Otro extraño caso para Fernanda

La sagaz chicuela de la serie de dibujos animados se ha de convertir, próximamente, en una «estrella de cine» al protagonizar la película El extraño caso del Doctor X & Míster Jai

Autor:

Jaisy Izquierdo

Ni Fernanda sería capaz de resolver el enigma. La pequeña admiradora de Sherlock Holmes no podría dilucidar cuánto de sus historias y amigos se debe a la creatividad de Mario o a la de Daniel. Su única certeza es la de ser una auténtica Rivas, aunque esto la envuelva en el más complicado de los dilemas. ¿Acaso es nieta del primero, o hermana menor del segundo?, se pregunta con su cabezota grande salpicada de moñitos.

Con Mario y Daniel Rivas conversé entonces, para ayudar a Fernanda, y tomé como pretexto el hecho de que la sagaz chicuela de la serie de dibujos animados se ha de convertir, próximamente, en una «estrella de cine» al protagonizar la película El extraño caso del Doctor X & Míster Jai.

Así inquirí en sus orígenes y a la vez acerqué la lupa a sus nuevas aventuras en los caminos del séptimo arte. Me recibió Mario Rivas, el reconocido director de más de 150 cortos de animación, muchos de los cuales, como El bohío, Flopi, Siffig y el vramontono 45A, junto a los refrescantes Filminutos, acompañan los recuerdos infantiles de varias generaciones de cubanos.

Recuerda Mario que en el año en que realizó El bohío nació su hijo Daniel, con la misma sangre de dibujante y artista corriéndole por las venas. Pero en lo que a Fernanda se refiere pude saber que todo comenzó a partir de unos bocetos que pintó su vástago cuando terminaba el Servicio Militar. Eran unos personajes graciosos y sencillos, que reposaban todo el peso de sus redondas carotas sobre un cuadradito pequeño, que les servía de cuerpo.

«Por entonces circulaba entre mis amigos el largometraje de South Park, y ellos me decían que mis personajes tenían mucho que ver con aquellos, aunque yo no los había visto y realmente pensaba en otros diseños de cabeza grande y cuerpo pequeño al estilo de Charlie Brown. Pero la medida de los ojos grandes y la pupila pequeña la obtuve dibujando, sin pensar en nada previamente, y luego lo único que he visto que se le asemejan son los ojos del gato Félix, del australiano Pat Sullivan, refiere Daniel.

«Me decidí por una estética bien sencilla, en la que la línea negra contorneara las figuras, y esto nos llevó luego a trabajar con Flash, convirtiéndose así Fernanda en el primer animado cubano que utilizara esta técnica de animación».

Cuando Mario vio los diseños supo que esos personajes podrían dar vida a una serie. Entonces, en un diálogo familiar, de padre a hijo, y viceversa, surgió Fernanda. A él se le ocurrió el nombre, dice Mario. Nos resultaba simpático que fuera una niña, aclara Daniel. Una serie de detectives daba tela por donde cortar, recuerda Mario. Sí, pero para todas las edades, advierte Daniel, quien terminó luego de aportar los diseños y la idea original para la serie, coescribiendo muchas de sus peripecias, y codirigiendo junto a su padre el capítulo Fernanda y el extraño caso del dolor de muelas, con el que se graduó del Instituto Superior de Arte (ISA).

«Fernanda fue la clave —confiesa Mario—, pues a partir de ella fluyeron los demás personajes, y nos involucramos seriamente en definir para cada uno sus características propias, sus personalidades; y así hemos llegado ya a 20 capítulos de 13 minutos cada uno».

Daniel se percata de que por el camino surgieron principios que se convirtieron en una parte esencial del mundo de esta pequeña que cita a Conan Doyle y cuelga en su cuarto un retrato de Hércules Poirot. «A las personas mayores se le pueden ver los pies o escuchársele la voz pero no se les ve la cara. Quisimos contar las historias desde la perspectiva de los pequeños», explica.

«Aunque esto no resta una relación muy afectiva con sus padres», añade el autor de Una lección a papá y El pececito sin color, quien afirma que una ambientación minimalista, que prescinde de exteriores muy elaborados, también se une a poner el énfasis en los chiquitines y sus averiguaciones. «Usamos solo lo que necesitamos, no aparecen escenas que recreen los exteriores ni que se regodean en decorados o accesorios, sino que cuando aparece un carro, por ejemplo, es porque lo vamos a necesitar, así la atención no se distrae hacia cosas secundarias».

Desde el principio se propusieron que Fernanda no se convirtiera en un material didáctico propiamente para niños. Por eso, se apoyaron en el chiste como vehículo para llevar el conocimiento, y entonces jugaron a mezclarlo con una intertextualidad que abarca películas, literatura, historia y hasta conceptos filosóficos de la vida misma. Así se ríen los más pequeños y también los más grandes, me explican los Rivas, quienes no renunciaron a ninguna de estas premisas a la hora de construir un proyecto más ambicioso: el largometraje de Fernanda.

La conversación se tornó tan polifónica y entrecruzada, que dejé de precisar cuándo hablaba Mario y cuándo Daniel. Por eso no podría señalar con exactitud el momento preciso en que comencé a escuchar nítidamente una voz infantil. Era de nuevo Fernanda, que convencida ya de que su existencia fluía con la de estos dos seres confabulados con la animación, prefirió contarme en primera persona, al menos, los avatares de su próxima película.

«Esta historia guarda relación con la popular novela de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, pero no se trata de un cuento de horror, sino de una aventura muy divertida que inicia en un festival de ciencia para niños inventores.

«Entro en acción cuando, en medio del certamen, se le empiezan a perder a otros científicos algunas de sus piezas, de manera sospechosa. La trama detectivesca se mezcla con tintes de ciencia ficción al aparecer un teletransportador que viaja en el tiempo; y hasta con escenas de acción, porque mis amigos y yo tendremos que enfrentarnos a los replicantes creados por una mente malévola, Míster Jai.

«En esta ocasión me enfrentaré con este pequeño geniecillo que tiene doble personalidad, y por si fuera poco tendré que resguardar mi caso de otro niño, Francisco, quien viene desde España de vacaciones a mi barrio, con ínfulas de ser un gran detective como yo».

La precoz chiquilla no se amilana ante los detalles técnicos y me aclara que al igual que en la serie, la película estará animada en Flash y la imagen será mejorada con Alta Definición. «La cinta cuenta con las voces de Irela Bravo, Teresita de la Rúa, Rigoberto Ferrera y Ana Nora Calaza, entre otros actores; mientras que la música, a cargo de Rafael Guzmán, sugiere a ritmo de jazz las más diversas atmósferas de misterio, acción o comedia que atraviesan la trama», añade.

Espera Fernanda que para las vacaciones, niños, jóvenes y adultos, puedan descubrir en el cine, quién es realmente el Doctor X y qué tiene qué ver con el malvado Jai. Siempre gracias a sus pistas, claro.

Entonces, temiéndole al punto y final de esta plática, le lanzo una última pregunta: ¿Te volveremos a ver en nuevas historias para la televisión, o es esta tu despedida? Me mira seria con sus ojos desmedidos, y como si la respuesta le resultara obvia a todas luces me contesta: «Elemental, otros diez casos ya esperan por mí».

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