El sueño de Xiomara

Preciosamente ilustradas, las historias de La bruja del tete y otros cuentos han llegado a niños y niñas de la Isla gracias a la generosidad de su autora, la escritora Xiomara Vidal Rodríguez, quien donó al país 5 000 ejemplares

Autor:

Aracelys Bedevia

Las historias de una brujita buena, que tiene delirio de tete y en las noches entra en la habitación de los más pequeños de la familia; de un murciélago que se enamoró de una mariposa; y de un niño que sufre complejos por usar zapatos ortopédicos, recorren desde hace varios meses hospitales, barrios, escuelas y círculos infantiles cubanos.

Preciosamente ilustradas y contenidas en el libro que lleva por título La bruja del tete y otros cuentos, estas narraciones han llegado a niños y niñas de la Isla gracias a la generosidad de su autora, la escritora Xiomara Vidal Rodríguez, quien donó al país 5 000 ejemplares.

Desde que fueron dados a conocer por vez primera en el Pabellón infantil Tesoro de Papel, durante la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana 2014, Xiomara no ha dejado de realizar acciones culturales encaminadas a acercar sus cuentos a los infantes cubanos. Es por eso que a cada sitio que va lleva su libro y lo regala.

«Estoy verdaderamente muy feliz y agradecida con todos los que me han ayudado, sobre todo ahora que veo el resultado. Flor Nodal, subdirectora de la Editorial Gente Nueva, y Vilma Menéndez, especialista de la Cámara del Libro, han organizado toda la estrategia de promoción. Hemos estado en el Hospital William Soler y en las salas de Pediatría del Ortopédico Frank País, del Oncológico; en Las terrazas (Artemisa), las montañas del Escambray; en comunidades de La Lisa y Diez de Octubre, en la capital; y en la actividad de apertura del verano que se hizo en la calle Obispo, donde una compañía infantil escenificó partes de mi texto. Para diciembre queremos que La bruja del tete y otros cuentos esté en centros hospitalarios del oriente de Cuba», aseguró.

Su más reciente presentación fue en el capitalino círculo infantil Elpidio Valdés (Vedado), donde la han bautizado como «la seño del libro», porque logró cautivar durante casi dos horas (junto al payaso Darwin) la atención de niños y niñas entre dos y cuatro años. «Es una brujita buena porque no asusta a los niños», dijo una de las pequeñas del Elpidio Valdés, refiriéndose al texto. «¡Miren, hay un niño que usa zapatos ortopédicos igual que yo!», expresó otro.

—¿Cómo surge La bruja del tete y otros cuentos?

—Vi a mi hija sufriendo por no saber cómo quitarle el delirio del tete a sus hijas y se me ocurrió escribir este libro para ayudarla a ella y también a las otras madres que estuvieran pasando por situaciones similares. Mis nietas, desde que oyeron la historia, dejaron el tete. Fue una reacción inmediata. La intención no es asustarlos, sino que ya no lo disfruten y lo dejen. La bruja Deliria ayuda a los niños a que crezcan con una dentadura sana.

—¿Cuáles fueron tus inicios en la literatura?

—Siempre quise ser escritora. Cada vez que mis maestros de la enseñanza primaria en Santiago de Cuba, que es mi tierra natal, me veían escribiendo poesías en las últimas hojas de mis libretas escolares, aseguraban que lo lograría. Luego, fui dejando atrás aquellos versos para darle paso a un manojo de cuentos que empezaron a brotarme una tarde, mientras esperaba a que tocara la campana de salida de la escuela.

«Fue un largo y difícil camino. Siendo una adolescente trabajé en la Marina Mercante aquí en Cuba, como camarera, para ayudar a mi madre que se había quedado sola con mis hermanos pequeños. Después me casé (vivo en Italia hace 20 años), tuve a mis hijos, nietos…, pero no dejé de escribir. Un día, estando de vacaciones en Santiago de Cuba, le comenté a mi prima mi deseo de publicar mi primer libro aquí y donárselo a los niños y niñas cubanos. Le dejé una copia del manuscrito y ella fue a la Editorial Oriente y lo presentó.

«Teresa Melo, mi editora, fue quien más creyó en mí. Empezamos a trabajar y cuando estuvo listo lo llevé a Italia a imprimirlo en la gráfica AZ. Pude haberlo publicado primero allá, pero yo siempre quise que los primeros que leyeran mis cuentos fueran los niños de mi país, que son los míos. Por eso traje mi libro aquí, no para venderlo sino para regalárselo a todo el que quiera tenerlo. Es una donación que estoy haciendo con la ayuda de mi amado esposo, principalmente, y del señor Carlo Olivieri y mis hijos Ramsés y Laura (la esposa).

«Es un libro especial porque fue hecho con mucho amor y materiales de alta calidad. Tuve que trabajar muchos años en una fábrica de dulces y chocolates, en Italia, para reunir el dinero de la impresión. Pero no me arrepiento, volvería a hacerlo si fuera necesario».

—¿Tienes en planes publicar algún otro libro en Cuba?

—Sueño con que otros títulos míos también sean editados aquí. Una editorial con la que me encantaría trabajar también es con Gente Nueva, tengo grandes esperanzas de hacerlo. Guardo inéditos: Mi amigo el gigante, La princesa Gildy, La estatua traída del mar, Bolas de agua, Yurimis, y La bicicleta que quería, entre otros textos que desde ya ofrezco para su publicación en la Isla.

«Tengo también otros proyectos en los que quisiera involucrar a mi país que amo tanto. En este momento estoy empeñada en incluir a Cuba en la lista de naciones que participan en el Festival Tocattí, que es como una gran fiesta de juegos antiguos que se celebra en Italia desde el 2003, en una plaza. Cierran la calle de Verona para estos juegos y van niños de varios países. Es un evento muy bello en el que quisiera ver también a los cubanos. Todo esto sin abandonar mi oficio de escribir, porque siempre hay alguna historia dándome vueltas, deseosa de llegar a la mayor cantidad de niños y niñas posibles», concluyó Xiomara. Mientras tanto, son muchos los que esperan por sus nuevos cuentos y duermen abrazados a su libro, como mi pequeño hijo que cada noche abre La bruja del tete y otros cuentos, y repite de memoria lo que le escribió Xiomara como dedicatoria cuando se lo regaló: «Para Jorgito, con muchísimo cariño…».

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