Jonrón de Idalys impulsa la segunda

La judoca cubana Idalys Ortiz se coronó este viernes en el cierre del judo olímpico y dio a Cuba su segunda medalla de oro de los Juegos de Londres

Autor:

Juventud Rebelde

Londres.— Con gran inspiración, la judoca artemiseña Idalys Ortiz «partió el bate» y conquistó este viernes el oro olímpico en la división superpesada (+78 kg), tras superar en la final a la japonesa Mika Sugimoto, monarca del orbe en Tokio 2010 y tercera el pasado año en París. Fue una tarde de emociones en el Centro de Exposiciones ExCel, donde el público londinense aplaudió mucho a la cubana.

El combate final resultó muy reñido y se definió por decisión unánime de los jueces —¡al fin votaron a favor nuestro!—, tras no marcarse nada durante los cinco minutos reglamentarios y los tres de la prórroga en busca del punto de oro.

Sin embargo, en realidad todo el mundo sabe que Idalys aseguró el cetro cuando derrotó en semifinales por yuko a la «invencible» china Wen Tong, quien ganó hace cuatro años en Beijing y suma seis títulos mundiales. Nadie lo podía creer y a mi lado los periodistas chinos se quedaron con la boca abierta.

«Estoy muy contenta, pues entrené demasiado fuerte para esto. Gracias a Dios ya soy campeona olímpica», dijo Idalys cuando apareció en la zona mixta del pabellón de judo.

«Agradezco la ayuda de un montón de personas en Cuba. También en Francia, pues allí pudimos prepararnos mejor gracias a muchos amigos. Al fin llegó el resultado que esperaban mi familia y mi pueblo», agregó.

Visiblemente emocionado estaba igualmente el profesor Ronaldo Veitía, artífice de los mejores resultados del judo cubano, quien recordó que «las gorditas» le han dado mucha gloria a nuestro país. «Estela Rodríguez abrió la senda con dos medallas de plata en Juegos Olímpicos. Después lo hizo también Daima Beltrán y luego la misma Idalys conquistó bronce en Beijing. Faltaba el oro y aquí está», comentó.

La china Wen Tong quedó en bronce y junto a ella completó el podio la británica Karina Bryant, cuatro veces subcampeona mundial, quien compitió muy bien frente a su público en sus terceros Juegos Olímpicos.

Este viernes se disputó también la división supercompleta para hombres (+100 kg) y el cubano Oscar Bryson quedó en la séptima posición, lejos del bronce alcanzado en Beijing 2008. El camagüeyano ganó sin problemas sus dos primeros pleitos, pero después tropezó con el francés Teddy Riner, quien más tarde conquistó el único oro que no tenía tras una carrera brillante, donde se incluyen cinco títulos mundiales de forma consecutiva.

Aupado por miles de franceses, Riner batió por el oro al veterano ruso Alexander Mikhaylin, monarca europeo y titular del orbe en 2001 y 2005. El bronce fue para el alemán Andreas Toelzer, subcampeón mundial, y el brasileño Rafael Silva.

Bryson no pudo acceder al podio, pues también cayó en el repechage ante el bielorruso Ihar Makarau.

En la emulación por países triunfó Rusia con tres títulos, una medalla de plata y otra de bronce. Detrás se ubicaron Francia (2-0-5), Corea del Sur (2-0-1), Japón (1-3-3) y Cuba (1-2-0).

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Christopher Sherrington fue el representante británico este viernes en el judo masculino. Ganó su primer combate y cayó después ante el ruso Mikhaylin.

Lo curioso es que Sherrington saludó con marcialidad militar cada vez que peleó, pues pertenece a las fuerzas armadas británicas. De hecho, esta vez muchos soldados uniformados tuvieron sitio en las gradas.

Pero acaso lo más llamativo de la jornada fue la presencia de la jovencita de 16 años Wojdan Shaherkani, por ser la primera mujer de Arabia Saudita que compite en Juegos Olímpicos. Se vio muy nerviosa sobre el tatami, sin atinar a nada, y perdió enseguida con la puertorriqueña Melissa Mojica, pero entró en la historia.

Shaherkani ni siquiera tiene cinta negra y recibió una invitación especial para participar en estos Juegos. Pero estuvo a punto de no venir entre las críticas de la sociedad saudita y la negativa de la Federación Internacional de Judo a que compitiera con hiyab (velo islámico).

Finalmente, tras varias negociaciones, pudo competir con un hiyab especial que respeta la «sensibilidad cultural musulmana», según sus propias palabras. ¿Qué les parece?

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