Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Lectura en voz baja en primer examen

El trabajo de los bases ha sido uno de los puntos más preocupantes para los cubanos en estos dos primeros partidos, ante México y Puerto Rico

Autor:

Javier Rodríguez Perera

La afición respondió al llamado y pudimos ver en las gradas de la habanera Ciudad Deportiva un público floreciente durante el partido de baloncesto entre Cuba y Puerto Rico, perteneciente a la primera ventana clasificatoria de FIBA Américas para la Copa del Mundo de China 2019. En los momentos de alza del conjunto cubano —valga decir que fueron muy pocos—  casi todos los presentes hicieron vibrar la instalación, como ha ocurrido con la Serie Mundial de Boxeo o las ligas mundiales de voleibol.

Cubanos y boricuas se enfrentaron en la simbólica instalación capitalina 18 años después de una de las páginas más gloriosas del baloncesto masculino de casa, aquel título logrado en el Torneo Centrobásket de 1999, cuando la escuadra dirigida por Miguelito Calderón se impuso en la final ante los de la Isla del Encanto por 67-63 y así lograron su tercera corona en fila en esa lid, y la última hasta la fecha.

Sin embargo, muy poco tuvo que ver el partido nocturno del pasado domingo con aquel memorable encuentro finisecular, a no ser porque Eddie Casiano, escolta del conjunto subtitular en 1999, es ahora el director del seleccionado boricua que se impuso de cabo a rabo a los cubanos durante el último enfrentamiento de la primera ventana clasificatoria, como mostró el marcador final de 95-72.

Puerto Rico sobre la duela fue el antónimo de Cuba prácticamente. Los dirigidos por el avileño Yoanni Zaldívar apenas estuvieron delante en el marcador  por dos puntos en el segundo minuto de juego, y luego de eso los puertorriqueños armaron un juego colectivo muy efectivo, con pocas fisuras y en el que cualquier jugador podía meter canastas. Al final Ramón Clemente anotó 15 puntos, Ángel Vassallo logró 14, dos jugadores terminaron con nueve puntos per cápita y tres con siete comandaron la artillería.

Ante una ofensiva tan repartida, la defensa cubana poco pudo hacer y los 12 jugadores boricuas lograron colar la pelota al menos una vez. Colectivamente, la tropa de Casiano aventajó a sus rivales en todos los indicadores de juego, excepto en los puntos de segunda oportunidad, en el que los locales fueron mejores por uno. 

De Cuba hubo poco bueno que decir, a no ser el despertar ofensivo del ala pívot Jasiel Rivero, líder en puntos del encuentro con 23, además de la madurez deportiva del pívot santiaguero Javier Jústiz, quien se ganó más de una vez que los aficionados corearan su apellido cuando machacaba el aro, marcaba en un momento de crisis o plantaba su hegemonía bajo el tablero.

El trabajo de los bases ha sido uno de los puntos más preocupantes para los cubanos en estos dos primeros partidos, ante México y Puerto Rico. Ante la ausencia del artemiseño Osmel Oliva, la figura mejor capacitada para asumir esta función por su puntería desde el perímetro y la media y su acertada lectura de juego, poco han podido hacer los organizadores del equipo Yasser Rodríguez, Yuniskel Molina y Pedro Roque, aunque este último se vio más acoplado en el último choque.

Por otra parte, en ambos juegos se han perdido demasiados balones, 38 en total. Mientras que el grueso de la ofensiva ha salido de los disparos de los centrales Jústiz y Rivero, con un trabajo pobre de los hombres perimetrales —excepto el habanero Karel Guzmán con 13 cartones en el último desafío—, lo que resulta un aviso urgente previo a los venideros compromisos en febrero.

En lo enseñado hasta el momento por los nuestros en sus dos salidas, como atinadamente me comentaba el amigo Lázaro, repercute, en parte, la celebración de un Torneo Nacional de Ascenso tan breve.

Después de concluir la primera ventana, los antillanos descansan en lo último de la llave C, al ser el único equipo que no ha ganado un juego y sí ha cedido en dos. La cima pertenece al potente conjunto de Estados Unidos, invicto en sus dos presentaciones, mientras que con balance de un triunfo y un revés están puertorriqueños y mexicanos.

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