Gobierno pide a FARC-EP mayor compromiso con el desminado

Se inició ciclo 37 de diálogos de paz

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Inusualmente y fuera de todo el protocolo que han mantenido durante más de dos años de instalada la mesa de paz en La Habana, el equipo negociador gubernamental llegó al Palacio de Convenciones, sede de las reuniones, con los pantalones remangados como muestra de solidaridad con una niña de siete años que murió víctima de una mina antipersonal.

El Jefe del grupo que representa al Gobierno, Humberto de la Calle y otros tres delegados —Sergio Jaramillo, Jorge Mora y María Paulina Riveros— usaron ese recurso simbólico que constituye, dijeron fuentes colombianas, un  gesto tradicional en el país  hacia las víctimas de minas sembradas.

De la Calle, que pocas veces hace comentarios al entrar a la sala de diálogo, leyó un breve discurso condenando el deceso de la menor en una zona rural del municipio de Buenos Aires, en el departamento de Cauca, a unos 330 kilómetros al suroeste de Bogotá.

En el texto, el también ex Vicepresidente colombiano apunta que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) deben asumir ahora el «compromiso de no sembrar una mina más. Es una paradoja que cuando comienza el programa piloto, ocurra este hecho que conmueve a los colombianos y que merece la condena más vehemente».

Al final de la pasada ronda de conversaciones, las partes anunciaron que habían llegado a un convenio para iniciar el desminado conjunto en poblaciones rurales, una primera experiencia de este tipo.

Las minas antipersonales han provocado «una verdadera tragedia humanitaria», dijo De la Calle e instó a limpiar el país de estos artefactos explosivos. Según él, el Estado colombiano eliminó la utilización de esta mortal práctica desde hace décadas.

«Estamos en La Habana no para justificar estos actos, sino para lograr que no vuelvan a ocurrir. Hay que terminar la guerra», dijo.

Este jueves las partes iniciaron el ciclo 37 de las conversaciones de paz, que siguen centradas en el punto sobre la reparación a las víctimas del conflicto. Antes, en su alocución en la voz de la insurgente Victoria Sandino, las FARC-EP anunciaron tres propuestas para acelerar las conversaciones de paz, una aspiración del presidente colombiano Juan Manuel Santos.

En primer lugar propusieron iniciar de inmediato el análisis del informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas para hallar en su relato las claves que conducirían a la reconciliación nacional.

Además, plantean proceder sin demora a conformar la comisión de esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo y su desmonte para preparar las garantías de seguridad.

Es preciso, añaden, no dejar pasar este ciclo sin anunciarle al país la puesta en marcha de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad y No Repetición.

Estos pasos —aseguró— le pueden imprimir dinamismo al compromiso conjunto de descontaminación del territorio de artefactos explosivos y es muestra de que su disposición se «mantiene inmodificable para avanzar conjuntamente con el Gobierno colombiano en la producción de nuevos gestos para disminuir la intensidad de conflicto».

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