La odisea de Omar Khadr

Organizaciones de defensa de los derechos humanos de Canadá exigen a Ottawa que investigue las denuncias del ciudadano de ese país sobre las torturas que recibió en Bagram y en la prisión de EE.UU. en la ilegal base yanqui en Guantánamo

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Juventud Rebelde

OTTAWA, mayo 22.—El Gobierno conservador de Canadá dijo que no «compensará» al ciudadano de este país —prisionero en la ilegal base estadounidense de Guantánamo—, Omar Khadr, por lo que grupos de defensa de los derechos humanos canadienses han llamado «complicidad» de Ottawa con las torturas en el siniestro campo de concentración de EE.UU. en territorio usurpado a Cuba, reportó el sitio web Canada news.

La vocera del Ministerio canadiense de Seguridad Pública, Julie Carmichael, respondió que Khadr no tiene derecho a compensación luego de que, en Ginebra, las organización Lawyers Rights Watch Canada reclamara que Khadr sea devuelto a este país y se investiguen sus denuncias sobre las crueles y degradantes prácticas a que ha sido sometido durante su largo encierro.

Nacido en Ottawa, por lo que ha sido considerado como el reo occidental más joven en la ilegal base naval estadounidense en Guantánamo, Khadr, quien se crió en Paquistán, fue apresado en 2002 en la frontera afgana con esa nación como parte de la cruzada de W. Bush «contra el terrorismo», acusado de atentar contra un oficial de Estados Unidos. Tenía entonces 15 años y fue llevado primero a la prisión norteamericana de Bagram.

En declaración jurada que firmó en 2008 y publicó la prensa española, Omar Khadr relató que sus interrogadores le escupían, le tiraban del pelo e incluso amenazaron con violarle. Entre otros tratos crueles narró que le colocaban una máscara que no le permitía respirar y, como consecuencia de ello, perdía el conocimiento. También era usual que le pusieran una bolsa en la cabeza y soltaran en la sala a furiosos perros ladrando.

No es de extrañar que, llevado ante un tribunal militar, tales maltratos tuvieran que ver con su «reconocimiento» de los cargos que le imputaban —cerca de ocho— por lo cual fue condenado inicialmente a 40 años de prisión, sin contar ocho largos años de ilegal encierro.

Según uno de los abogados defensores, un video con cámara oculta de uno de los interrogatorios —de más de siete horas—, ya en la prisión de Guantánamo, en el año 2003, lo mostraba indefenso y lloroso ante un oficial de la Inteligencia canadiense que le interrogaba. Según publicó el sitio web vanguardia.com, el joven afirmaba que nadie se preocupaba de él.

En su momento, Amnistía Internacional, observadora en aquellos procesos y que se opuso al uso de las comisiones militares por EE.UU. afirmó que de acuerdo con el Derecho Internacional, Washington «debió haber tomado en cuenta la edad de Omar Khadr en el momento de su arresto y debió haberlo tratado según los principios del sistema de justicia de menores. (…) Pero no lo hizo en absoluto; al contrario, lo mantuvo detenido durante más de dos años prácticamente incomunicado, sometiéndolo a continuos interrogatorios sin acceso ni a un abogado ni a los tribunales…».

En un documento divulgado por EFE el 22 de abril pasado, el Departamento de Estado norteamericano dijo que había efectuado los pasos necesarios para el traslado de Khadr a Canadá y que cumpliera allí el resto de los ocho años que ahora pesan sobre él, luego de un acuerdo judicial.

Sin embargo, el despacho también recordó que hubo una renuncia inicial de Ottawa, pues el Gobierno canadiense quería impedir que, una vez puesto en libertad, Khadr «se volviera a asociar» con los que llamó elementos radicales, por lo que ese ejecutivo estaba sopesando posibles condiciones adicionales contra el detenido.

Según informó este miércoles el Toronto Sun, de Canadá, ya está aprobado que él sea repatriado a ese país en unos meses.

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