muestra De Hollywood a La Habana, en el cine La Rampa.

Como consejo final para las más nuevas hornadas de productores, tanto Johnson como Koch recomendaron la lectura incesante de cuanto guión aparezca, hasta toparse con uno que no puedan soltar. Y Koch añadió: «Si crees en un proyecto, si sientes pasión por él, insiste, porque puede ser el próximo premio de la Academia».

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