El sucio vuelo de un zunzún

La creación de una red social secreta para intentar manipular a los jóvenes contra la Revolución Cubana, terminó en un estrepitoso fracaso

Autor:

Amaury E. del Valle

Un verdadero escándalo ha provocado una investigación de la agencia de noticias norteamericana Associated Press (AP), que reveló la utilización de fondos secretos por parte de funcionarios de la Usaid —la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional— para montar una red social clandestina en contra de la Revolución Cubana.

Las maniobras sucias de ciertos sectores de derecha estadounidense, que no se detienen ante nada en su enfermizo odio contra Cuba, se concretaron en el uso de empresas fantasmas, el engaño a ejecutivos, y la violación de múltiples leyes internacionales de telecomunicaciones y de las regulaciones de su propio país.

La investigación de un equipo de la AP reveló los planes de crear un «Twitter cubano», que sería «una red de comunicaciones clandestina, diseñada a través de empresas de fachada constituidas en secreto y financiada con transacciones de bancos extranjeros».

El proyecto, denominado ZunZuneo, palabra relacionada con el zunzún —ave típica de Cuba—, durante casi tres años utilizó números de teléfonos celulares de cubanos obtenidos de forma ilícita, para atraer sobre todo a los jóvenes, ofreciéndoles mensajería gratuita, recibir noticias de interés y crear comunidades de usuarios.

Con una página web y un espacio en Facebook, ZunZuneo buscaba, «cuando se dieran las condiciones», mandar mensajes para incitar a la desestabilización política y a derrocar el Gobierno.

El proyecto llegó a engañar a más de 40 000 usuarios, pues no sabían que se trataba de una operación secreta de la Usaid y el Departamento de Estado, ni mucho menos que sus datos personales, los mensajes y hasta los «zunzuneos», estaban siendo estudiados para reunir información personal, como sus gustos e inclinaciones políticas.

La AP, que obtuvo más de mil páginas de documentos acerca del proyecto, concluyó que la Usaid utilizó fondos secretos que ascendían a más de 1,6 millones de dólares, y que públicamente aparecían como asignados a un proyecto no especificado en Paquistán.

Eso explica que en uno de los documentos revelados, perteneciente a Mobile Accord, una de las empresas fantasmas, se especificara que: «No se mencionará en lo absoluto la participación del Gobierno de Estados Unidos... Es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión».

El escándalo no es solo porque la Usaid participó en actividades encubiertas, algo que ya no es secreto aunque esté en contra de sus proclamados «objetivos humanitarios», sino porque violaron las leyes de Estados Unidos, que exigen autorización por escrito del Presidente y una notificación al Congreso para cualquier operación secreta.

Aunque el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, aseguró en rueda de prensa convocada rápidamente ayer, que «el programa no fue encubierto y no necesitaba autorización del Congreso», lo cierto es que el senador demócrata Patrick Leahy, presidente del Subcomité del Senado sobre el Departamento de Estado y Operaciones en el Extranjero, ya había reconocido a la AP que le preocupaba «la naturaleza clandestina del programa, de lo que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones que tiene la responsabilidad de hacer supervisión».

¿Qué pasó con ZunZuneo? ¿Por qué se detuvo tras casi tres años? Aunque este proyecto secreto estuvo financiado por el Gobierno norteamericano, la idea era que lograra convertirse a la postre en un jugoso negocio. Pero esto nunca llegó a pasar.

En el año 2012, tras dejar de recibir los dineros sucios, ZunZuneo languideció, ya que fallaron incluso los intentos de interesar al propio Jack Dorsey, fundador de Twitter.

Ninguna de las empresas fantasmas logró ser rentable, pese a que intentaron contratar ejecutivos de al menos cinco países para montar otras compañías falsas.

La AP reveló que el principio del fin de ZunZuneo fue una evaluación realizada por Creative Associates, una de las subcontratistas de la Usaid, que a principios de 2011 llegó a la conclusión de que Mobile Accord, «se sentía cómoda recibiendo fondos del Gobierno de Estados Unidos que mantenían a flote la compañía».

Al final, también era cuestión de dinero, de mucho dinero sucio, que enriqueció a más de un personaje.

ZunZuneo es otro capítulo de la escabrosa y bochornosa política de Estados Unidos contra Cuba, aupada por sus agencias de espionaje.

Aunque este espurio intento de «Twitter cubano» terminó siendo otro estrepitoso fracaso, seguro no será el último. Como alertara el Presidente cubano Raúl Castro Ruz en las conclusiones del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, en febrero de este año: «Ahora usan nuevos métodos de desgaste más sutiles y enmascarados, sin renunciar a la violencia, para quebrar la paz y el orden interno e impedir a los gobiernos concentrarse en la lucha por el desarrollo económico y social, si no logran derribarlos».

Esta operación encubierta devela, una vez más, la sucia utilización con fines subversivos de las nuevas tecnologías, ideadas e ideales para el desarrollo humano. A la juventud cubana que el fantasma de la subversión trata de conquistar, le asisten «un cúmulo de verdades esenciales que —como dijera Martí— caben en el ala de un colibrí y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria».

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