¡Aquí todo el mundo baila!

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

No sobrepasan los 30 años de edad los integrantes de las 16 parejas que a partir de este domingo bailarán desbordados de cubanía y pasión en pos de alcanzar el mayor de los sueños: conseguir el reconocimiento de todo un pueblo, que de seguro vibrará de orgullo por esos bailes, esa música y esos jóvenes que durante diez emisiones, y con la complicidad de RTV Comercial, lo convocarán para que sintonice a las 8:30 p.m. el esperado show televisivo Bailando en Cuba.

Por Cubavisión y Cubavisión Internacional se transmitirá un nuevo programa de participación que, como su más reciente antecesor Sonando en Cuba, no pierde las esperanzas de lograr acaparar la atención de la mayoría de los televidentes de la Isla. Parece un deseo en verdad ambicioso, pero no podía proponerse menos el profesional equipo de realización que encabeza Manolito Ortega, empeñado en que «el público sienta que estamos trabajando para él, y sepa que cada semana, los domingos, recibirá en su casa un gran espectáculo. Ojalá Bailando... se convierta en otro motivo para estar en familia, para amarnos más».

Por supuesto que en esta historia que apenas comienza, el principal protagonismo recaerá en estos 32 muchachones que llegan ahora a la pequeña pantalla deseosos de conquistar más y más corazones. Para que ninguno de esos frescos rostros les sea ajeno a partir de esta noche a sus lectores, Juventud Rebelde se los presenta, también porque tal vez usted mismo, que en estos instantes me lee, se puede sentir tentado a sacar de la «zona de peligro» a quien, según su opinión, mejor haya defendido en una jornada de dura competencia nuestros bailes populares. Sí, es bueno que conozca, estimado amigo, que en Bailando en Cuba su opinión cuenta y «salva».

Claudia Regla Mendoza (La Habana, 16). Bailarina de formación empírica. Su talento lo descubrió la mamá al sorprenderla moviéndose hasta con Radio Reloj. Aunque le apasiona la repostería y parece tener excelentes dotes para la cocina, es muy cuidadosa de su peso y estética. Actualmente estudia Gastronomía, especialidad que está por concluir.

Armando Herrera (La Habana, 24). Inició su carrera artística a los 12 años en la compañía de Tony Menéndez. Luego integraría otras, entre ellas Tropicana Cuba y Narciso Medina. Su mayor sueño se está cumpliendo: estar en un proyecto en el que prime el baile.

Gabriela Pozo (La Habana, 23). Bailarina profesional a quien le encanta la ciudad de Cienfuegos, porque adora el mar. Egresada de la Escuela Nacional de Ballet, lleva un lustro en la nómina del Ballet de la Televisión Cubana, lo que le ha permitido conocer gran cantidad de géneros musicales.

Dariel David Reyes (La Habana, 18). Desde niño se inclinó por la música, lo cual le hizo acercarse a la cultura hip-hop. Nunca imaginó poder compenetrarse con una bailarina profesional, pero la relación ha sido excelente.

Camila López (Matanzas, 19). Desde niña esta cardenense se asoció al mundo de la gimnasia. En 2012 su equipo fue coronado Campeón Nacional. Actualmente estudia Licenciatura en Cultura Física en la Universidad Camilo Cienfuegos y tiene grandes ilusiones en esta competición, que «me abrirá puertas para aprender de todos y poder ofrecer lo mejor que sé hacer: divertirme bailando bien».

Michel Rafael Pérez (Granma, 27). Residente en la capital, desde hace diez años labora en el Cabaré Tropicana. Para él «la escuela imprescindible para todo artista que quiera dedicarse al mundo del espectáculo». Sabe que Bailando... constituye la mejor oportunidad para acercarse a otras maneras de hacer y de poder compartir con colegas y profesionales de reconocido prestigio.

Emily Fleitas (La Habana, 23). Desde pequeña comenzó en el Centro Prodanza. Graduada de la Escuela Nacional de Arte, cumplió su servicio social en la compañía del maestro Santiago Alfonso. Luego se marchó a Rusia por un tiempo, y a su retorno inició un nuevo camino con Havana Queens. Ahora está avalada como cantante y dirige un proyecto musical.

