El Caribe bajo agua

En su devastadora travesía, Irma se ha llevado no solo parte importante de la obra de los hermanos caribeños, sino incluso la vida de varios de ellos

Autor:

Juventud Rebelde

Una cifra indeterminada de muertos —que varias fuentes situaban el jueves entre siete y diez— y alrededor de 1,2 millones de personas afectadas hasta la fecha, forman parte del trágico balance del huracán Irma en el Caribe, pero esa tristeza es apenas preliminar porque, según la Cruz Roja internacional, el total de afectados podría alcanzar los 26 millones de personas.

Telesur reportó que las autoridades francesas disminuyeron de ocho a cuatro la cantidad de muertos en las islas San Martín y San Bartolomé. La multinacional refiere que el último balance permitía contabilizar siete muertos en las islas del Caribe, en accidentes relacionados con las malas condiciones generadas por el huracán.

En Puerto Rico fallecieron tres personas en accidentes relacionados con el caos climatológico en la isla. De acuerdo con los reportes, una mujer en Camuy murió electrocutada en su casa y otra, de Manatí, murió en el hospital luego de que sufriera una caída mientras era conducida a un refugio. Antes, había muerto un hombre hospitalizado tras sufrir un accidente mientras conducía en medio de las adversidades del tiempo.

En un testimonio que combina la formalidad de gobierno con el mensaje desgarrador, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gastón Browne, informó que hasta el momento se habla de un muerto y que «Barbuda es casi inhabitable», al perder sus servicios básicos,

Según Browne, más del 90 por ciento de todas las estructuras y carreteras en el territorio de la isla caribeña de Antigua y Barbuda han quedado «totalmente destruidas», reportó The Guardian.

En una entrevista dada a un medio local, el primer ministro precisó que visitó Barbuda en horas de la tarde y lo que vio le «rompía el corazón».

El 95 por ciento de los inmuebles fueron dañados de alguna forma en Antigua y Barbuda, aunque la cuantificación es solo inicial.

AFP —que ubicaba en cinco el número de muertos— destacaba las intensas lluvias y fuertes vientos que el huracán provocó en el noreste de República Dominicana, donde más de 5 500 personas fueron evacuadas.

Algunos medios —dice esta fuente— mencionan una sexta víctima, en la isla británica de Anguila.

En las redes sociales, las fotografías y los videos dejaban entrever el alcance de los daños, con barcos transformados en restos de madera, árboles desgajados y tejados arrancados por las ráfagas de viento.

En Anguila y las Islas Vírgenes británicas, Irma causó también «daños catastróficos», según indicó Boris Johnson, ministro de Relaciones Exteriores de Reino Unido, país que desbloqueó 13 millones de euros y envió un navío militar para auxiliar a las víctimas.

Irma causó estragos enormes en la isla de San Martín, donde el 95 por ciento del lado francés quedó destruido. En algunos barrios, «una de cada dos casas quedó pulverizada», contó un residente a la cadena francesa LCI. En la parte holandesa no se han registrado muertos, pero los daños son «enormes», sobre todo en el aeropuerto y el puerto, señaló el primer ministro holandés, Mark Rutte.

En esta isla de 70 000 habitantes, los testigos describen un «paisaje apocalíptico». Maeva Myriam Ponet, una periodista local, afirmó que «es casi como estar en un país en guerra». Ponet y otros testigos contaron que se produjeron saqueos de comercios en medio del caos.

En San Bartolomé, una isla francesa de 10 000 habitantes, estos intentaban despejar las calles en medio de vehículos volcados, postes caídos y hoteles inundados.

El presidente Emmanuel Macron anunció que viajará «en cuanto sea posible» a las zonas afectadas.

Ni en San Martín ni en San Bartolomé hay agua potable o electricidad; no se puede acceder a los edificios públicos, las casas están destruidas, los árboles caídos y hasta los servicios de socorro sufrieron estragos.

Se prevé que este jueves se ponga en marcha un puente aéreo para llevar ayuda a estas islas y evacuar a los heridos, anunció la ministra francesa de Ultramar, Annick Girardin, que llegó el jueves junto a 150 socorristas a la isla de Guadalupe, que sirve como base de operaciones.

Mientras, en República Dominicana la población comenzó a resguardarse en sus hogares después del caos del martes, cuando miles de personas se volcaron en masa hacia los supermercados de Santo Domingo para abastecerse.

Tanto Florida como las Islas Vírgenes estadounidenses fueron declaradas en estado de emergencia por el presidente Donald Trump. «La mayor parte de la gente a lo largo de la costa (estadounidense) nunca ha experimentado un huracán como este. Será realmente devastador», advirtió este jueves el director de la Agencia de Gestión de Emergencias (FEMA), Brock Long, en CNN. Fiel a su apego a las redes sociales, Trump recomendó a sus compatriotas: «¡Sean prudentes, permanezcan en lugares seguros!».

ANSA refiere declaraciones oficiales en mayor tono de alarma. Rick Scott, gobernador de Florida, afirmó que el impacto de Irma será peor que el previsto, al punto de considerarlo más peligroso que Andrew, el huracán más devastador en la historia del estado. «No pierdan tiempo, se ordenó evacuar», exhortó.

Al menos cuatro refugios de emergencia abrieron sus puertas en el condado Miami-Dade, luego de que el alcalde del condado, Carlos Giménez, emitió órdenes de evacuación obligatoria para los residentes en zonas vulnerables. En Miami hubo colas interminables en las estaciones de servicio, supermercados con estantes vacíos y escasez de agua.

AFP informó que el gobernador de Georgia, Nathan Deal, ordenó este jueves la evacuación de la ciudad de Savannah y de otras zonas costeras.

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