De balones y bombones

La historia de los cuatro estadios de Latinoamérica bautizados como Bombonera es tan rica como la golosina de referencia

 

Autor:

José Luis López

Cuentan la historia y los sitios digitales consultados que en el área latinoamericana existen cuatro estadios bautizados con el sobrenombre de Bombonera, incluida la cancha de San Cristóbal, en la provincia de Artemisa.

De este cuarteto de estadios con similar mote, el primero se inauguró oficialmente durante 1940 en un modesto barrio de la ciudad argentina de Buenos Aires. Allí juega como local el superpopular equipo Boca Juniors, en cuyas filas militó el ex capitán de la selección albiceleste, Diego Armando Maradona.

En orden cronológico, apareció luego La Bombonera mexicana (1954), enclavada en la ciudad de Toluca, y más tarde surgió su homónima de Montevideo, Uruguay, inaugurada el 17 de octubre de 1981.

Finalmente, y no por última menos trascendental, aflora La Bombonera de San Cristóbal, cuya cancha se terminó en 1983. Y fíjense que me refiero solo a la superficie de juego, pues las fuentes consultadas por JR aseguran que aún falta la terminación del graderío, lo cual sí hemos constatado visualmente.

La primera caja

La Bombonera primigenia, de la cual se reportan muchos datos, fue inaugurada en la capital argentina el 25 de mayo de 1940, con un partido en el que Boca Juniors venció por 2-0 al club San Lorenzo.

Existen tres versiones acerca del surgimiento de ese nombre. La primera refiere que el arquitecto esloveno Victorio Sulcic recibió como regalo una caja de bombones y vio que su forma se asemejaba al contorno que había ideado para el diseño del estadio bonaerense. Esta parece ser la más aceptada.

La segunda se fundamenta en las empinadas tribunas edificadas para el recinto por el ingeniero José Luis Delpini, pues estas le recordaban los carritos «bomboneras». Así se conocían en los años 30 del pasado siglo los recipientes cilíndricos con ruedas que usaban los barrenderos para recoger el excremento de los caballos, medio de carga todavía muy común para la época.

Y una tercera afirma que el nombre surgió de la imaginación del periodista Hugo Marini, o que la idea fue del comentarista Fioravanti.

Actualmente el nombre del estadio es Alberto J. Armando y tiene capacidad para 60 000 espectadores.

Llega la  «golosina» a Toluca

La segunda Bombonera, que data del 8 de agosto de 1954, radica en la ciudad mexicana de Toluca. Y aunque no existen pruebas contundentes, es altamente probable que su nombre sea copia fiel del «apodo» con que se conoce a su predecesora argentina.

Cuentan que el primer partido desarrollado allí fue entre Toluca y el club Dínamo, de Yugoslavia. En aquella ocasión, el equipo anfitrión cayó por goleada de 1-4. La primera perforación que registró el estadio pertenece a Resek, del Dínamo, y curiosamente fue un autogol.

El ahora estadio era un campo en 1917, cuando ya existía el equipo. Su ubicación no era la que tiene hoy, pues la primera instalación se encontraba sobre la antigua Avenida Colón —ahora Paseo Colón— y contaba básicamente con una cancha de fútbol y pequeñas tribunas de madera. Posteriormente el equipo se fue reforzando y se jugaron algunos partidos en las canchas Tívoli y Patria, esta última ubicada exactamente en el lugar que ocupa ahora el estadio.

El recinto Patria sufrió diversas modificaciones y no fue hasta 1954 que se inauguró oficialmente el estadio del Club Deportivo Toluca, que después se llamó Héctor Barraza y luego Luis Gutiérrez. La sucesión de nombres prosiguió con Toluca 70, luego se modificó a Toluca 70-86, y después apareció el consabido Bombonera antes del vigente Nemesio Diez, aunque las masas le siguen llamando por su anterior nombre.

Versión churrúa

A las Bomboneras de Buenos Aires y Toluca, sigue en orden de aparición la perteneciente al Club Atlético Basáñez, fundado el 1ro. de abril de 1927 en la principal urbe uruguaya.

La apertura de la versión charrúa ocurrió el 17 de octubre de 1981. Posee dos tribunas y tiene capacidad para apenas 6 000 espectadores.

Según reflejan los sitios webs revisados, en 2002 se comenzaron las reformas detrás de una de las cabeceras, pero por problemas económicos no pudieron completarse, quedando solo la base de las gradas.

El Club Atlético Basáñez surge de la unión de dos equipos de la zona, el Artigas y el Volcán, que dejando a un lado la rivalidad decidieron fusionarse. Debido a que Artigas era de camiseta color celeste y Volcán de color rojo, la primera que utilizó el club fue celeste y roja.

En 1989 logró el ascenso a la segunda división, y cuatro años más tarde escaló hasta la primera. Pero perdió su lugar tras la reducción de puntos, debido a disturbios entre los aficionados y la policía. Allí murió un hincha atropellado por un caballo de los guardias. ¿A quién le copiaron los uruguayos, entonces, el mote de Bombonera, a los argentinos o a los mexicanos? Tamaña incertidumbre.

Bombones criollos

Y si de seguimiento se trata, entonces cierra la lista nuestra Bombonera, la del terruño artemiseño de San Cristóbal, con capacidad para 3 500 espectadores.

Hasta allí me trasladé y pude conversar con Pedro Pascual Pérez, un veterano de 78 años y fiel amante del fútbol, quien fue jefe técnico-material de la empresa provincial ECOA 2, encargada de construir la cancha.

Pérez contó que la grama se concluyó a comienzos de 1983, y que el fútbol llegó a San Cristóbal a través del isleño Raúl Rodríguez, de quien aún quedan par de hijos allí. Además refirió que la base de la cancha es de rajón, con piedras de tres cuartos, y la tierra es de arena roja, traída del municipio de Mariel.

Entretanto, José Luis ,«Pipí», Flores, campeón en varias temporadas como director técnico del equipo Pinar del Río, comentó a JR que el nombre de Bombonera se lo da el colega Joseph Agustín Pérez, del periódico Guerrillero.

«Él comparó el estadio de San Cristóbal con el de Toluca, por su similitud en las gradas de cien metros a cada lado», aseveró Pipí, y añadió que «todavía no se puede dar por concluida la obra, pues no se ha culminado con el graderío». Puede ser real ese origen, aunque no veo el parecido con el de las tres Bomboneras citadas anteriormente.

En nuestras visitas a la instalación hemos apreciado grietas en el sector este de la grada, lo cual se torna peligroso, ya que los oriundos de San Cristóbal sí saben llenarla.

«Ya está hecho un somero estudio a fin de solicitar un presupuesto para arreglar esa parte de la grada. Pero aún no hemos tenido respuesta positiva», aseveró el comisionado provincial de fútbol, Ciro Escalona. ¡Ojalá y sus reclamos se hagan efectivos antes del 2 de febrero de 2013, cuando la Bombonera artemiseña acoja la primera fecha del Torneo Nacional de Ascenso!

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