Víctor Manuel Reguera (La Habana, 21). Ha recorrido muchos caminos, pero aún no ha podido asumir el baile de modo profesional, por tanto ya le está agradeciendo mucho a esta competencia. No imaginó que podría encontrar en una pareja profesional (los llaman «los fresitas» por el color del cabello) tantos vínculos en común como los que los unen.

Yanna Zafra Cruz (Camagüey, 21). Tremenda experiencia resultó para ella adentrarse en el mundo del teatro a través de La Andariega. Más tarde pasó las pruebas para la Escuela Nacional de Circo y hoy forma parte de la compañía Habana, gracias a lo cual se mantiene dentro del show del cabaré Parisién.

Elier Jesús Lima (La Habana, 21). La música es la razón más importante de su vida. Puede pasarse horas enteras bailando, aunque su relación con la danza es totalmente empírica. Fue miembro del Conjunto Folclórico Nacional y luego cursó la Escuela de Tropicana. Hoy pertenece al proyecto Rueda de Casino.

Amanda Prieto (La Habana, 19). Jamás imaginó participar en una competencia como Bailando… La verdad es que hasta la fecha no había tenido acercamientos muy serios con la danza, pero hace apenas cinco años la invitaron a atreverse con una comparsa. Desfiló y le gustó. En lo adelante, su vida adquirió otro sentido.

Joan Jasnier Guerra (La Habana, 32). No recuerda haber sido un gran bailador de pequeño. De hecho fue a los 18 que se interesó por pasar un taller de baile y danzas populares que se realizó en el Teatro Nacional, pero aquella experiencia lo cambió todo. Tanto, que hoy es un artista profesional. De hablar poco, prefiere bailar.

Jessica Massiel Díaz (La Habana, 23). Conoció del rigor, la seriedad y el respeto por el público en la Escuela Elemental Paulita Concepción, antesala de la Escuela Nacional de Arte, de donde se graduó esta muchacha que anhela ser reconocida como una bailarina versátil, atrevida, exigente y orgullosa de su carácter en el escenario.

Carlos Javier García (La Habana, 21). Se vinculó a nuestros bailes populares desde temprana edad. Llegó incluso a dirigir un grupo danzario de aficionados. Ese fue el punto de partida, hasta ganarse un lugar dentro del Ballet de la Televisión Cubana. Ve a Bailando… como un proyecto valioso que potenciará las esencias culturales de la Isla.

Jara García (Santiago de Cuba, 17). Cursa su segundo año en la Escuela Nacional de Danza, pero antes practicó nado sincronizado. Agradece todo el tiempo a sus profesores que le han ayudado a mejorar su técnica. Sueña con alcanzar el triunfo.

Osmany Montero (Holguín, 25). Tempranamente eligió la danza como primera opción en su vida, especialidad de la cual se graduó. Asimismo, terminó sus estudios de realización audiovisual en la Universidad de las Artes. Ha integrado distintas compañías danzarias, aunque Codanza tuvo especial significación para él. Ahora es parte de la familia del Ballet de la Televisión Cubana.

Ángela Mailym Rodríguez (La Habana, 20). De muchas escuelas y talleres bebió esta joven del Cerro hasta conseguir matricular en la Escuela Nacional de Arte, desde hace tres años. Por cortos períodos se ha nutrido de lo que le han enseñado en compañías como el Folclórico Nacional y Danza Contemporánea… Ahora ve en Bailando... «la gran oportunidad».

Duvel Esteban Estrada (La Habana, 23). Amante de las películas de acción y de las excursiones entre amigos, la danza lo domina aunque no cuente con preparación académica. Por eso aprovecha al máximo las posibilidades que le ofrece Bailando... «con sus clases de técnica de ballet, folclor y hasta de pantomima, para superar las carencias».

Arianne Cecilia Rivero (La Habana, 15). Celebró sus 15 años en medio de los preparativos de la competencia Bailando en Cuba. Amante del chocolate, tuvo en la compañía juvenil Paso a paso una gran experiencia. En estos momentos se halla en primer año de la Escuela Nacional de Danza.

Lee Hubert Corona (La Habana, 26). Recuerda su infancia vinculada a los talleres de ballet, luego pasó a la Escuela Provincial de Ballet Alejo Carpentier y finalmente a la Nacional de Arte, que le dio el paso, hace cuatro años, hacia la compañía folclórica Banrrabás.

