Pedro de Oraá, Premio Nacional de Artes Plásticas 2015

Otorgan a uno de los más grandes exponentes del abstraccionismo en el país el mayor galardón que puede recibir un artista visual cubano vivo

Autor:

Aracelys Bedevia

«Siento una gran confusión. La emoción que experimento en este momento es un poco confusa porque no esperaba una noticia como esta», expresó el artista cubano Pedro de Oraá al conocer que el jurado del Premio Nacional de Artes Plásticas 2015, le otorgó este lunes el máximo reconocimiento que se entrega en Cuba a creadores de las artes visuales por el conjunto de la obra realizada.

«Cuando llamaron para decírmelo yo estaba almorzando y se me paró la digestión», declaró Oraá, quien a lo largo de su trayectoria ha cultivado un abstraccionismo depurado, devenido casi militancia estética y viva muestra de rigor poético.

En un encuentro acontecido en la sede del Consejo Nacional de Artes Plásticas, pocas horas después de darse a conocer la buena nueva, el prestigioso creador confesó que cuando se acercan los premios trata de omitir que eso está sucediendo «para no tener expectativas, porque son tantos los que lo merecen...!».

Un premio, agregó, «es una obligación y, sobre todo, un doble compromiso, porque uno siempre está comprometido con su obra. Pero si esa obra se reconoce a este nivel, hacerla resulta más comprometedor todavía.

«La primera muestra personal la hice en Caracas, a mediados del año 57. Quizá expuse mucho antes pero eso es lo más remoto que recuerdo. Después, con Loló Soldevilla creamos una galería y de ese encuentro surgieron los Diez Pintores Concretos.

«En este momento, después de tantos años, se ha revitalizado el interés por ese grupo y en septiembre se hizo una exposición en Londres que ha tenido una repercusión tremenda. Casi toda la prensa londinense ha registrado esa exposición y eso también es muy estimulante. Hay dos supervivientes del grupo, José Rosabal, que vive en Nueva York y vino a la Bienal, y yo. Vamos a ver cuánto supervivo».

Más de 60 años de exposiciones avalan en gran parte la trayectoria de este maestro, también Premio Nacional de Diseño del Libro en el 2011, poseedor además de una vasta obra como ensayista, poeta, diseñador, crítico de arte.

«Crear es un placer. Pero es cierto que se sufre porque la obra tiene una autonomía. Uno empieza a pintar y ella es la que te dicta lo que debes hacer. Ahora pinto más de lo que escribo. Pero no dejo de sentir el gusanillo de escribir. Me impongo una disciplina de trabajo y casi me he acostumbrado a ella porque de no ser así no se produce. En literatura lo que más me interesa es la poesía. Tengo algunos títulos inéditos.

«Me espera un tremendo trabajo», apuntó refiriéndose a la exposición que hará en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) con motivo de haber recibido este importante reconocimiento. «Llenar ese salón no es nada fácil».

Oraá realizó estudios en la Academia de San Alejandro en 1952. Se vinculó al grupo Los Once en 1956, y entre 1958 y 1961 integró el grupo Diez Pintores Concretos. Creaciones suyas se encuentran en el MNBA; en el MoMA, Nueva York;  en el Museo Nacional de Arte Moderno y el Centro Pompidou, Francia, entre otros. Durante la 12 Bienal de La Habana expuso en Zona franca, en la Fortaleza Morro Cabaña. También recientemente en la galería Villa Manuela, con muy buena acogida por parte de la crítica especializada.

Instituido por el Ministerio de Cultura en el año 1994, el Premio Nacional de Artes Plásticas se concede anualmente a un artista vivo y residente en el país, teniendo en consideración el aporte de su obra al desarrollo y a la historia de la plástica cubana; sus logros más relevantes y su proyección nacional e internacional.

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