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Cierran FARC-EP y Gobierno colombiano nuevo ciclo de diálogo

Ambas partes coincidieron en que la solución a la temática de las drogas debe estar enmarcada dentro de una Reforma Rural Integral y debe construirse de manera conjunta involucrando a las comunidades en el diseño, ejecución, seguimiento, control y evaluación de los planes

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno de Colombia coincidieron en que la solución definitiva a la temática de las drogas debe estar enmarcada dentro de una Reforma Rural Integral y debe construirse de manera conjunta involucrando a las comunidades en el diseño, ejecución, seguimiento, control y evaluación de los planes.

Así se dio a conocer, a través de un comunicado conjunto emitido este viernes, al concluir el vigésimo tercer ciclo del diálogo de paz, y apuntaron que, no obstante, han avanzado en las discusiones y construcción de acuerdos en los tres subpuntos relacionados con el tema de la solución al problema de las drogas ilícitas, tercero en discusión de la agenda.

La guerrilla, por su parte, insistió en su propuesta de crear una comisión para el esclarecimiento del origen y la verdad del conflicto y reiteraron su inconformidad con un informe en ese sentido ya divulgado por el grupo de memoria histórica.

Ese texto —apuntaron— está incompleto, está descontextualizado y no precisa la responsabilidad de todos los factores causantes de la violencia.

Según el representante insurgente Iván Márquez, no se puede culpar únicamente a las FARC-EP y al Ejército de Liberación Nacional (ELN) —otra de las guerrillas que operan en el país— de las causas y responsabilidades en el conflicto, sin ver la culpabilidad que tiene el Estado en una guerra interna que ya trasciende el medio siglo de enfrentamientos armados.

«Sobre elaboraciones mentirosas que desfiguran la verdadera historia, no podremos lograr una reconciliación nacional definitiva», sentenció.

En otra parte de su intervención, la insurgencia volvió a exigirle al Gobierno colombiano no acatar lo que llamaron «actitudes perdonavidas», en referencia a recientes declaraciones del presidente Juan Manuel Santos a la emisora La FM, de que pensaría dos veces antes de dar la orden de eliminar al máximo jefe de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, por lo que ello implicaría para el proceso que se desarrolla en La Habana.

Ahora las condiciones son distintas a las que existían en 2011 cuando las fuerzas militares colombianas liquidaron al entonces jefe insurgente Alfonso Cano. «Veré qué decisión tomo en este momento», asintió el Presidente.

En respuesta, Márquez enfatizó que un verdadero compromiso con la paz consiste en impulsarla con actitudes y hechos de cambios para el bienestar de una nación, no insinuando, lo que consideró vanas e innecesarias amenazas hacia la contraparte.

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