¡La gente…! ¡Que viva la gente!

Viva la Gente tiene su sede en Estados Unidos, existe desde 1965 y es una organización internacional sin fines de lucro con un programa de educación global en el que confluyen jóvenes de entre 17 y 29 años. Este proyecto está por primera vez en Cuba

Autores:

Yelanys Hernández Fusté
Lourdes M. Benítez Cereijo

Cada seis meses un elenco internacional conformado por jóvenes visita una ciudad diferente todas las semanas. Aproximadamente 60 países, 40 000 ciudades y más de 22 000 personas de 96 países han formado parte de este proyecto único que, en 2015, celebrará cinco décadas de existencia. Su misión es unir al mundo mediante el trabajo comunitario y la música. El nombre de esa organización es Viva la Gente y ellos están en Cuba por primera vez.

Según se refiere en su página oficial en Internet, Viva la Gente tiene su sede en Estados Unidos, existe desde 1965 y es una organización internacional sin fines de lucro con un programa de educación global en el que confluyen jóvenes de entre 17 y 29 años —en su mayoría aficionados al arte—, quienes después de un mes de preparación artística y cultural viajan junto con un staff profesional por tres regiones del mundo.

A lo largo del semestre se hospedan con familias anfitrionas en cada ciudad que visitan, participan en un programa educativo vivencial de liderazgo internacional, trabajan en proyectos de servicio comunitario y al final de su estancia regalan un espectacular show.

Como antes ocurrió con los nuestros en otras naciones, por estos días la provincia de Villa Clara les abre sus puertas a los visitantes y, posteriormente, del 20 al 27, será La Habana la que recibirá a los casi cien jóvenes del Elenco B 2014, de Viva la Gente, quienes son acogidos en centros escolares. La gira actual comprende también Estados Unidos, México y Europa.

Voces se titula la nueva producción que el proyecto regalará. Es un espectáculo de dos horas en el que el aliento de una generación comprometida con la justicia y la dignidad, se engarza con canciones originales,  coreografías de primer nivel y coloridos vestuarios con trajes típicos.

Como tributo a Cuba, los músicos de Viva la Gente escribieron una canción que será estrenada en los espectáculos —con entrada libre— que se realizarán en Santa Clara, el día 19, en el Parque Vidal, y en el capitalino Salón Rosado de la Tropical el viernes 24, a las 8:30 de la noche.

Entre los propósitos de esa experiencia intercultural en nuestro país, auspiciada por el Ministerio de Cultura, está el acercamiento a la labor que realizan los instructores de arte. Anilia Moreno Autié, presidenta del Consejo Nacional de Casas de Cultura, explicó a nuestro diario que la Brigada José Martí —que arriba este 20 de octubre a su décimo aniversario— por su formación artística y docente, fue la opción más atinada para un intercambio. «La mayor obra creativa de los instructores es la formación de aficionados, y los niveles de calidad que estos alcancen». Eso tiene muchos puntos en común con la labor y esencia de quienes forman parte de Viva la Gente.

«Estamos en condiciones de ser buenos anfitriones con quienes nos recibieron con tanto cariño y acogieron a nuestros jóvenes como hijos propios», precisó Moreno Autié.

Multiplicar amigos

«La posibilidad de conocer cada semana una ciudad diferente, diversos países e incluso continentes es, sencillamente, inigualable. Pero la idea no fue hacer vida de turista… Al llegar a una ciudad, nos quedábamos con una familia y compartíamos las cosas normales de un núcleo familiar.

«Estar en contacto con culturas, modos de vida, costumbres e ideologías diferentes fue un ejercicio de respeto y reconocimiento. También devino un desafío, porque cuando el idioma no es suficiente para comunicarte, redescubres las cosas que nos hacen seres humanos. Despiertas ante los valores universales y la necesidad de pensar que el mundo es diverso, y que debemos actuar con una conciencia global».

Esas son algunas de las impresiones que el joven locutor Pedro Pablo Cruz compartió con Juventud Rebelde acerca de las experiencias que él y Lisbeth Ruiz —ambos miembros de la brigada de instructores de arte— vivieron el pasado año al convertirse en los primeros cubanos que representaron a nuestro país alrededor del mundo, como parte de Viva la Gente.

