Sin miedo a los aparatos

Ya arrancaron los XLVI Juegos Escolares Nacionales, el evento más importante en la pirámide del deporte cubano

Autor:

Julieta García Ríos

«Aprieta la rodilla, puntea, controla, eso es. Barbilla arriba…», indica la coreógrafa Niurka Torrecilla.

Ante ella está parado sobre un pie Elio Vladimir Castellanos. La otra pierna (punteada) está extendida hacia atrás por encima de su cabeza; extendidos también quedan sus brazos en ángulo de 180 grados, posturas que ayudan a mantener el equilibrio de la balanza: posición elemental y obligatoria en los ejercicios de manos libres.

Dentro de un rato, el niño saldrá al tapiz a probarse en su primera competencia nacional. Tiene ocho años y su cuerpo parece el de un hombre en miniatura: espalda ancha y músculos definidos. Anda erguido y camina con elegancia en esta Habana que acaba de conocer.

Desde Sancti Spíritus viaja acompañado por atletas y entrenadores para representar a la provincia en el torneo de Gimnasia Artística en los Juegos Escolares Nacionales. El evento comenzó el pasado viernes en la Escuela Nacional de este deporte.

La moderna institución capitalina acoge por estos días a más de 140 niños de diez provincias del país. «Aquí compiten los mejores atletas de cada territorio en la categoría de nueve y 12 años.

Muchos de ellos son posible promoción para la Escuela», explica Orisel Martínez, campeona absoluta en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983, y hoy jefa de reglas y arbitraje (femenino) en la Comisión Nacional de gimnasia artística.

Antes de llegar al certamen, los concursantes se eliminaron a nivel de base, municipio y provincia. Ahora están presentes Pinar del Río, La Habana, Artemisa, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Villa Clara, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

«La gimnasia exige fuerza, muchos de los elementos tienen elevación de todo el cuerpo, flexibilidad, equilibrio, orientación espacial. Se puede decir que son cuatro deportes dentro de uno para el caso de las niñas, y seis en los varones.

«Ellas compiten en caballo de salto, barras asimétricas, viga de equilibrio y ejercicios a manos libres. Pero la complejidad es mayor, pues realizan la selección con música.

«Tienen que bailar, así que deben tener oído musical. También se les evalúa el ritmo, la expresión corporal, orientación espacial, y los elementos técnicos de flexibilidad y acrobacia».

En cambio, los varones compiten también en ejercicios a manos libres, y caballo de salto, pero se les incorpora caballo con arzones, anillas, barra fija y barras paralelas.

La competencia está por empezar.

Reina de las asimétricas

En las barras asimétricas está el entrenador santiaguero Aurelio Ramos, responsable técnico del equipo provincial femenino.

«¡Une los pies, arregla la postura. Vamos, la cabeza erguida entre ambos brazos!», explica a sus alumnas. Entre ellas sobresale Liusmila Caridad Rodríguez Zárraga, quien en las asimétricas se siente reina. Para la pequeña de diez años es este su aparato preferido.

La explicación es sencilla: «Me gusta estar en las alturas y dar vueltas», dice y cuenta que desde los cuatro años, su tía, Juana Iris Zárraga (ex atleta), y el profesor Barrientos, le daban clases en casa.

—¿Sientes miedo en las asimétricas?

—No. Tengo confianza.

—¿Qué es lo más difícil ahí?

—Kiper vote y Zeta a parada de manos (elementos básicos donde apoyado sobre los brazos el cuerpo queda en suspensión y realiza un impulso hasta invertir el cuerpo y llegar a la parada de manos). Tengo que apoyar los brazos con fuerza para no caer.

—¿No te asusta pasar de una barra a otra?

—No. Para que todo me salga bien, tengo que concentrarme y visualizar la selección completa.

—¿Cuál es tu sueño?

—Ser una gran campeona.

—Tu deseo más inmediato...

—Coger el primer lugar en estos Juegos Escolares y entrar en la Escuela Nacional de Gimnasia.

Hace falta valor

«Para ser gimnasta hay que tener valor», asegura Norma de la Caridad Zamora. Tiene nueve años y es pequeña, tanto que necesito arrodillarme para mirarle a los ojos mientras la escucho.

«Soy de Songo la Maya, en Santiago de Cuba. En septiembre del año pasado empecé en la Escuela Nacional. De la gimnasia me gusta todo, aunque las barras asimétricas me resultan más difíciles».

Esta niñita nada sabía del deporte y en Songo fue captada a «ojo de experto» por una maestra santiaguera.

«Un día llegó a la escuela una profesora de gimnasia y me llamó. Me dijo que tenía condiciones. Cuando empecé fue duro. A veces lloraba porque me dolía hacer los split. Ya no me pasa eso y hasta estoy acostumbrada a andar siempre derecha».

Ernesto Vila, campeón en los Juegos Olímpicos de la Juventud, está en las gradas. Observa atento a los niños que participan en los Juegos Escolares, pues eso le recuerda su infancia.

Ahora tiene 16 años y una carrera en ascenso. Es posible candidato para asistir a los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Mira a los niños y rememora sus comienzos.

«Cuando tenía diez años asistí por segunda vez a los Juegos Escolares. Fui sin mi entrenador. La competencia fue en Santiago de Cuba y desde aquí coordinaron para que un profesor de allá me guiara durante el evento.

«Durante mi carrera la historia se ha repetido. Un gimnasta debe estar preparado para tener la confianza en un colectivo de entrenadores. Ahora estoy preparado para ir a un campeonato del mundo con cualquiera de los preparadores nuestros».

A Ernesto lo vimos animando a los muchachos, aun cuando no los conoce. Sin embargo, sabe que para Omarito sus consejos son importantes.

«A Ernesto lo admiro porque es muy trabajador, le gusta echar

pa’lante. Por eso ha llegado lejos. Él siempre me guía, corrige mis errores y me ayuda cuando tengo problemas», comenta Omar Adrián Guerra Cruz.

Tiene 11 años, pero al hablar transmite seguridad y madurez. Recientemente terminó su segundo curso en la Escuela Nacional de Gimnasia y en septiembre empezará el sexto grado.

«En la gimnasia encontré mi

futuro», dice, y confiesa que le fascinan las paralelas. Entonces representa con sus manos el recorrido que su cuerpo daría con cada elemento técnico de su selección.

—Para ti, ¿cuál es el aparato más complejo?

—Las anillas. Porque tengo que hacer más fuerza.

Su mamá, María Lourdes Cruz, lo acompaña en la competencia. También el padre. Viven en Cienfuegos y para ellos es muy duro estar lejos del niño.

«Hay días en que estoy nostálgica porque en la casa se siente su ausencia. Pero nosotros apoyamos su decisión. Siempre que podemos, venimos a verlo, estamos al tanto de cualquier transporte que venga para La Habana. También nos comunicamos por teléfono», confiesa la madre.

«Hay semanas en que le recargamos varias veces la tarjeta telefónica. Él es un niño muy emprendedor y a Ernesto Vila lo quiere como a un hermano mayor».

Los Juegos Escolares son muy esperados por los niños. «Aquí puedo demostrar lo que he trabajado en un año entero de sacrificio», dice Omarito, quien aspira a obtener medallas en barras paralelas y caballo con arzón.

Cuando comienza la competencia, muchos están tensos y ansiosos, pero después de ejecutar el primer aparato se relajan y todo fluye mejor.

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