Los Tigres no prestan el trono

El equipo de Pinar del Río se quedó a las puertas de la mayor remontada de todos los tiempos en la pelota nacional, pues perdieron los tres primeros partidos y luego ganaron los siguientes tres encuentros

Autor:

Raiko Martín

CIEGO DE ÁVILA.— En el momento justo, cuando el letargo amenazaba su dinastía, despertaron los Tigres. Lo hicieron con la ferocidad desbordada para exorcizarse de los malos augurios y, a golpe de autoridad, abortaron la impresionante remontada de unos inspirados Vegueros, merecedores también de buena porción en la historia de esta campaña que, después de llegar al límite, ya tiene dueño.

Agotado el recurso de la mejor carta, quedaba a cada bando la opción de poner sobre la lomita lo más notable y disponible en su rotación. Los pativerdes depositaron las esperanzas en Erlis Casanova y la casa «apostó» por uno de los suyos, el también diestro Dachel Duquesne. De ellos dependería gran parte del destino, pero también de la capacidad que, como equipo, desplegara el resto para lidiar con la presión.

Verle las orejas al lobo hizo reaccionar al alto mando local, que sacudió la alineación. De su paso por Vueltabajo, la tanda gruesa avileña regresó con números famélicos (35-4 de conjunto), y la movida de los refuerzos villaclareños Ariel Borrero y Yeniet Pérez a los turnos siete y ocho en el line up tuvo efectos inmejorables. El recuperado Yoelvis Fiss y Osvaldo Vázquez asumieron el cuarto y quinto turno y, de conjunto, pegaron cinco imparables, todos claves para apuntalar el trono.

Con un sólido doblete, el experimentado jardinero cerró el ataque que en el tercer capítulo desabrochó el marcador y mandó a Casanova hacia las duchas. Dos innings más tarde, el enmascarado se encargaría de encender la chispa para el ramillete de tres carreras, sellado con el vuelacercas de Guillermo Avilés por encima de la barda del jardín derecho. «Fue un batazo importante para mí, porque desde que llegué al equipo las cosas no me estaban saliendo del todo bien. Me preparé para conectarle fuerte a la bola, como siempre, y estoy muy feliz con este resultado que ha sido gracias al aporte de todos», declaró emocionado el refuerzo granmense, uno de los pocos que en la nómina de los felinos no había saboreado la conquista de un título.

Su estacazo hizo estallar al unísono al relevista Vladimir Baños y al completamente congestionado graderío. Y mientras que Frank Medina y Yaifredo Domínguez se esforzaban infructuosamente para contener la hemorragia, desde la trinchera opuesta Duquesne ejercía su dictadura sobre la batería enemiga. Seis imparables, diseminados entre 28 veces al bate, fue todo el gasto ofensivo que permitió a sus rivales durante siete entradas de actuación. «La estrategia fue la misma de las anteriores presentaciones, sacar el primer out y dominar los lanzamientos. Me sentí cómodo con la recta y fui mezclando. La principal arma fue el control», nos comentó, con razón, el abridor de los anfitriones pues, si bien no ponchó, tampoco regaló boletos.

Con el impecable cierre de Yenier Cano que certificó la blanqueada, se bajó el telón de una extensa temporada con una nueva final llevada hasta el séptimo pulso. Con el último out un eufórico Roger Machado tuvo palabras de elogio para todo su colectivo. «Ha sido un gran partido. Los muchachos salieron a hacer lo que le pedimos y por eso estamos muy orgullosos de todos, porque supieron imponerse a un gran rival como Pinar del Río. Les dijimos que lo dieran todo en el terreno, que pensaran que este sería el último partido de sus vidas, que creyeran en sus posibilidades de triunfo y lo hicieron. Ya somos campeones», expresó aliviado el estratega, quien se unió a ilustres directores como Alfonso Urquiola, Pedro Jova y Antonio Pacheco y Rey Vicente Anglada, todos con esa cifra de cetros en su colección.

La más occidental de las novenas estuvo muy cerca de hacer historia, pues cuando muchos pensábamos que su capitulación era cuestión de tiempo, acudieron a sus genes guerreros y pusieron a pensar a toda la afición. «Me voy satisfecho con lo hecho por los muchachos. Se entregaron al máximo, nunca se dieron por vencidos, casi logramos dar la gran sorpresa, en medio de todas las lesiones que nos golpearon», declaró el mentor Jorge Ricardo Gallardo, quien se unió al capitán Donal Duarte en la felicitación al equipo de Ciego de Ávila por el merecido triunfo.

«Ahora llegó el momento de parar, ha sido un torneo muy duro, y no quiero pensar en el futuro ahora mismo, pero creo que volveremos en el próximo campeonato para seguir dando pelea, a pesar de todas la dificultades que ha atravesado el béisbol de la provincia», sentenció Gallardo.

Quien sí no volverá es el inicialista villaclareño Ariel Borrero, el cual manifestó sentirse muy feliz por despedirse siendo campeón. «Era uno de los objetivos que tenía este año, y estoy agradecido por la confianza que me dieron nuevamente, sobre todo para abrir en primera base este importante juego, en el que todos dimos por el triunfo».

Así, se cerró el relato que pudiera marcar la dinastía de los equipos avileños. Con la consagración se suman a los selectos colectivos que han logrado hilvanar par de coronas sucesivas, y con tres títulos en los últimos cinco años, se afinca como uno de los elencos más estable y exitosos en el actual panorama del béisbol cubano. «Creo que tenemos buena mezcla de juventud y experiencia para seguir en la cima por un tiempo. Hemos madurado, tenemos una excelente dirección y esperamos más campeonato», fue la valoración del capitán avileño Yorbis Borroto, uno de los puntales de todos los triunfos.

 

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