Llaman a mantener la calma en la península coreana

Este martes las tropas de Corea del Sur iniciaron disparos artilleros con fuego real en la frontera en disputa con la RPDC, lo que fue tomado como una amenaza por el ejército norcoreano, que contestó con fuego artillero

Autor:

Juventud Rebelde

PYONGYANG, noviembre 23.— La República Popular Democrática de Corea (RPDC) denunció este martes que Corea del Sur disparó decenas de obuses hacia aguas jurisdiccionales de su territorio, provocación que fue respondida y que aumentó la tensión en la península, reportó Telesur.

Corea del Sur realizaba ejercicios militares con fuego real en la frontera en disputa entre ambos territorios y aunque la RPDC envió un fax advirtiendo que no permitiría maniobras militares con fuego real, Seúl mantuvo la operación, en la que participan unos 70 000 efectivos.

Las tropas de Corea del Sur iniciaron los disparos artilleros con fuego real en la isla de Yonphyong, lo que fue tomado como una amenaza por el ejército norcoreano, que contestó con fuego artillero. El contraataque del Sur incluyó misiles y disparos desde aviones de guerra.

El intercambio de disparos en la península coreana cobró la vida de dos militares sudcoreanos y al menos 12 soldados resultaron heridos, informó BBC.

La Comandancia Suprema del Ejército Popular de Corea, citada por la agencia de noticias KCNA, dio cuenta de que se trató de una provocación militar de Corea del Sur, que pretende mantener la «línea de límite al norte» y por eso insiste en  mandar sus buques de guerra bajo el pretexto de «controlar los barcos pesqueros», añadió la propia fuente.

La Comandancia advirtió que se continuará asestando sin vacilación alguna el contraataque en caso de que la otra parte se atreva a invadir las aguas jurisdiccionales de su territorio.

Por su parte, Seúl activó todas las alertas y sus tropas permanecen listas. Su presidente, Lee Myung-bak, anunció una contundente respuesta contra su vecino del norte si tenía lugar cualquier otro incidente.

Asimismo, fueron suspendidas las negociaciones que mantenían ambos países, con la mediación de la Cruz Roja, para facilitar el reencuentro de familias separadas por la guerra.

Ante la delicada situación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el incidente y llamó a la calma y la moderación entre las partes, pero el tema no será objeto de análisis en el Consejo de Seguridad.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, reiteró en un comunicado el firme compromiso de EE.UU. con el sur al pronunciarse por «la defensa de nuestro aliado, la República de Corea, y con el mantenimiento de la paz y la estabilidad regional».

Desde Bruselas se pronunció la jefa de la política exterior de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, quien como era de esperar solo culpó a la RPDC. Mientras, el primer ministro japonés, Naoto Kan, aseguró que hay que «estar preparados para una situación inesperada».

La República Popular China insistió, sin embargo, en solicitar una verificación de los disparos y llamó a ambas partes a esforzarse para alcanzar la paz. Beijing se declaró dispuesto a conversar con los países para trabajar en una solución a la crisis. Según PL, Rusia también llamó a Pyongyang y a Seúl a evitar una escalada militar.

Este 2010 ha sido especialmente complejo, desde que en marzo Corea del Sur acusó a la RPDC del hundimiento del buque Cheonan. Aunque Pyongyang ha negado cualquier responsabilidad en el incidente y pidió autorización para enviar sus expertos, la solicitud le fue negada, al tiempo que aumentó la tirantez entre las partes.

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