Retos de Cuba tras el Centrobásket

El joven equipo cubano cumplió el objetivo con el que partió hacia México. Terminó cuarta e igualó el lugar obtenido en el año 2008.Ahora tenemos las capacidades para pujar por la primacía regional que ostentan Puerto Rico y República Dominicana

Autor:

Juventud Rebelde

Cuando el técnico cubano Daniel Scott declaró en nuestras páginas que su objetivo era estar entre los seis primeros, con opciones de llegar a semifinales en el Centrobásket, muchos lo acusaron de conservador. Pero con un equipo tan joven y sin apenas roce internacional no se podía pedir más de antemano.

«No tienen potencia ofensiva; la poca experiencia les va a pasar la cuenta», estas y otras expresiones pulularon entre los seguidores del baloncesto nacional antes del evento celebrado en Santo Domingo.

Pero la percepción de los propios jugadores era totalmente diferente. «Es un equipo joven y sabemos que la experiencia no es nuestra fuerza, pero estamos conscientes de que tenemos muy buena defensa y podemos batallar con cualquiera. Hay que contar con nosotros», declaró el matancero Allen Jemmott días antes de partir hacia México para participar en la Copa Internacional Bicentenario, celebrada en el estado de Guanajuato.

Al final llegaron bastante lejos, a pesar de ponernos el corazón en la boca con la inesperada derrota ante Belice (94-78), justo después de haber destellado frente a México (82-62).

Precisamente, el descalabro ante los centroamericanos puso las cosas bien complicadas, al punto de pasar al cruce semifinal solo por la diferencia de puntos anotados y recibidos. Recordemos que terminaron abrazados con Belice y los aztecas, todos con dos victorias y dos derrotas.

Ya en esa instancia las cosas fueron de otro color. Cuba cayó ante República Dominicana —líder del grupo A— por 85-71. Luego, perdieron cerradamente a manos de Panamá 75-74.

En el choque por la medalla de bronce hicieron mucha falta esos partidos internacionales que cada año le faltan a la selección nacional. Los nervios pasaron la cuenta en los segundos finales, con costosas pérdidas de balón y fallos de tiros fundamentales, entre otras cosas porque el techo de la Liga Superior no es suficiente.

Cuba tuvo buenos niveles de efectividad en los aspectos del juego. En los tiros de campo dentro del perímetro, promedió para un 50,5 por ciento (291-147), mientras que desde la raya de los tres puntos compiló un 27,1 por ciento.

Debajo del aro la labor no fue perfecta, pero los 144 rebotes ofensivos hablan de una buena faena de Joan Luis Haití, Orestes Torres y Yordanis Jaca.

Individualmente, Allen Jemmott demostró por qué es el capitán de la selección nacional y es considerado el mejor jugador en la Isla.

El matancero fue quinto en anotaciones, con 83 y un promedio de 13,8 por partido. Además, se ubicó tercero en tiros libres (78,6 por ciento) y noveno en triples (10). Un verdadero líder dentro del equipo.

Otros destacados fueron los propios Torres y Haití, octavo y noveno entre los mejores reboteadores del certamen con 43 y 38, respectivamente. El pívot capitalino también concluyó séptimo en bloqueos (6).

Lisván Valdés terminó noveno en promedio de triples con 36,8 por ciento, mientras el debutante Juan Pablo Piñeiro —una verdadera revelación en el equipo— fue el mejor del torneo en intercepción de balones con 17 y tercero en asistencias (26).

De manera general, Cuba cumplió con el objetivo con el que partió hacia Quisqueya. Terminó cuarta e igualó el lugar obtenido en el año 2008.

Se vio un equipo aguerrido, con muchas habilidades técnicas y pocos complejos en la cancha. Desde 1999 nuestra selección está fuera del podio en el Centrobásket.

En esa oportunidad terminaron campeones. Pero las generaciones no son las mismas, el equipo nacional se ha renovado en un gran porciento y lamentablemente no siempre por cuestiones de edad.

Ahora tenemos las capacidades suficientes para pujar por la primacía regional que ostentan Puerto Rico y República Dominicana. En medio de las dificultades económicas actuales, que atentan contra un cabal desarrollo de la preparación deportiva en Cuba, se impone buscar variantes para la expresión internacional, pues el Torneo Nacional de Ascenso y la Liga Superior han dado grandes dividendos dentro de casa.

El próximo reto internacional para los hombres está en Mar del Plata, el año que viene. Mientras tanto, a echar a andar el laboratorio.

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