Tania Enamorado (La Habana, 24). Todavía le parece mentira que ha sido aceptada en el proyecto Bailando… Tan feliz la hace que hasta dejó a un lado la Escuela de Tropicana. Ahora no piensa en compañía alguna, lo ha apostado todo a esta competencia de baile.

Ulises William Espinosa (Las Tunas, 20). Por siempre la agradecerá a su familia por el apoyo que le ha brindado en todo momento, sobre todo cuando decidió estudiar danza en la Escuela Vocacional de Arte El Cucalambé. Hoy cursa el segundo año del Instituto Superior de Arte, mientras no ha desaprovechado la oportunidad que le han brindado compañías como Aché y Cuba a bordo.

Délany Valenzuela (Artemisa, 16). La danza la conquistó siendo una niña. De modo particular recibió clases, y a los nueve años su profesora la encaminó hacia la Vocacional. Tras el pase de nivel ingresó en la Escuela Nacional de Arte, donde lleva dos cursos. Espera que gracias a Bailando... «el público desde ya me reconozca».

Ranger Bacallao (La Habana, 22). Lo primero fue la Escuela Elemental de Música Paulita Concepción, luego la Escuela Nacional de Arte, donde se graduó. Más tarde vendrían otras escuelas: Conjunto Folclórico Nacional, Ballet de la Televisión Cubana, Tropicana, Parisién, hasta descubrir el proyecto Salsa, de Isaac Delgado, su nueva casa.

Chayenni Sanabria (La Habana, 16). Quiere estudiar Derecho y al mismo tiempo danza en el Instituto Superior de Arte esta muchacha que se ha mantenido en proyectos de modelaje, aunque su preferencia mayor es bailar. Por ello ingresó en la compañía Habana Star Dance, donde conoció del casting de Bailando… y ahora vive el «milagro».

Yorjanis Daudinot Castro (Guantánamo, 23). Nació en un lugar donde reina la rumba, lo cual lo hizo acercarse al Ballet Folclórico Babul, que lo acoge hace tiempo. Hoy estudia danza en el Instituto Superior de Arte, pero no ha olvidado su apego a la percusión, ni ha perdido la esperanza de estudiar algún día Ingeniería Civil.

Jenny García (La Habana, 21). El Centro Andaluz de La Habana acabó por unirla a partir de los cuatro años, y para siempre, al flamenco, aunque luego empezaron a apasionarla los bailes populares cubanos. Tímida por naturaleza, solo el escenario la hace olvidar cualquier miedo.

Keyser Castro (Guantánamo, 25). Bailarín profesional, se siente dichoso por haber tenido la oportunidad de formarse en una escuela de alto rigor como la compañía Danza Libre, donde labora en la actualidad. Representante del oriente cubano, le encanta el buen son.

Yuleysi Linares (La Habana, 22). Adora el mar, quizá porque vive en el municipio de Playa, pero sobre todo el baile. Comenzó por gimnasia rítmica, y hasta se graduó en L y 19. Desde hace algún tiempo es parte de la compañía danzaria JJ, su mayor motivo de alegría.

Yordán Lázaro Vidal (Mayabeque, 23). Su afición por la danza comenzó en su San José natal, donde se le podía encontrar en cuanta actividad había. Luego del servicio militar se enroló como aficionado en las compañías Life, primero, e Impacto, después. Como parte de esta última escuchó del casting de Bailando en Cuba y enseguida supo qué debía hacer: ir a buscar su sueño.

Magdalena Valdés (La Habana, 24). Agradece al movimiento de artistas aficionados porque le permitió darle rienda suelta a su pasión. Asegura que bailar es una de sus mayores alegrías, de ahí que su satisfacción sea total cuando toma conciencia de que se halla en segundo año del Instituto Superior de Arte.

Yoel Bombalier (La Habana, 25). Recibió clases en los talleres de Tony Menéndez, Narciso Medina; y estuvo vinculado al Conjunto Folclórico Nacional. Cuando piensa fríamente en Bailando... le tiemblan las piernas, no lo puede evitar, pero en cuanto se mete en situación los temores se convierten en fuego vivo y solo quiere demostrarse a sí mismo cuánto ha valido el esfuerzo.

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