«Durante los primeros días de nuestra llegada al programa y a los Estados Unidos —evoca Pedro Pablo—, algunos jóvenes de ese país no se acercaban a nosotros por temor a cómo podríamos reaccionar por ser cubanos y por todo lo que se dice sobre nuestro país. Al final del semestre terminaron siendo de nuestros mejores amigos.

«Que una organización cuya oficina principal se encuentra en Estados Unidos llegue a Cuba, trayendo a un elenco de muchachos de 15 países, es una oportunidad para que se acerquen a la cultura cubana y al mismo tiempo dejen un poco de sus países entre nuestra gente. Es un puente  para multiplicar amigos, ideas y alegrías».

Por su parte, Lisbeth Ruiz asegura que su vida cambió. «Ser una de los primeros cubanos en sumarse a esta iniciativa multicultural fue un altísimo compromiso. Estando fuera de Cuba te sorprende cuánto la gente admira esta Isla, su pueblo y su historia. Nuestro país no es visto solo como un destino turístico atractivo. Ante personas de las más disímiles culturas, Cuba se dibuja como un interesante modelo social diferente. En cada lugar donde estuve, apenas las personas sabían que yo era cubana, venía una avalancha de preguntas y también muchas muestras de afecto, admiración y respeto. No obstante, era un reto diario representar a mi país».

El trabajo comunitario, asegura Lisbeth, fue una de las experiencias que permitió a los cubanos acercarse a una perspectiva diferente de sensibilizar a las personas en el mundo. Fueron muchos los momentos especiales, pero sin dudas para ella uno de los más emotivos fue la visita a un centro para niños sin amparo filial en Atlanta. «Advertí a los niños llorando cuando nos fuimos, sentí el abrazo de un pequeño de cinco años que no podía ver… Ellos me hicieron entender que aún hay mucho que hacer».

Entender el mundo

La mexicana Giselle Kuri, miembro del comité organizador, ha sido parte del proyecto por un año y medio. Ella aseguró a JR que cree en el programa porque le ha tocado experimentar el impacto que tiene como agente de cambio.

«Me siento muy honrada de tener la oportunidad de ser parte de la primera visita de Viva la Gente a Cuba, porque estamos abriendo puertas de entendimiento y generando amistades que pueden sobrepasar fronteras».

Casi dos años ha estado en el programa Misael Oliver, coterráneo de Giselle Kuri. El joven nos confiesa cuánto ha crecido no solo como ser humano sino desde el punto de vista profesional y señala que la estancia en Cuba lo ha ayudado a «entender  la historia de este país único».

Al interrogar a los muchachos mexicanos acerca de la labor de transformación social desde el arte, ambos coincidieron en que lo especial de Viva la Gente es precisamente lo que dice su nombre, porque apunta al ser humano y apela a la sensibilidad.

Así lo confirma Giselle Kuri cuando nos cuenta algunas de sus vivencias: «Un huracán en Filipinas se siente mucho más cercano a casa cuando tu mejor amigo vive ahí; escuchar constantemente sobre bombardeos en el Oriente Medio es más preocupante cuando familias que te acogieron viven a unos cuantos kilómetros del conflicto; incluso ver los partidos de la Copa Mundial de Fútbol es mucho más emocionante cuando relacionas a los países en la cancha con caras familiares.

«El estar expuesta a numerosas situaciones que me han retado, me ha permitido darme cuenta de que a pesar de las distintas formas de pensar, somos seres humanos y es posible construir la paz», dijo.

Los reencuentros son instantes marcados por la singular intensidad de revivir y renovar afectos. Hay vínculos que son ajenos a las diferencias y que permanecen a pesar de las fronteras de todo tipo. Cuando nace una verdadera amistad no hay distancia que pueda convertir las sonrisas compartidas en vagas sombras de un momento pasado. Pedro Pablo Cruz y Lisbeth Ruiz bien lo saben.

Los jóvenes instructores de arte están convencidos de que la presencia cubana en Viva la Gente hizo del elenco del cual formaron parte, un colectivo muy especial. Para ellos, la visita de la organización a nuestro país es un momento ideal para construir y reforzar la solidaridad, porque encontrar un lenguaje común para convivir más allá de un idioma te convierte en parte de una inmensa y universal familia.

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