Beso de mujer

Las gimnastas Larisa Latynina y Nadia Comaneci son las protagonistas este viernes de la columna dedicada a los más destacados bajo los aros olímpicos

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Me confieso un eterno enamorado de la belleza y el éxito femeninos. Y hoy, como siempre hasta la fecha, seré amante de mujer. Me declaro culpable, sí, incluso de cometer una especie de bigamia deportiva. No obstante, delato a mis dos Circes: las preciosas gimnastas Larisa Latynina y Nadia Comaneci, protagonistas de la columna de este viernes.

Un cuello bien pesado

La soviética Latynina es la atleta más condecorada en la historia de los Juegos Olímpicos. Sus 18 medallas hablan como loros marineros.

Nació en 1934, en Jerson, actualmente ciudad de Ucrania. Desde muy niña comenzó en el mundo del arte, practicando ballet y aderezando esa clase que la llevaría a convertirse en una especie de deidad mitológica.

En esencia es, más que bella y talentosa, peculiar, pues compitió en tres ocasiones bajo los cinco aros, algo poco usual en la gimnasia artística, propia de adolescentes y jóvenes con un temprano retiro.

Melbourne 1956 fue testigo de un inicio arrollador. Allí negoció cuatro metales áureos, uno plateado y otro bronceado. Cuatro años después, en Roma, con solo 25 abriles, conquistó tres oros, dos platas y un bronce. Llegaba, pues, a la astronómica cifra de 12 medallas, igualando al fondista finés Paavo Nurmi.

Su objetivo en Tokio sería convertirse en la deportista olímpica más laureada de la historia. Y así sucedió. A su ya exitoso palmarés sumaría dos títulos, dos subtítulos y un tercer lugar.

Nadie ha conseguido superarla todavía, y parece que solo el nadador estadounidense Michael Phelps (14 cetros y dos preseas de bronce) tendrá la oportunidad de romper el legendario récord, pues clasificó en siete pruebas para la cita londinense.

Nadia también sueña

Otra belleza de los saltos y acrobacias es la rumana Nadia Comaneci. Fue en Montreal 1976 donde se reveló como un auténtico prodigio. Mereció siete máximas puntuaciones (10 unidades), siendo la primera en lograr tal resultado.

Ganó las medallas de oro en las disciplinas de barras asimétricas y de equilibrio, así como en el concurso individual. Sus gráciles vuelos la convirtieron en una popularísima figura del deporte, y en su país fue recibida como una heroína nacional. Además se llevó la plata en la competencia por equipos y el bronce en manos libres.

Obtuvo dos nuevas coronas en Moscú 1980, en suelo y barra de equilibrio, así como el segundo puesto en la general individual y por equipos.

Nada, un repasito al currículo de estas dos preciosuras bien vale la pena. A fin de cuentas, lo bueno siempre trae placer, como un buen beso de mujer.

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