Consenso internacional sobre calidad de sistema electoral venezolano

El ex presidente de EE.UU. Jimmy Carter lo considera «entre los mejores del mundo»

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.—El Centro Carter no participará como acompañante en las elecciones presidenciales del 7 de octubre (7-O) en Venezuela. Declinó la invitación porque la organización no «acompaña», sino que «observa», términos que se parecen, pero que no son iguales.

No obstante, el ex mandatario de EE.UU. Jimmy Carter, presidente del centro, elogió esta semana la seguridad, transparencia, agilidad, confiabilidad… del ente comicial: «el proceso electoral en Venezuela está entre los mejores del mundo», dijo.

Lo afirmó tras exponer que ha trabajado como veedor en casi un centenar de elecciones en todo el planeta.

La información fue publicada en el sitio web Global Atlanta, y lo han reseñado la mayoría de los medios locales.

También se rememora por estos días la sentencia de Carter durante las presidenciales de 2006 aquí: Chávez, dijo entonces, triunfó «limpiamente y con imparcialidad».

Jennifer MacCoy, directora del Programa América del Centro Carter, explicó a fines de agosto a medios venezolanos que la no participación de la institución el 7-O se debía al margen que hay entre «observación» y «acompañamiento».

La filosofía de los organismos electorales venezolanos es que, además de haberse dotado de un sistema sumamente eficaz, el país ha logrado adquirir una cultura democrática y una gran responsabilidad cívica, por lo que la observación de la limpieza del voto corresponde a su ciudadanía; a nadie más.

Varias instituciones internacionales y regionales que no discrepan del «acompañamiento» estarán presentes el 7-O, como la Unasur, cuyo jefe de misión para las elecciones de Venezuela cumple por estos días jornadas de trabajo aquí.

El argentino Carlos «Chacho» Álvarez, un político de gran experiencia y muy respetado en el continente, llegó acompañado de otras importantes autoridades judiciales y electorales de la región sudamericana.

Este jueves se reunió con la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena. También tiene previsto encontrarse con responsables de otros poderes públicos y con los aspirantes al primer sillón del Palacio de Miraflores.

«América Latina puede ayudar a garantizar sus propios procesos electorales», ha dicho más de una vez Chacho Álvarez, criterio que también defienden los gobiernos de la zona.

El mismo rol lo cubrirá una misión que enviará la Unión Africana. Hasta la fecha, 157 acompañantes internacionales han confirmado su participación en las presidenciales. Además, los partidos políticos podrán pedir al CNE que se invite, para trabajar con ellos, a organismos y partidos foráneos.

Al mismo tiempo, varias organizaciones venezolanas cumplirán el rol de observadoras, las cuales podrán acreditar a 687 delegados cada una, los que se distribuirían por todo el país.

La transparencia y dignidad del CNE es reconocida por la ciudadanía, que aprueba en más de 60 por ciento y hasta 70 por ciento, su trabajo. La población confía en la imparcialidad del árbitro. La fundación GIS-XXI, por ejemplo, afirma en sus estudios que el CNE es la segunda institución mejor valorada por los venezolanos, después de las universidades.

No obstante, la derecha local va en contra. Tal es el caso de Ramón Guillermo Aveledo, secretario de la Mesa de la Unidad Democrática, que congrega a los partidos que apoyan al ultra-conservador Henrique Capriles Radonski.

El dirigente opositor señaló este jueves, en una entrevista matutina de la cadena privada Globovisión, que del CNE solo confía en su parte técnica (es decir, las máquinas).

«Confiamos en el sistema de votación», pero hay «observaciones operativas» que hacerle al árbitro. Entre otros muchos argumentos para reforzar los intentos de descrédito contra el CNE, el directivo del conglomerado derechista lo acusó hasta de tener «preferencias por el oficialismo».

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