El petróleo, la producción y los precios: ¿primeros pasos?

Venezuela ha calificado de histórico el reciente preacuerdo de los países de la OPEP para congelar su producción diaria. La decisión tuvo eco en la Cumbre Mundial de Energía celebrada esta semana en Turquía

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Los pasos han sido breves, pero hacia adelante. Los encuentros bilaterales o más amplios, aunque informales, de algunos de los países productores miembros o no de la OPEP en el marco de la Cumbre Mundial de Energía, respaldan la postura de limitar la producción para rescatar precios justos y razonables al petróleo.

En otro momento, el propósito —a la cabeza del cual va Venezuela— podía resultar una mala noticia para las naciones pobres importadoras. Quizá todavía lo es. Pero hoy más de un entendido opina —entre ellos el presidente ruso Vladimir Putin— que si los precios del barril siguen bajando y la producción yendo hacia arriba, está en juego no solo el mercado del crudo, sino la economía mundial. Y eso a nadie le convendría.

Si bien solo atañe a sus miembros y deberá ratificarse en Viena, en reunión pactada para el 30 de noviembre, puede considerarse un despegue el preacuerdo logrado en tal sentido por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en una reunión en Argel a finales del mes pasado.

Con el precedente del consenso dado a conocer antes por Rusia y Arabia Saudita (reticente hasta entonces a una rebaja) para llamar a una disminución de la producción diaria de modo de mejorar los deteriorados precios, el pronunciamiento de la OPEP en Argel para congelar la producción entre 32,5 y 33 millones de barriles cada jornada podía esperarse, aunque sorprendió a algunos y otros le otorgaron poca confianza.

Entre quienes dudaban de la efectividad de la decisión estaban quienes alegan que mientras los países fuera de la Organización no asuman la misma posición, los precios se mantendrán iguales pues estos llenarán el vacío.

Sin embargo, el pronunciamiento al respecto de Rusia (un país gran productor no miembro de la Organización), y la seguridad dada por algunas fuentes de que ya se conversaba la adopción de esa postura con naciones tampoco parte del cartel como Azerbaiyán, Kazajistán y Omán, hizo pensar a no pocos que el acuerdo rendiría frutos.

Algunos de los planteos escuchados la semana que termina en la Cumbre Mundial de Energía convocada en Estambul, Turquía, dan la razón a esos entusiastas. Uno de los más importantes por el liderazgo de su país fue el del presidente Putin, quien ratificó la disposición de Moscú de adherirse a un acuerdo con otros productores.

«Opinamos que la congelación, o incluso la reducción de la extracción del petróleo, es probablemente la única solución correcta para mantener la estabilidad energética mundial», señaló el líder ruso citado por Russia Today: una declaración que por sí misma elevó levemente esa jornada los precios del barril.

Por su lado, el presidente bolivariano Nicolás Maduro tuvo la oportunidad de blandir esa bandera a su turno en el podio, cuando se pronunció por nuevos mecanismos para el establecimiento de precios no especulativos, ni sujetos a los vaivenes de factores extraños a la actividad económica energética.

«Ha llegado la oportunidad de que los productores de la OPEP y No OPEP definitivamente nos pongamos de acuerdo en una ruta para estabilizar el mercado petrolero, y lograr precios realistas y justos que permitan cubrir las inversiones para reponer los inventarios y desarrollar nuevas tecnologías», manifestó.

Reuniones con el propio Putin, con sus homólogos de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y con el titular de la OPEP, Mohammed Barkindo, enriquecieron la agenda de Maduro y demostraron que avanza el diálogo dentro y fuera de la Organización.

De cualquier modo, la única medida concreta en el entorno de la Cumbre fue la adoptada por sus miembros el día 12 en encuentro informal y paralelo a la cita, que debatió mecanismos y acordó la realización de una reunión técnica de alto nivel los próximos días 28 y 29, con participación de países fuera del bloque, para evaluar estrategias.

Analistas no descartan que entonces se sopesen aspectos escabrosos como la cuota individual de cada nación, siempre con base en la reunión de Argel y su propuesta de congelar la producción entre 32,5 y 33 millones de barriles diarios frente a los 33,6 millones que constituyen el récord actual.

Pero los acuerdos finales de la OPEP, al menos, no serán oficiales hasta su reunión del 30 de noviembre, también en Viena.

De modo que esos constituirán los dos momentos más importantes, en el fututo inmediato, en torno al tema, y puede que todavía no resulten definitorios.

Señales en medio de la caída

Tendencia alcista, dicen los entendidos cuando hablan de los precios desde la cita de Argel para acá, en lo que puede considerarse apenas como el resultado del efecto mediático de las propuestas.

Pocas horas después de darse a conocer el preacuerdo de la OPEP en Argelia, se reportaba una ligera subida del barril de petróleo venezolano hasta los 40,40 dólares frente a los 37,58 que reportaba la semana precedente. Y no hay que olvidar que el crudo de ese país ha sufrido una caída estrepitosa, si se tiene en cuenta que tuvo promedios de 88,42 dólares en el año 2014.

Así lo muestra una tabla publicada en la página web del Ministerio del Petróleo de ese país y que puede verse en (http://www.menpet.gob.ve/secciones.php?option=view&idS=45)

Al pie de la relación, una nota aclara: «El anuncio de la OPEP de un acuerdo para establecer límites a la producción en su próxima reunión de noviembre y la disminución de los inventarios comerciales de crudo de Estados Unidos, dieron impulso a los precios petroleros durante la semana».

El «sentimiento alcista» de que era presa el mercado del petróleo desde el anuncio de la OPEP se reforzó, después, con las declaraciones del presidente iraní, Hassan Rouhani, quien exhortó a Nicolás Maduro a subir los precios, y se mantiene.

En ese contexto, el ministro venezolano de Petróleo, Eulogio del Pino, no descartó que su país proponga también un precio único internacional de 60 a 70 dólares el barril, afirmó el martes 4 en un Consejo de Economía, según dio a conocer la cuenta en Twitter de la Vicepresidencia venezolana.

Analistas como los del grupo Goldman Sachs esperaban que la medida conduzca a un aumento de siete a diez dólares el barril solo para la primera mitad del año que viene… Aunque estimaban que en ello influiría más el interés de las compañías petroleras estadounidenses por precios de más de 46 dólares el barril para poder abrir nuevos pozos, que las medidas de la OPEP.

¿Saldrán los países productores del hueco? La última palabra, evidentemente, aún no está dicha.

Venezuela piensa en el pueblo

La economía de Venezuela, que enfrenta la sucia guerra de la oposición, tiene como principal rubro al petróleo, y ha destinado el 71 por ciento de esos ingresos a la inversión social. Concretamente, el presupuesto para la salud ha aumentado más de un 500 por ciento desde 2013. (Fuente: AVN)

El oro negro pierde valor

Durante su presencia en la cita de Estambul, Maduro recordó que la actual caída de los precios, iniciada en 2014 (cuando tuvo un máximo de 115 dólares el barril y cerró diciembre en 59 dólares), es la más prolongada de los últimos 40 años. Los precios actuales no son sostenibles por las naciones y empresas, y «en algunos casos se encuentran por debajo de los costos de producción y reposición de las capacidades de producción», señaló.

Lo que dicen los analistas

Analistas estiman que el descenso en más de un 60 por ciento del precio se debe no solo a la sobreproducción de los países miembros o no de la OPEP, sino también al bombeo desmesurado de petróleo de lutitas por Estados Unidos.

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